Imagen de una camionera en su puesto de trabajo.
Rosa, camionera en España: "Trabajo mucho de noche y termino a las 8 de la mañana, pero me permite conciliar"
Sueldos de hasta 2.300 euros y menos estrés, una vida en la cabina que resulta una alternativa rentable.
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MLa Dirección General de Tráfico (DGT) ha registrado 193 fallecidos anuales en siniestros con camiones implicados en vías urbanas concentrándose en su mayoría en los días laborables, el 85% de los sucedidos fue entre semana.
Datos que registran la dureza del sector en el cual se encuentra Rosa, quien dejó su trabajo en la fábrica para lanzarse a la carretera y aunque lleva poco tiempo afirma "me gusta aprender de la gente que ya sabe".
Ella misma explica en el pódcast Rutas de Éxito que se inició realizando rutas internacionales, con un compañero con el que compartió cuatro meses viajando por distintos países. Jornadas duras por las que debía pasar dos semanas fuera de su núcleo familiar, perdiéndose la infancia de su hija de siete años.
Vista desde el puesto de conducción.
Aunque señala no tener un horario fijo o cerrado, habitualmente su ruta es regional y en turno de noche, por lo que su horario suele comenzar a las 11 de la noche y finalizar sobre las ocho u nueve de la mañana. "Me permite conciliar", explica.
Por lo que con este turno de trabajo puede atender a su hija e incluso ir a su salida del colegio. Si tiene compromisos con ella su jefe le permite adaptar el horario en este tipo de situaciones. "Creo que el trabajo que más me agota es el de madre, me gusta estar presente y darle lo mejor", explica.
De la misma manera le compensa económicamente, ya que cuando trabajaba en la fábrica textil su sueldo rondaba los 1.100 euros, mientras que en la cabina se ha incrementado su banda de 1.700 euros a 2.300 euros.
Un salario que no varía dependiendo del género, ya que tanto hombres como mujeres realizan exactamente las mismas funciones. Aclara que en la profesión los sueldos dependen en gran medida del saber valorar el tiempo, la responsabilidad, condiciones de la empresa y por supuesto, cuidar el camión. "Si tienes miedo es cuando más deberías hacerlo", recalca.
También destaca no haber sufrido discriminación negativa por ser mujer. De hecho, todo lo contrario, ya que en los puntos de carga y descarga relata como percibe amabilidad e incluso ventaja por el hecho de ser mujer, ya que la atienden o la descargan más rápido.
A diferencia del escandaloso ambiente de la fábrica, para Rosa la cabina se transforma en su refugio, donde va escuchando música, podcasts o incluso hablando por teléfono, por lo que la presión y el constante agobio desaparecen. "Voy contenta porque sé que voy a mi rollo", explica.