Cuando la radiación empieza a disminuir, comienza la época perfecta para esmerarse más si cabe en el cuidado de la piel.

Cuando la radiación empieza a disminuir, comienza la época perfecta para esmerarse más si cabe en el cuidado de la piel. Lacheev iStock

Belleza

Cómo recuperar la piel después del verano: los tratamientos y hábitos que sí funcionan según los expertos

Los meses de septiembre y octubre son perfectos para hacer una puesta a punto partiendo de un diagnóstico personalizado.

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Puede que en estas últimas semanas te hayas sentido cansada, apagada y alicaída. Y, por supuesto, se trata de los efectos de la vuelta al cole. Si bien es cierto que el mes de septiembre funciona a modo de combustible para arrancar con todo lo nuevo, ese mismo proceso también puede tener justo las consecuencias contrarias, sobre todo cuando las vacaciones, cada vez más, saben a poco.

Esta sensación que se instala en la rutina y se acomoda también se traslada a la piel. En ese caso, se traduce habitualmente en deshidratación, una mayor sensibilidad, pérdida de luminosidad, manchas y daño acumulado por la radiación UV.

Sin embargo, estos efectos no siempre saltan a la vista, por lo que conviene, tras el verano, hacer una visita al dermatólogo para comprobar que todo está como debiera. En caso de que no, actuar para llevar al cutis a su mejor estado.

Además, siempre hay que partir de la máxima de que se cuida la salud y eso desemboca luego en la belleza.

Rutina para todos

Después de la época estival, la piel acusa la exposición acumulada al sol, el calor, el cloro y la sal. Todo eso que durante las jornadas de desconexión es algo cercano a la fórmula de la felicidad, de repente comienza a pasar factura. O empezamos a ser conscientes de lo que de verdad supone.

En este escenario, conviene distinguir entre una tez simplemente deshidratada y otra que presenta un deterioro más profundo. En cada caso habrá que plantear unas soluciones diferentes. Como sucede en todas las áreas de la medicina, la personalización es la clave.

La doctora Ana Huertas, especialista en Medicina Estética y Regenerativa, explica que "la radiación ultravioleta tiene un efecto acumulativo: genera estrés oxidativo e inflamación y puede producir alteraciones en estructuras como el colágeno y la elastina, además de favorecer cambios en la pigmentación".

La doctora Ana Huertas, especialista en Medicina Estética Regenerativa.

La doctora Ana Huertas, especialista en Medicina Estética Regenerativa. Cedida

Debido a ello, la experta señala que prefiere no hablar simplemente de reparar la piel tras el verano. "Septiembre es un buen momento para recuperar su función, pero también para valorar qué ha ocurrido realmente y empezar a prevenir", destaca.

La diferencia entre deshidratación y pérdida de calidad cutánea reside, bajo su criterio, en que lo primero es "fundamentalmente un estado" y lo segundo "implica cambios más estructurales". De ahí que cada situación tenga que abordarse de una forma diferente.

El doctor Javier Ribelles, médico estético y divulgador de Croma, indica que tras la época estival, además de lo señalado por Huertas, el cutis también puede presentar un cierto engrosamiento debido a la exposición a estos factores. "Además, la radiación UV ha generado radicales libres, lo que acelera el envejecimiento", añade.

Al igual que el cuerpo y la cabeza piden rutina y orden tras este punto de inflexión de altas temperaturas y sobremesas que se alargan, la piel hace lo propio. Pero antes de volver a los hábitos de skin care —se traduzcan estos en lo que se traduzcan— primero hay que identificar en qué estado se encuentra.

Pasos fundamentales

En tiempos de fugacidad e inmediatez, los cuidados tampoco se libran de estos condicionantes. No obstante, conseguir una buena tez requiere paciencia, constancia y asesoramiento especializado. Aquí la celeridad no es sinónimo de mejoría.

"Uno de los errores más frecuentes es pensar que cuanto más hagamos, más rápido se recuperará la piel. Esta tiene sus propios tiempos biológicos y más estímulo no significa necesariamente más regeneración", explica la doctora Ana Huertas.

Además, la experta advierte de que, si está sensibilizada, "primero debemos recuperar una barrera cutánea competente y después introducir progresivamente aquellos activos o tratamientos que realmente estén indicados".

Leticia Carrera, directora del centro Felicidad Carrera, alude de forma directa a la importancia de un diagnóstico personalizado: "No todas las pieles necesitan lo mismo y por eso el primer paso siempre debe ser un diagnóstico personalizado. Mi filosofía siempre es la misma: prevenir antes que corregir".

Leticia Carrera, al frente del centro Felicidad Carrera.

Leticia Carrera, al frente del centro Felicidad Carrera. Cedida

El gran problema...

...aunque no el único. Las manchas, sin duda, se coronan como las grandes protagonistas de las consultas tras finalizar la época estival. Es de lo más habitual la escena en la que se contempla el rostro ante el espejo y comienzan a observarse marcas que antes no estaban.

En parte, tal y como afirma el doctor Adrián Alegre, dermatólogo del GEDET y director de la Unidad de Dermatología de la Clínica AB Derma, se deben a que ningún protector solar bloquea el 100% de la radiación.

Además, también influyen factores como el calor, la luz visible y la predisposición genética. "La fotoprotección reduce mucho el riesgo, pero no puede eliminarlo por completo", comenta.

No obstante, es posible deshacerse de ellas o atenuarlas, pero lo primero, una vez más, sería distinguir cuáles son las que han hecho acto de presencia.

"Los lentigos suelen ser manchas redondas y bien delimitadas, mientras que el melasma —una enfermedad crónica que puede controlarse muy bien con mantenimiento— aparece como una pigmentación más difusa y simétrica, sobre todo en mejillas, frente y labio superior", explica el especialista.

Alegre señala que la cosmética puede mejorar las más superficiales y ayudar a prevenir recaídas, pero cuando son persistentes, muy extensas o generan dudas diagnósticas, es recomendable acudir al dermatólogo para valorar tratamientos médicos, profesionales y personalizados.

El experto del GEDET señala que los lentigos —que se pueden eliminar de forma definitiva— responden muy bien a láseres pigmentarios, especialmente a los de picosegundos de última generación, y a IPL (Luz Pulsada Intensa). En el melasma, en cambio, los procedimientos suelen ser combinados.

"Actualmente, sabemos que el melasma no depende solo de la melanina, sino también de la inflamación, pues se sabe que tiene un componente de inflamación dérmica y otros factores de la piel, como alteraciones vasculares", cuenta.

Las claves

Una vez que se conoce el listado de problemas habituales que provoca el verano en la tez, toca saber qué herramientas existen para recuperar su estado.

Leticia Carrera habla del láser fraccionado, propuesta que valora como una excelente opción porque "renueva la piel, mejora la textura, minimiza el poro y estimula la regeneración sin largos tiempos de recuperación".

También destaca que, para decirle adiós —o al menos hasta luego— a las manchas, hay que empezar a trabajar a principios de octubre, ya que es cuando la intensidad solar disminuye.

"Es el momento perfecto para incorporar la luz pulsada intensa (IPL)", asegura. Este tratamiento sirve además para las rojeces y homogeneizar la pigmentación.

Para este mismo objetivo, el doctor Ribelles aconseja también los peelings médicos.

Una chica en consulta preparándose antes de un procedimiento.

Una chica en consulta preparándose antes de un procedimiento. Malkovstock iStock

Mientras tanto, Adrián Alegre evalúa de cerca el cuándo, destacando que no conviene actuar si hay un bronceado reciente o inflamación. "En la mayoría de los casos, unas semanas después de la última exposición solar intensa ya es posible iniciar el tratamiento", dice.

Un paso más allá

Hasta el momento, los expertos han hablado de los must de cuidados tras la finalización del verano. Es decir, el aprobado ya está, pero, ¿quién no quiere alcanzar la matrícula de honor? Para ello, seguimos en el camino. Ahora entran en juego la bioestimulación y la regeneración.

"Si hablamos de firmeza, el otoño también es la estación perfecta para iniciar tratamientos con radiofrecuencia o ultrasonidos microfocalizados, que estimulan la producción de colágeno en profundidad y ayudan a prevenir la flacidez antes de que se haga más evidente", cuenta Leticia Carrera, que también menciona los polinucleótidos.

Se trata de moléculas formadas por cadenas de nucleótidos —componentes básicos del ADN— que se utilizan en medicina estética como tratamiento regenerativo de la piel. No buscan rellenar ni cambiar los rasgos, sino favorecer los mecanismos de reparación del tejido y mejorar su estado.

Sobre esto, el doctor Ribelles suma que "estimulan la actividad fibroblástica, favoreciendo la producción natural de colágeno y elastina".

"Este tratamiento permite tratar el daño cutáneo acumulado durante el verano y prepararse para el invierno, aportando luminosidad y un aspecto más uniforme, sano y rejuvenecido", añade.

Después de la clínica

Aunque cualquier procedimiento médico o tratamiento recomendado de forma personalizada puede ayudar a recuperar la piel, los básicos son el primer paso.

Ahora que entrar en redes sociales supone un atiborramiento de contenido —a veces sin criterio— sobre rutinas de belleza eternas en casa, muchas veces la clave está en lo sencillo. Así lo asevera la doctora Ana Huertas.

"Después del verano, especialmente si el cutis está sensible o deshidratado, muchas veces lo más inteligente es simplificar: limpieza suave, hidratación adecuada para ayudar a recuperar la barrera cutánea y fotoprotección diaria", detalla.

Igualmente, incide en un mensaje que siempre conviene destacar: la protección solar no es un producto exclusivamente del verano. "La radiación ultravioleta sigue llegando durante todo el año y esta se trata de una de las estrategias más importantes cuando hablamos de prevención del envejecimiento", comenta.

La directora del centro Felicidad Carrera señala activos concretos: "Por la mañana, mantendría una rutina basada en antioxidantes, especialmente vitamina C u otros que ayuden a neutralizar el estrés oxidativo y a potenciar la luminosidad".

Una dieta equilibrada y una buena higiene del sueño, dos claves para que la piel luzca bien por fuera y esté sana por dentro.

Una dieta equilibrada y una buena higiene del sueño, dos claves para que la piel luzca bien por fuera y esté sana por dentro. Foto de Brooke Lark en Unsplash

Por supuesto, en la conversación sale el retinal, elemento destinado a su uso de noche. "Es un momento excelente para reintroducirlo. Personalmente lo prefiero al retinol porque ofrece una gran eficacia en la renovación celular y en la estimulación del colágeno, además suele ser mejor tolerado", resalta.

Por otra parte, Huertas también habla de la importancia de tener una dieta variada que "aporte suficientes proteínas, frutas, verduras y grasas de buena calidad para proporcionar nutrientes necesarios para el funcionamiento normal de nuestros tejidos, ya que la piel no es una estructura aislada, es un órgano más".

Esta idea la refrenda Carrera, que recuerda que ningún tratamiento estético sustituye unos buenos hábitos de vida.

El doctor Javier Ribelles incide, además, en que es esencial hidratarse bien y consumir alimentos ricos en omega 3 y antioxidantes. "Dormir adecuadamente, evitar duchas muy calientes o calefacciones excesivas puede ayudar a preservar la barrera cutánea", añade.

Cambio de marcha

Y a pesar de que la idea central de esta pieza se basa en el concepto de reparar los daños del verano, Ana Huertas visualiza la cuestión desde este punto de vista, porque "la piel tiene memoria y el envejecimiento es acumulativo".

"No podemos borrar cada septiembre todo lo que hemos hecho durante la época estival, pero sí utilizar este momento para recuperar su función, detectar posibles signos de daño y empezar a construir una tez que se conserve mejor", expresa.

Desde el punto de vista de la medicina estética, Leticia Carrera lo tiene claro: "Un buen plan anual permite obtener resultados mucho más naturales, progresivos y duraderos, respetando la biología de cada cutis y acompañándola en cada etapa".

Ahora que el otoño ya saluda al otro lado de la esquina, la clave para sentirse y mostrarse mejor no está en acumular tratamientos y pautas sin sentido. No hay que borrar las huellas del verano, sino evaluarlas, recuperar la barrera —ese escudo protector natural—, tratar aquello que realmente sea necesario y establecer una estrategia que trascienda las tendencias de belleza y se base en la salud.