Patrick Ospina, policía.

Patrick Ospina, policía. Facebook

Mascotario

El héroe Patrick Ospina, policía, muere intentando rescatar a un perro: dio su vida por un animal arrastrado por el río

El suboficial de la Policía Nacional del Perú y bombero voluntario se lanzó al río Rímac para intentar rescatar a un animal atrapado en un islote.

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Patrick Hiroshi Ospina Orihuela tenía 33 años, era suboficial de segunda de la Policía Nacional del Perú y, además, bombero voluntario. Su vida diaria transcurría entre sirenas, uniformes y llamadas de emergencia.

También era amante de los animales y rescatista por vocación. Su guía vital siempre era la misma: servir y proteger, sin importar si al otro lado había una persona o un animal indefenso.

La mañana del viernes en que todo cambió, una nueva alerta llegó a la central: un perro había quedado atrapado en un islote del río Rímac, a la altura del puente Rayito de Sol, en el Cercado de Lima.

Las lluvias habían crecido el caudal y el agua bajaba turbia, veloz, golpeando piedras y muros como un recordatorio constante del peligro, pero para Patrick era, ante todo, una escena de rescate que no podía dejar en manos del azar.

Acorralado por la corriente

Al llegar, vio al animal acorralado por la corriente, sin posibilidad de volver a la orilla. Mientras algunas personas grababan con sus móviles, él se colocó el equipo, descendió por la estructura y empezó a asegurarse con una cuerda de vida.

Desde arriba, sus compañeros lo seguían con la mirada, midiendo también el tiempo, el viento y cada movimiento del agua. Patrick avanzó hasta alcanzar el islote conocido como "El Hablador", intentando ganar la confianza del perro, que temblaba y se alejaba asustado.

Para mejorar su posición, decidió soltar un momento el anclaje para fijar la cuerda a un punto más firme y poder acercarse un poco más. Fue entonces cuando el animal, dominado por el pánico, se lanzó de nuevo al cauce, y Patrick, fiel a su impulso de rescatista, trató de seguirlo.

Bastó un paso en falso. El suelo cedió bajo sus botas, y en cuestión de segundos la corriente lo arrancó de la superficie, arrastrándolo junto al perro río abajo. Testigos relataron que aún se le vio aparecer un par de veces entre la espuma y el barro.

Uno de sus compañeros recordó luego, con la voz quebrada, cómo lo llamó a gritos: "¡Ospina!", justo antes de que el agua se lo tragara de nuevo. A la altura del puente Dulanto, un testigo lo vio levantar la mano en busca de ayuda, y después ya no hubo más señales.

24 horas de búsqueda

Se activó entonces un operativo de búsqueda que se prolongó durante más de 24 horas, con equipos especializados de la Policía Nacional y del Cuerpo General de Bomberos peinando el cauce desde el Cercado de Lima hasta la desembocadura.

Utilizaron drones, embarcaciones y una escalera telescópica para acercarse a las zonas más difíciles, mientras en la ribera, a la altura del puente del Ejército, la familia de Patrick esperaba, aferrada a la esperanza de un milagro.

En las primeras horas, la policía centró la búsqueda en el rescatista y prácticamente dio por perdido al animal, al punto de que los reportes hablaban de que "la crecida del caudal arrastró al can y los socorristas no pudieron salvarlo".

Más tarde se llegó a ver un perro con características similares río abajo, pero las autoridades y la prensa remarcaron que no se pudo confirmar si era el mismo, así que oficialmente se desconoce su paradero final.

Una acción distinguida

La tarde del día siguiente llegó la noticia que nadie quería escuchar. Cerca de la Base Naval del Callao, en la zona donde el río Rímac entrega por fin sus aguas al mar, los rescatistas hallaron el cuerpo sin vida de Patrick.

Había recorrido kilómetros arrastrado por la fuerza del caudal, el mismo que había intentado desafiar para salvar a un perro callejero. "Él por los animales daba su vida", dijo su tía ante las cámaras, una frase que ahora pesa como una verdad dolorosamente cumplida.

Las autoridades confirmaron que su familia recibirá las prestaciones que marca la ley y anunciaron que Patrick Ospina será ascendido póstumamente por "acción distinguida", en reconocimiento a un acto de servicio que se convirtió en símbolo.

No fue un operativo espectacular, ni una gran redada, ni un despliegue mediático: fue la decisión de lanzarse al río por una vida pequeña, anónima, que muchos habrían considerado prescindible. Esa elección, en cambio, lo definió para siempre.