La hostelera lleva 18 años al frente de su negocio.

La hostelera lleva 18 años al frente de su negocio. YouTube

Estilo de vida

Silvia, dueña de un bar: "Yo vengo aquí a las 5 de la mañana para abrir y son las 5 de la tarde cuando me voy"

Tras casi dos décadas al frente de su negocio, relata el esfuerzo diario que supone mantener abierto un bar en un contexto de costes al alza.

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Trabajar en hostelería implica jornadas largas, sacrificio y una dedicación que no todo el mundo está dispuesto a asumir. Silvia, propietaria del Bar Esport, en Molins de Rei (Barcelona), lleva casi dos décadas al frente del negocio familiar y conoce bien esa realidad.

En una entrevista concedida al canal de YouTube de Eric Ponce, explica cómo es su día a día y reconoce que, aunque sigue disfrutando de su profesión, el paso de los años y el aumento constante de los gastos hacen que cada jornada resulte más exigente.

"Piensa que yo vengo aquí a las 5 de la mañana y son las 5 de la tarde cuando me voy. Luego todavía tengo que hacer compras y, entre unas cosas y otras, hasta las 8 o las 9 seguimos con trabajo", relata. Una rutina que refleja que, aunque el servicio al público termine por la tarde, la jornada laboral se prolonga durante varias horas más.

De lunes a sábado mantiene ese ritmo de trabajo junto a su equipo. Asegura que el compromiso con sus clientes y el cariño por el negocio siguen siendo el principal motivo por el que continúa cada día detrás de la barra.

Los años más difíciles

Silvia asumió la gestión del bar en 2009, hace más de 17 años, cuando decidió continuar con el negocio familiar tras instalarse en Molins de Rei. La inversión inicial rondó los 33.000 euros.

Desde entonces ha tenido que superar momentos especialmente complicados. Primero llegó la crisis económica y, cuando empezaba a recuperar cierta estabilidad financiera, irrumpió la pandemia de la covid-19.

"Justo cuando acababa de pagar créditos y parecía que empezábamos a levantar cabeza, llegó la pandemia y otra vez a crédito", recuerda sobre uno de los periodos más duros que ha vivido al frente del establecimiento.

A pesar de todo, nunca se planteó bajar la persiana. Apostó por mantener la esencia del negocio y por ofrecer un servicio diferente al de otros locales de la zona.

"Competencia yo no tengo, porque nosotros damos menús y aquí alrededor prácticamente nadie ofrece un menú diario", explica. Esa propuesta, asegura, ha sido clave para conservar a su clientela habitual.

El coste de mantener un bar

Además de las largas jornadas, Silvia insiste en que sacar adelante un bar supone afrontar unos gastos cada vez mayores. En su caso, considera que un local de esas dimensiones necesitaría al menos cuatro trabajadores para funcionar con comodidad.

Sin embargo, contratar personal resulta muy costoso. "Un sueldo son 1.300 o 1.400 euros; más la Seguridad Social, se te va a 2.000 euros. Si tienes dos personas ya son 4.000... Hay que vender muchísimos cafés para cubrir eso", afirma.

Actualmente el negocio funciona con tres personas: Silvia, su marido y otra empleada. Aunque reconoce que necesitarían un trabajador más, asegura que económicamente no pueden permitírselo.

A ello se suma el incremento de otros gastos fijos, como el alquiler o la factura eléctrica. "De pagar 500 a pagar 800 euros al mes. Todo ha subido y al final no llega para todo; es muy justo", lamenta.

Pese a las dificultades, el Bar Esport continúa abierto, sostenido por el esfuerzo diario de una familia que sigue apostando por un negocio construido con años de trabajo y dedicación.

La hostelería, sin relevo

Aunque Silvia no busca ampliar plantilla por el elevado coste que supondría, reconoce que la falta de trabajadores es uno de los grandes problemas del sector.

Cada vez son menos los jóvenes que ven la hostelería como una opción laboral atractiva. La exigencia de los horarios, el trabajo durante fines de semana y festivos y las dificultades para conciliar hacen que muchos prioricen otros empleos.

Según distintos estudios sobre empleo juvenil, la conciliación y la calidad de vida pesan cada vez más en la elección de un trabajo, incluso por encima del salario en muchos casos.

A ello se suman unas condiciones que muchos consideran poco atractivas: jornadas largas, turnos partidos y una elevada carga física y mental. Todo ello explica, en parte, la creciente dificultad que tienen bares y restaurantes para encontrar personal dispuesto a incorporarse al sector.