Molly en el helicóptero.

Molly en el helicóptero.

Mascotario

Molly, la perra que esperó 1 semana a su dueña que había caído por una cascada: fue rescatada por un piloto

Matt Newton recaudó fondos para subvencionar una nueva misión específica para intentar buscar a la perra.

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Jessica Johnston hacía senderismo con su perra Molly en el valle del río Arahura, una zona escarpada y cubierta de densa vegetación en la Isla Sur de Nueva Zelanda, cuando algo salió mal.

Durante la ruta, la dueña resbaló y cayó unos 55 metros por una cascada, quedando gravemente herida en un lugar de difícil acceso. Un helicóptero de rescate logró localizarla y evacuarla al hospital, donde fue ingresada con lesiones serias pero con vida.

En medio del caos del operativo, Molly desapareció entre el bosque y las rocas, sin que nadie supiera si había caído también o si seguía en algún punto de la ladera. Pero su dueña estaba segura de que seguía con vida.

Un piloto y una campaña de recaudación

El piloto Matt Newton, de la empresa Precision Helicopters, quedó marcado por la idea de haber dejado al perro atrás en un entorno tan hostil. Poco después del rescate de Jessica, contactó con la familia y se ofreció a intentar buscar a Molly desde el aire, a pesar de las dificultades del terreno.

Para financiar las horas de vuelo y los recursos necesarios, amigos y desconocidos lanzaron campañas de recaudación en plataformas como Givealittle, logrando reunir miles de dólares en pocos días.

Así, se pudo organizar una nueva misión aérea específica para encontrar a Molly. El helicóptero despegó equipado con cámara térmica y a bordo viajaban, además del piloto, una auxiliar veterinaria y un perro llamado Bingo, entrenado para ayudar en tareas de búsqueda y para tranquilizar a otros animales.

Volaron durante casi una hora sobre el valle, rastreando la zona alrededor de la cascada y las laderas cubiertas de bosque. Finalmente, la cámara térmica detectó una pequeña firma de calor cerca de la base de la cascada. Al acercarse, pudieron distinguir la figura de un perro, solo y acurrucado entre la vegetación: era Molly.

El helicóptero maniobró para poder posarse lo justo y permitir que un miembro del equipo y Bingo descendieran. Contra el temor de que pudiera huir asustada, Molly se mostró tranquila, se dejó acercar y permitió que la cargaran a bordo.

Una superviviente

Pese a haber pasado aproximadamente una semana en plena naturaleza alpina, expuesta al frío, la lluvia y la falta de comida, Molly fue encontrada en un estado sorprendentemente aceptable.

Estaba más delgada, con el pelaje sucio y algo deshidratada, pero no presentaba lesiones graves visibles. Cuando Jessica fue dada de alta y pudo reencontrarse con Molly, todo el dolor desapareció.

En un país acostumbrado a los rescates en montaña, este caso muestra que, cuando se trata de familia, para mucha gente los animales también cuentan.