La psicóloga Silvia Llop.

La psicóloga Silvia Llop.

Actualidad Entrevista

La psicóloga del amor: "Si un hombre no te escribe o llama es porque no quiere: no le justifiques"

En 'Mándalo a la mierda', la psicóloga experta en relaciones Silvia Llop te propone más de veinte ejercicios para que dejes de marearte y autoengañarte con tus amores. 

23 abril, 2021 00:50

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Mándalo a la mierda: no te lo digo yo, te lo dice con este título editado por Plataforma Editorial la psicóloga y experta en inteligencia emocional Silvia Llop en un libro utilísimo, fresco, divertido y didáctico sobre los errores clásicos que cometemos, especialmente las mujeres, en el amor. Ahora que estamos comenzando a matar -a sangre fría, de hecho- al principito de marras, ahora que hemos caído ya en todas las zanjas, tendremos que dejar de preguntarle al maldito espejo si estamos guapas por fuera y por dentro y empezar a tomar las riendas de este caballo loco que es el amor.

En la era del ghosting, de las relaciones líquidas, del sexo consumista, de la enorme confusión, de las expectativas por las nubes y los hechos por los suelos: ¿qué vamos a hacer las mujeres para que la revolución feminista atraviese también nuestra vida afectiva y comencemos a exigir lo que nos merecemos? Aquí la conocida como ‘psicóloga del amor’, Llop, te pone con mucho cariño, humor y punkismo los puntos sobre las íes: para que no vuelvas a bajar el listón. Para que no vuelvas a autoengañarte. Para que no vuelvas a justificar lo injustificable. Para que no vuelvas a perder el único amor fundamental, que es el propio.

¿Por qué son tantas las mujeres que, en pleno 2021, siguen frustradas por sus relaciones con los hombres -en las que ellos, habitualmente, no se comprometen demasiado, desaparecen o son erráticos-? Vemos a muchas amigas así, nosotras mismas -yo misma, quiero decir- he sido una de ellas en otro momento. ¡Y cada vez somos más feministas! ¿Por qué sigue sucediendo?

Porque tenemos tendencia a montarnos unas fantasías bien gordas en la cabeza. Cuando conocemos a un chico que nos gusta, lo metemos en esa fantasía y lo llevamos de la mano al país de Nunca Jamás. Ese es un país en el que cualquier pequeño detalle que confirme nuestra fantasía, es celebrado y enmarcado y cualquier acto que la desmienta, es justificado. Como que se tire días sin responderte.

Y así es como nos comemos una gran cantidad de banderas rojas, es decir, de esos actos o palabras que muestran que él no nos va a dar lo que queremos. Si nos dice que no está preparado para una relación, pensamos que cuando nos conozca más, ya lo estará. Si nunca encuentra tiempo para quedar, lo entendemos perfectamente porque está súper liado. Y esas justificaciones son las que tantas mujeres se sientan frustradas.

¿Es el llamado ‘ghosting’ patrimonio de los hombres? ¿Por qué son tan aficionados a desaparecer sin dar explicaciones o incluso a ser crueles practicando su silencio como forma de ‘dejar’ a alguien o de hacerle ver que no le interesa?

El “ghosting” no es para nada patrimonio de los hombres. Conozco a muchísimas mujeres que lo han practicado. Así que es más bien un patrimonio de la humanidad. La diferencia que veo entre géneros es que los hombres suelen hacerlo por mala gestión emocional, poca empatía y miedo a la reacción de la mujer. Es decir, por actuar por impulso sin tener las cosas demasiado claras, por no ponerse en el lugar de la otra persona y por no querer enfrentarse a una situación potencialmente conflictiva (porque hay mujeres que se lo toman muy mal). En cambio, las mujeres solemos hacerlo más por exceso de sensibilidad y falta de asertividad. Es decir, por no querer herir a la otra persona y por no saber cómo decirle que no nos gusta lo suficiente.

Tienes la teoría de que “las personas a las que atraemos son un reflejo de la parte que nos toca trabajar”. ¿En qué sentido? ¿Qué ‘cuentan’ los hombres que nos gustan sobre nosotras mismas?

Las personas a las que atraemos son un reflejo de una parte que nos toca trabajar en el sentido de que la vida nos pone delante las situaciones que nos ayudarán a avanzar, siempre y cuando las entendamos, claro. Es como un examen final. Si lo superas, pasas al siguiente curso. Si no lo superas, te quedas encallada en ese curso y hasta que no lo apruebes, no tendrás experiencias amorosas distintas.

Un caso que se repite mucho en PsicoAmor, mi comunidad privada, es el de mujeres que solo conocen a hombres que no están disponibles. Bien porque tienen pareja o porque no quieren una relación. En la mayoría de casos, si analizamos la historia de esa mujer, encontraremos una ruptura complicada o una relación pasada muy tormentosa. En esa relación o ruptura, lo pasaron tan mal que su mente terminó construyendo un mecanismo de defensa y, hasta que no se trabaje, seguirá funcionando y fijándose en personas que no están disponibles.

Así que, en cierto modo, los hombres que nos gustan (y que no nos están ofreciendo lo que queremos) nos cuentan aquello que necesitamos trabajar para poder seguir avanzando porque ponen el dedo en la llaga. Una gran parte de mi trabajo es arrojar luz sobre ello y por eso en el libro doy 25 ejercicios que sirven para encontrar bloqueos y superarlos.

Hay una cosa frecuente que me parece un poco terrible. Escucho a mujeres celebrando que tal hombre las “trata bien”. Siempre les digo, de broma: ¿qué vamos ahora, a celebrar los derechos humanos? La pregunta es: ¿por qué nos hemos conformado con tan poco: incluso con que nos traten como a seres humanos, con que no nos fustiguen continuamente?

El problema es que, cuanto más tiempo te quedas en relaciones que no te están aportando lo que tú quieres y te mereces, más disminuye tu nivel de autoestima. Y cuando cuando está bajísima, tu tolerancia al “maltrato emocional” también lo está.

Hace un par de meses, grabé una “story” en mi cuenta de Instagram (@silviallopb) explicando que encontrar a alguien que te trate bien no es el objetivo, es el mínimo al que toda persona debería aspirar. Me respondieron muchas mujeres contándome que nunca se lo habían planteado de esta forma. Algunas incluso me confesaron que les acababa de quitar un peso de encima porque llevaban meses machacándose por haber dejado a un chico que las trataba de maravilla, pero que no les hacía sentir nada.

Que te trate bien es lo mínimo. Si eso no ocurre, lo puedes mandar a la mierda, tal como indico en uno de los capítulos de mi libro.

Pienso en la mítica película de ‘¿Qué les pasa a los hombres?’. ¿Es cierto que si un hombre te quiere escribir o llamar, lo hará? ¿Por qué nos ponemos tantas excusas a nosotras mismas sobre por qué no lo hace?

Como norma general, si un hombre no te escribe o te llama, es simple y llanamente, porque no quiere. Lo que pasa es que nos hemos convertido en unas expertas en el arte de encontrar todas las justificaciones habidas y por haber para quedarnos en una historia que claramente no funciona. Y eso sucede o bien porque nuestra autoestima está baja y pensamos que no encontraremos a nadie mejor (spoiler: sí encontraremos a alguien mejor). O porque le hemos dado más fuerza a la fantasía que nos hemos montado que a la propia realidad.

¿Cuándo es el momento en el que una debe decidir ‘mandar al tipo a la mierda’? ¿Cuándo hay que saber ser paciente y cuándo hay que cortar?

Eso dependerá de tus estándares. Los estándares son esos mínimos que necesitas sí o sí para ser feliz en una relación. Algunos estándares que pueden ser universales, como tener una comunicación fluida, sentir que el otro tiene interés en ti o poder ser tú misma. Otros, tienen más relación con tus objetivos de vida (tener hijos o no tenerlos), tu personalidad (necesitar mucho cariño o mucho espacio), tu estilo de vida (viajar, hacer deporte, ser poliamorosa), tus creencias (religión, política) y las cosas que necesitas en tu día a día y que irán variando conforme avance la relación (hablar todos los días, quedar regularmente, que respete tus tiempos, que se oficialice la relación…).

Cuando tus estándares no se están cumpliendo, entonces deberías tener una conversación con el chico en cuestión y ponerlos encima de la mesa. Si él accede a cumplirlos, puedes darle un tiempo para ver si lo consigue. Si se niega a hacerlo, entonces puedes mandarlo a la mierda.

¿Qué hay del sexo? ¿Tenemos que seguir dosificándolo -como tristemente nos enseñaron a muchas- para mantener el deseo o la atención de los hombres? Todo eso de no acostarse en la primera cita… ¡¿sigue vigente?! Verdaderamente, por muy feministas que seamos, nos seguimos haciendo estas preguntas…

Mi opinión con respecto al sexo no va nunca ligada a lo que ellos piensen, sino a cómo te sientes tú. Tengo un capítulo entero en el libro hablando de esto, pero el meollo del asunto es que te conozcas, que seas consciente de cómo te sentirás en el caso de que tengas sexo en una primera cita y luego el tipo desaparezca. ¿Te baja eso la autoestima o no tiene ningún efecto en ella? Las mujeres solemos engancharnos más que los hombres después de tener relaciones sexuales por un tema hormonal, pero lo importante es que te escuches a ti. Y no deberías preocuparte por lo que pase después, porque si alguien tiene un interés real en construir algo bonito contigo, no se irá después del primer polvo.

¿Qué sabes ahora del amor que no sabías con 18 años? ¿Y del sexo?

Muchísimas cosas. Como por ejemplo, que tener un atracón de química y recibir “señales del universo” de que un chico es el hombre de mi vida, no significa que vaya a serlo. He aprendido a conservar mi romanticismo y mi positividad, pero tocando con los pies en el suelo y siendo consciente de cómo funcionan las relaciones.

Con respecto al sexo, lo más importante que he aprendido es que tengo una boca maravillosa que puedo usar para dar indicaciones de lo que me gusta y lo que no. Recuerdo aguantado situaciones incómodas cuando empezaba a iniciarme en el sexo porque me daba apuro decirle al chaval que más fuerte y rápido, no significa más placentero. No quería que él se sintiera mal y ponía su bienestar emocional por delante de mi bienestar físico y sexual. Pero así no hay quien disfrute.

En 2021, ¿podemos seguir diciendo que existe el ‘amor para toda la vida’?

Claro, siempre existirá el amor para toda la vida. Pero en 2021 el amor para toda la vida no significa que tienes que acatar las decisiones que tomaste cuando eras adolescente y aguantar a un marido al que ya no quieres desde hace dos décadas o con el que sientes que no tienes nada en común. El amor para toda la vida ahora significa elegir a las personas que caminan contigo y decidir también cuándo dejan de complementarte. Cuando mandas a la mierda a los hombres que no cumplen con tus estándares, entonces dejas el espacio libre para encontrar a la persona que sí los cumplirá durante un rato o durante toda la vida, si así lo decidís.

¿Crees que los hombres son los más interesados en el poliamor o en las relaciones abiertas? A veces me da la sensación de que son una engañifa de género y que, revestido de modernidad y de liberación, acabaremos pagando los platos rotos las mujeres: ¡les damos el harén que siempre soñaron y además les aplaudimos porque son muy libertinos! (jajaja, ¿cómo lo ves?)

No, no considero que este tipo de relaciones sean solo propiciadas por los hombres. Creo que el paradigma amoroso está cambiando y con esa revolución, surgen nuevos tipos de relaciones de pareja. Lo importante es tener comunicación y que ambos decidáis el tipo de relación que queréis tener.

Nadie tiene que pagar los platos rotos porque si tú, como mujer, no quieres tener una relación abierta, no tienes porqué aceptarla. Tenemos que dejar que cada uno sea libre de elegir qué quiere y mandar a la mierda a quien no nos ofrezca el tipo de relación que nos apetezca tener, en lugar de quedarnos a vivir algo que nos daña solo porque pensábamos que ese maromo sería el hombre de nuestra vida. Si tú quieres una relación monógama, te aseguro que puedes encontrar a un hombre que te la ofrezca.

¿Es cierta, o lo fue alguna vez, la excusa de “eres estupenda pero no me encuentro bien en este momento de mi vida como para tener una relación”?

Claro que lo es. Otra cosa es que a veces se use para no soltar frases del tipo “mira, te he conocido mejor y la verdad es que no me gustas nada”. Es importante tener un poco de tacto a la hora de mandar a la mierda. Eso es algo en lo que hago hincapié en el libro. Pero sí es posible que alguien esté en un momento de su vida en el que no se sienta bien para iniciar algo serio, pero sí tenga ganas de conocer a gente y pasarlo de lo lindo.

Lo importante es que si tú quieres una relación y el otro te está diciendo que él no, no te quedes a ver si le cae una piedra en la cabeza y cambia de opinión. Tus estándares tienen que pasar por delante de tus sentimientos. Una vez consigas meterte eso en la mollera, dejarás de perder el tiempo con hombres que no te dan lo que quieres y tu espacio emocional quedará libre para conocer a una persona maravillosa que venga a tu vida a sumar.