Durante el verano, es habitual que la piel pierda agua y que el colágeno se degrade.

Durante el verano, es habitual que la piel pierda agua y que el colágeno se degrade. Riska iStock

Belleza

Prepara tu piel tras el verano: recupera la luminosidad, hidrátala y dile adiós a las manchas provocadas por el sol

Después de las vacaciones, no hay nada mejor que inaugurar la nueva lista de buenos propósitos con una serie de autocuidados.

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¿Eso que se oye de fondo es el galopar de los jinetes del Apocalipsis o la melodía de la vuelta al cole? Aunque se sienta como lo primero, lo cierto es que es lo segundo. La sensación agridulce de los comienzos tras las vacaciones es algo que se instala poco a poco, sin hacer ruido, cada domingo de la última quincena de agosto.

No obstante, la ilusión de los inicios logra que el mes de septiembre, el final del verano, se afronte mejor. Sin duda, junto al 1 de enero, es el punto perfecto para apostar por nuevos hobbies, autocuidados, el deporte, la buena alimentación, el descanso y, por supuesto, por una misma. Y sí, en este largo listado entra la belleza también.

Y es que tras el estío es conveniente un reseteo físico —por fuera y por dentro— y psicológico. Sí, si estás pensando en que quizás necesitarías pasar por terapia, es que sin duda la necesitas. Pero, al margen de esto, la piel merece un respiro tras la exposición de estos meses ante el sol, el mar o el cloro.

El botón de reset

La nueva estación que ya saluda a tan sólo unas paradas de metro es el momento perfecto para devolverle la luminosidad del cutis, tratar las manchas y estimular el colágeno —uno de los must en belleza de los últimos tiempos—. Así lo asegura la doctora Mar Mira.

La profesional, que defiende una medicina estética "sin huella", enumera cuatro tratamientos que resultan fundamentales para recuperar la tez tras los estragos de los agentes externos propios del verano.

Hidratación y luminosidad

De acuerdo al criterio de Mira, uno de los primeros objetivos de estas propuestas ha de ser "restaurar el confort cutáneo".

Cuando las temperaturas suben y el sol predomina en el cielo, la pérdida de agua es una realidad. ¿En qué se traduce esto? En una piel más apagada y con menor elasticidad.

Para alcanzar esta meta de un cutis revitalizado, tratamientos como la mesoterapia con ácido hialurónico no reticulado son idóneos. Este en concreto aporta hidratación profunda y mejora la textura y el glow.

Por otro lado, la limpieza facial con hidratación puede ser también una propuesta ganadora. Además de lo que detalla su nombre, incluye una exfoliación e infusión de activos. Eso sí, en este caso el efecto es tipo flash y más externo.

Los peelings químicos suaves también entran en esta lista. Ayudan a eliminar células superficiales y conseguir uniformidad.

El microneedling es otra apuesta que conviene tener en cuenta. Estimula la producción de colágeno y puede mejorar la textura y afinar los poros. Es una buena alternativa cuando además de esa deshidratación también se da una pérdida de la calidad cutánea.

Una paciente se somete a un tratamiento de 'microneedling'.

Una paciente se somete a un tratamiento de 'microneedling'. Nastasic iStock

Y, por último, el láser o la luz pulsada (IPL), que funciona especialmente bien cuando además aparecen manchas, rojeces o tono irregular.

En cualquiera de los casos, si hay algo fundamental, es hacer previamente una valoración para tener un diagnóstico de cada persona y poder así hacer una recomendación acorde a su situación.

"Muchas veces el cambio más evidente no está en corregir una arruga, sino en devolver a la piel la hidratación y la luminosidad que ha perdido durante el verano", recuerda además la doctora Mira.

¿Qué pasa con las manchas?

Sin duda, este problema de la piel es uno de los más consultados tras los meses de julio y agosto. Como señalan desde la clínica de la doctora, la hiperpigmentación se vuelve más notable cuando desaparece el bronceado.

"Es importante destacar que no siempre se da el mismo origen. Antes de tratar esta cuestión, siempre es necesario realizar un diagnóstico médico para determinar cuál es el procedimiento más adecuado", comenta la profesional.

Entre las propuestas de tratamientos para este tipo de consultas está también la luz pulsada intensa (IPL), el láser pigmentario, muy eficaz para manchas bien delimitadas; peelings químicos, cremas despigmentantes, especialmente aquellas con ingredientes como el ácido azelaico, retinoides o vitamina C; y el microneedling con activos con esta finalidad también.

El ácido azelaico mejora el acné, las marcas oscuras, el enrojecimiento asociado a la rosácea y favorece un aspecto más uniforme de la piel.

El ácido azelaico mejora el acné, las marcas oscuras, el enrojecimiento asociado a la rosácea y favorece un aspecto más uniforme de la piel. JLco - Ana Suanes iStock

Como imprescindible, la protección solar en cualquiera de los casos. Y, por supuesto, con SPF50+. Aunque siempre se recomienda, es más necesario si cabe cuando se recurre a estas propuestas, y no sólo por el daño que puede llegar a provocar el astro rey, sino porque de otro modo estos procedimientos carecen de sentido.

Un boost de colágeno

Es una realidad: la proteína y la radiación ultravioleta no son mejores amigos. De hecho, la segunda degrada a la primera, que resulta "esencial para mantener la firmeza y la elasticidad de la piel", tal y como comenta Mar Mira.

Cuando el verano toca a su fin y llega el momento de ponerse las pilas en cuanto a cuidados, entra en juego respecto a esto la bioestimulación.

"Hoy sabemos que la medicina estética no consiste únicamente en corregir, sino también en preservar. Estimular el colágeno nos permite mejorar la calidad del cutis desde un enfoque regenerativo y progresivo", apunta la doctora Mira.

Este procedimiento consiste en provocar que la piel produzca más cantidad de esta proteína de forma natural. Es decir, aquí no se trata de inyectar el producto, sino de activar los mecanismos propios para pulsar el botón de la regeneración.

Efecto buena cara

A pesar de que los meses de julio y agosto suelen ser sinónimos de vacaciones, estas no tienen que serlo de la palabra descanso. Conceptos como la astenia veraniega o la puesta en jaque de la salud mental que puede llegar a causar el exceso de tiempo libre son un azote a la realidad y todo eso se refleja también en el rostro, que se ve menos fresco, como afirman desde la clínica de la doctora Mar Mira.

"En estos casos, un abordaje personalizado permite devolver equilibrio, luminosidad y naturalidad sin necesidad de realizar cambios evidentes", destaca la profesional, que además indica que la mejor medicina estética es aquella que consigue que alguien te diga "qué buena cara tienes", sin identificar exactamente qué ha cambiado.

Después de semanas de sol, calor y cambios de rutina, devolver la hidratación, luminosidad y uniformidad a la piel puede ser ese primer paso que guíe el resto de cambios que suele llegar de la mano del mes de septiembre.