Cósima Ramírez.
Cósima Ramírez, sobre los caballos y la equitación: "Yo soy más de susurrarle instrucciones en élfico para que él decida"
En su nuevo vídeo para Mascotario, Cósima se adentra en un tema altamente controvertido, sin apostar por ninguno de los dos extremos.
Más información: Empieza el Año Nuevo Chino del Caballo: animales que ayudan a sanar las heridas emocionales con su sistema nervioso
"Ya que nos adentramos en el año del caballo quería hablar de ellos y de la equitación", arranca Cósima Ramírez en su nuevo vídeo para Mascotario. Aprovecha el recién estrenado Año Nuevo Chino para hablar de este tema.
"Aunque me temo que es una temática altamente controvertida", afirma consciente de que se está adentrando en un tema complejo. Por un lado, están quienes defienden la tradición y la precisión de montar a caballo como deporte competitivo y olímpico.
Por el otro, quienes consideran muchas prácticas ecuestres un agravio desde la sensibilidad animalista, especialmente a raíz de recientes polémicas por maltrato en competiciones de alto nivel.
Rechazar los extremos
Cósima deja claro que no se siente cómoda en ninguno de esos extremos: "Juraría que yo misma me delato como representante de ninguno de estos dos campos".
Mientras sostiene una roseta de premio, explica que "es de mi hermano Tristán, que me cuenta que se la suelen poner al caballo premiado", y confiesa que "esta fusta" tampoco tiene "muy claro para qué es exactamente…".
La equitación es el arte y la técnica de montar y manejar a caballo. Dentro del deporte, es una especialidad de los deportes ecuestres en la que se evalúa el conjunto jinete-caballo, no solo la persona. Sin embargo, sigue siendo un entrenamiento duro, a veces excesivo, que utiliza frutas y espuelas para que el animal obedezca y actúe como el jinete quiera.
Susurrar a los caballos
En vez de alinearse con el lenguaje de la competición, se sitúa en un lugar más ingenuo y crítico a la vez, donde el caballo no es ni puro "atleta" ni simple "víctima", sino un individuo con deseos y límites propios.
Frente a la imagen clásica de la equitación, llena de uniformes impecables, reglamentos y recorridos marcados al milímetro, Cósima propone otra escena más íntima y casi fantástica: "Yo soy más de susurrarle instrucciones en élfico al caballo para que él mismo decida hacia dónde ir".
La frase apuesta por una relación basada en la comunicación, la escucha y el margen de decisión del animal, más que en la obediencia perfecta o la exhibición pública.
Los debates actuales sobre bienestar equino en el deporte se basan en denuncias de maltrato, suspensiones de jinetes y llamamientos de organizaciones animalistas para revisar o incluso eliminar disciplinas ecuestres.
Como es habitual en Mascotario, Cósima no cierra con un veredicto, sino con preguntas abiertas: "¿Y vosotros, montáis a caballo? ¿Qué os parece?". Entre rosetas heredadas, fustas en entredicho y susurros en élfico, su mensaje apunta a lo esencial.
Cualquier vínculo con un caballo —sea deportivo, terapéutico o recreativo— debería empezar por reconocer su sensibilidad, su voluntad y su derecho a no ser solo un medio para nuestro espectáculo.