Julia Otero, periodista.

Julia Otero, periodista. E.E

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Julia Otero, 66 años: "Tras el cáncer de colon, intento cenar temprano y cenar fibra. Además, cada día camino unos 8 kilómetros"

La periodista ha cambiado algunos hábitos tras la enfermedad y apuesta por una alimentación equilibrada, cenas tempranas y ejercicio diario.

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Han pasado cinco años desde que Julia Otero contó públicamente que tenía cáncer de colon. Desde entonces, la periodista ha hablado con mucha naturalidad de una enfermedad que le obligó a parar, a cuidarse más y a mirar de otra manera su día a día.

La operación —en la que le extirparon 40 centímetros de intestino—, la quimioterapia y los meses de recuperación quedaron atrás, pero algunas de las costumbres que incorporó durante aquel proceso se han quedado con ella. Ahora cuida mucho más lo que come, intenta respetar sus horas de descanso y, sobre todo, no deja de moverse.

Porque si algo tiene claro Otero es que cuidarse no consiste únicamente en pasar revisiones médicas, sino que también está en las pequeñas decisiones de cada día: qué pone en el plato, a qué hora cena o cuánto camina.

Una alimentación pensada para cuidarse

El cáncer cambió muchas cosas en la vida de Julia Otero, empezando por la manera en la que organiza sus días. La periodista, que presenta diariamente el programa radiofónico Julia en la Onda, reconoce que el autocuidado se ha convertido en una prioridad absoluta.

Si antes el ejercicio podía considerarse una actividad complementaria, ahora forma parte de su tratamiento y de su estrategia para mantenerse sana

Su jornada comienza muy temprano, concretamente, a las cinco de la mañana. Según ha explicado en distintas entrevistas, esta decisión le permite iniciar el día sin prisas y reservar tiempo para aquellas actividades que considera fundamentales.

Entre ellas está el desayuno. Otero suele preparar cocas caseras elaboradas con abundante huevo y poca cantidad de azúcar, una fórmula con la que busca obtener proteínas de calidad y energía suficiente para afrontar una intensa jornada laboral.

Y es que, después de una cirugía intestinal de gran magnitud, el cuidado del aparato digestivo se convirtió en una prioridad para Julia Otero. La periodista ha explicado que presta especial atención a lo que come y, sobre todo, a mantener una alimentación variada y equilibrada.

Su dieta se basa en alimentos frescos y poco procesados, con presencia de frutas, verduras, legumbres, pescado y cereales integrales. Paralelamente, ha reducido de manera drástica el consumo de carnes rojas y evita en la medida de lo posible los productos ultraprocesados.

Por eso, más allá del desayuno, la última comida del día para Otero es fundamental. Como comienza su jornada laboral de madrugada, intenta cenar temprano para poder acostarse a una hora que le permita descansar lo suficiente.

"Intento cenar temprano y cenar fibra", ha explicado la periodista, que también procura tomar "la proteína adecuada, los hidratos adecuados y la vitamina".

No se trata de eliminar por completo ningún grupo de alimentos, sino de buscar un equilibrio que le permita mantener una alimentación completa.

La fibra tiene un papel especialmente interesante cuando se habla de salud colorrectal. Se encuentra en alimentos como las verduras, las frutas, las legumbres y los cereales integrales y, además de favorecer el tránsito intestinal, forma parte de los patrones de alimentación asociados a una mejor salud digestiva.

En el caso de las personas que han pasado por un cáncer de colon, sin embargo, conviene hacer una distinción importante. Ningún alimento concreto ni una dieta por sí sola garantiza que el cáncer no vuelva a aparecer.

La alimentación puede formar parte de un estilo de vida saludable y contribuir al bienestar general, pero el seguimiento médico continúa siendo fundamental.

Algo similar ocurre con los hidratos de carbono. Lejos de tener que desaparecer de la dieta, pueden proporcionar energía y formar parte de una alimentación equilibrada cuando se eligen fuentes de buena calidad, como los cereales integrales, las legumbres, las frutas o determinadas verduras.

La proteína también ocupa un lugar importante en esta alimentación, especialmente después de una enfermedad que puede provocar pérdida de peso y masa muscular.

Asegurar una cantidad adecuada ayuda a mantener y recuperar el tejido muscular, aunque las necesidades concretas dependen de cada persona y de su situación clínica.

Más allá de la alimentación y los horarios, aquella experiencia también cambió su manera de relacionarse con el tiempo. Las escapadas a la naturaleza, la lectura y los momentos de tranquilidad forman parte de ese equilibrio que ha ido construyendo después de la enfermedad.

Caminar, una recomendación médica que cumple cada día

Sin embargo, si existe un hábito que define esta nueva etapa es el ejercicio físico. Otero ha contado en varias ocasiones que su oncólogo fue especialmente contundente al recomendarle mantenerse activa y salir a caminar.

"Mi oncólogo me manda a paseo y soy obediente", ha llegado a bromear la periodista. Y precisamente eso es lo que procura hacer cada día: caminar entre seis y ocho kilómetros, una distancia que en ocasiones alcanza los ocho kilómetros diarios.

No es una recomendación exclusiva para ella, ya que la actividad física forma parte de las pautas de estilo de vida que pueden recomendarse después de un cáncer colorrectal, siempre adaptándola a las condiciones y capacidades de cada persona.

Caminar con regularidad ayuda a mantener la masa muscular, mejorar la capacidad cardiovascular y controlar el peso, además de contribuir al bienestar general.

En personas que han superado un cáncer, distintos estudios han relacionado una mayor actividad física con mejores resultados de salud, aunque esto no significa que caminar sea un tratamiento contra el cáncer ni que pueda sustituir al seguimiento oncológico.

También puede tener beneficios sobre el estado de ánimo. Salir a caminar permite mantenerse activa, reducir el tiempo sedentario y favorecer el bienestar psicológico, algo especialmente importante después de atravesar un proceso tan exigente como un cáncer.

A las caminatas diarias suma otra práctica: los estiramientos. Debido a las largas horas que pasa sentada frente al micrófono, la periodista realiza ejercicios antes de comenzar el programa.

Estos movimientos se centran especialmente en la espalda, los glúteos y la cadera, zonas que pueden verse afectadas por permanecer mucho tiempo sentada. De esta manera, intenta compensar las horas de trabajo sedentario y mantener la movilidad.

Así, casi cinco años después del diagnóstico, la periodista ha convertido aquellos consejos médicos en una parte estable de su vida.

Comer mejor, caminar, descansar y prestar atención a su cuerpo son ahora hábitos cotidianos, no una rutina pasajera ligada únicamente al tratamiento.