María Jesús Montero Miembro del Ministerio de Hacienda.
Suecia da una lección a España con el Impuesto de Sucesiones: los padres e hijos están exentos de pagar el tributo
El país nórdico eliminó este impuesto hace años tras comprobar que apenas recaudaba y generaba problemas en las herencias.
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El Impuesto de Sucesiones es uno de los tributos más polémicos en España. Se aplica cuando una persona recibe una herencia tras el fallecimiento de un familiar y, desde hace años, genera debate entre quienes cuestionan tener que pagar por bienes ya pertenecientes a la familia.
En Europa, la mayoría de países mantienen este impuesto, aunque con diferencias importantes en su aplicación. Uno de los casos más llamativos es el de Suecia, que decidió suprimirlo hace dos décadas tras considerar que apenas generaba ingresos y dificultaba la transmisión del patrimonio.
El país nórdico eliminó el Impuesto de Sucesiones en 2005, después de años de rebajas progresivas. La decisión se tomó tras constatar que su recaudación era mínima —en torno al 0,2% de los ingresos fiscales— y que su existencia generaba más problemas que beneficios para la economía.
Con su eliminación, las herencias entre padres e hijos quedaron libres de este tributo, facilitando el relevo generacional, especialmente en el caso de empresas familiares.
Suecia eliminó el Impuesto de Sucesiones
Antes de su supresión, Suecia llegó a aplicar tipos impositivos superiores al 70% en los años 80. Sin embargo, con el paso del tiempo fue reduciendo la carga fiscal hasta situarla en torno al 30%.
El punto de inflexión llegó por la presión de empresas familiares, que denunciaban las dificultades para mantener su actividad tras una herencia. En muchos casos, los herederos se veían obligados a vender activos para poder hacer frente al pago del impuesto.
El Parlamento sueco (Riksdag) optó finalmente por eliminarlo tras analizar su impacto. La conclusión fue clara: el tributo recaudaba poco, era complejo de gestionar y generaba distorsiones económicas, como la salida de capital hacia otros países.
España mantiene el impuesto,
A diferencia de Suecia, España mantiene el Impuesto de Sucesiones. Sin embargo, su aplicación no es homogénea, ya que está cedido a las comunidades autónomas, que pueden aplicar bonificaciones y reducciones.
Esto ha provocado que existan grandes diferencias según el lugar de residencia. En algunas regiones, como la Comunidad de Madrid, Andalucía o Galicia, las bonificaciones alcanzan el 99% o incluso el 100% en herencias entre familiares directos, lo que en la práctica supone una casi eliminación del tributo.
En otras comunidades, como Cataluña, Asturias o Navarra, la carga fiscal es mayor, lo que ha reavivado el debate sobre la desigualdad territorial.
En términos generales, los tipos impositivos estatales oscilan entre el 7,65% y el 34%, aunque rara vez se aplican en su totalidad en el caso de padres, hijos o cónyuges debido a las bonificaciones autonómicas.
Un debate abierto en España
A pesar de que el impuesto sigue vigente, su futuro continúa siendo objeto de debate político. Mientras algunas formaciones abogan por su supresión total, otras defienden su papel como herramienta redistributiva.
En la práctica, buena parte de los ciudadanos ya no paga este impuesto en herencias directas, dependiendo de la comunidad autónoma en la que resida. Sin embargo, las diferencias entre territorios siguen siendo uno de los principales puntos de conflicto.
El caso de Suecia se ha convertido así en un ejemplo recurrente dentro de este debate, al demostrar que la eliminación del tributo no siempre implica una pérdida significativa de ingresos, aunque su aplicación en España sigue siendo una cuestión abierta.