Carolyn Bessette encontraba en los modelos de carey sus mejores aliados para complementar su melena.

Carolyn Bessette encontraba en los modelos de carey sus mejores aliados para complementar su melena. Getty Images

Belleza

Diademas de carey al estilo de Carolyn Bessette: los accesorios del 'old money hair' en 2026 y dónde conseguirlos

Esta primavera-verano las melenas se coronan con los complementos que la norteamericana hizo suyos en la década de los 90.

Más información: Carolyn Bessette-Kennedy, el icono de los 90 que encontró en el minimalismo estético una forma de control

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Hay una historia de amor —quizás no muy sano— que no para de pulular en conversaciones desde hace semanas. Sus protagonistas lo fueron todo en los años 90 y, a pesar de que ambos fallecieron en un accidente de avión a finales de la década, lo que supusieron para la cultura pop sigue muy presente.

Por supuesto, este arranque pertenece a la relación de John Kennedy Jr. y Carolyn Bessette. Durante una fracción de tiempo, representaron todo lo que se quería ser. Eran la encarnación del concepto aspiracional y la propuesta de serie documental de Ryan Murphy ha avivado el sentimiento.

Aunque la producción ha removido sentimientos encontrados, uno de los Kennedy del momento, Jack Schlossberg, ha demostrado su descontento al respecto de forma pública, lo cierto es que ha sido un éxito de público que se refleja en conversaciones, redes sociales y, por supuesto, medios de comunicación.

El lanzamiento de Murphy no sólo ha zarandeado los cimientos de la historia reciente americana —por los lazos con la política y por la eterna maldición que persigue a la familia que representa lo más parecido a un linaje real en Estados Unidos—, sino que también ha centrado de nuevo el tiro estético de las tendencias, tanto en moda como en belleza.

La presencia de Carolyn Bessette-Kennedy, interpretada por Sarah Pidgeon, puede ser un arma muy beneficiosa para Calvin Klein, firma para la que trabajaba como directora de Publicidad y Relaciones Públicas.

Por otra parte, el minimalismo y la línea old money reciben un nuevo empujón de la mano de la figura de Bessette gracias a su estilo y eso mismo se extrapola también al área beauty.

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Aunque ahora lo más in es el maximalismo, la tendencia a la polarización sigue estando presente y, en el extremo de lo extra se encuentra el referente que supuso la publicista.

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Diademas, por favor

Al margen del uso del labial rojo y de llevar el rostro prácticamente sin una gota de maquillaje a diario e incluso en eventos, un elemento infalible en el neceser de Carolyn Bessette-Kennedy fueron las diademas, pinzas y pasadores.

Ahora, gracias al revival de su historia —o de parte de la misma— estos accesorios se han convertido en objeto de deseo para muchas, que recorren las calles de Nueva York, Milán o París a la caza y captura de estos complementos que se posicionan como la tendencia por excelencia para engalanar el cabello esta primavera.

Si las flores que recuerdan a los avíos de flamenca —mantoncillo, broche, peinas...— se impusieron hace ya un par de temporadas como un must, ahora estas propuestas, de carey —o con su estampado— en la mayoría de casos se abren camino con paso firme.

Diadema Country Club Side Bb para Mujer en Havana de Balenciaga por 395 €.

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Carolyn Bessette los lucía tanto en forma de diadema como pasadores. A veces para recoger el cabello; otras, simplemente, para acompañar a un recogido en una coleta o un moño. Un mix de funcionalidad y estética que define bien el estilo de la que en aquel presente y en este fue y es un icono —más o menos forzado— de moda.

En TikTok, al empezar a escribir el nombre de la que fuera directiva de Calvin Klein, las sugerencias de búsqueda delatan la tendencia: "Carolyn Bessette style", "Carolyn Bessett hair", "Carolyn Bessette sunglasses"... No hace falta subrayar la evidencia, tan sólo acudir a la droguería más cercana para hacerse con uno de estos accesorios.

Porque sí, en muchos casos se encuentran en este tipo de establecimientos de barrio además de en farmacias, parafarmacias o en locales como Druni o Primor. Aunque teniendo en cuenta que el furor por estos complementos sube como la espuma, no tardarán en llegar de forma masiva a las tiendas high street Zara, H&M, Mango o Primark...—.

Pasador rectangular de carey, disponible en H&M por 7,99 €.

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Para acompañarlas, nada mejor que coletas midi y bajas sin un pulido excesivo, semirrecogidos naturales o moños de bailarina no demasiado perfectos.

Algo más

Además de un rubio icónico que puede que sea una de las sensaciones en peluquería de los próximos meses —y que en parte ha cambiado la carrera de Sarah Pidgeon—, la estética de belleza de Carolyn Bessette se definía por más detalles, aunque la mayoría estribaban en su naturalidad.

Una vez más, puede hacer acto de presencia el término aspiracional. La empleada de Calvin Klein encarnaba esa estética que hoy en día se ansía, aunque en el presente se tiende a adornarlo con viales de ácido y algún que otro tratamiento más.

En su rostro, el maquillaje o las propuestas más exageradas, brillaban por su ausencia. Lo más llamativo que solía llevar era un labial rojo que a veces se disfrazada del tono teja —muy propio de los 90 y muy presente en Friends, sobre todo en el personaje de Monica— o de un natural melocotón.

Con ella, el effortless chic parisino cambiaba de nacionalidad y campaba a sus anchas por las calles de Nueva York, consistente en prendas de líneas limpias, tonalidades neutras y estilismos en los que ella terminaba resaltando más que sus prendas, logrando lo contrario a lo que pretendía, pasar desapercibida.

Ahora que las redes no sólo se plagan de hashtags que persiguen sus claves estéticas, sino que hay pequeñas Carolyn Bessette en potencia, su idiosincrasia tras estas decisiones adquiere fuerza y habla de la necesidad de trabajar en una personalidad a través de la estética, pero también de la importancia de saber lo que se viste y cómo se hace. En el armario y en el neceser.