Juan Antonio Tejada posa para este entrevista.
"En Málaga tenemos un talento emprendedor brutal, pero se necesita más apoyo para conseguir vender"
Juan Antonio Tejada, presidente de Málaga Tech, se aficionó a la tecnología viendo a su madre jugar al Tomb Raider y se ha especializado en este sector.
"No puede pasar todo en Málaga capital, hay que consolidar más el Valle del Guadalhorce o la Axarquía", expone.
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Juan Antonio Tejada es el presidente de Málaga Tech, una asociación sin ánimo de lucro que nació entre varios emprendedores que compartían las mismas inquietudes en una incubadora y que acabaron siendo amigos.
Arrancaron organizando algún evento y hoy en día tienen más de 200 socios. Son el fiel reflejo de esa Málaga tecnológica joven y muchas veces desconocida que está trabajando cada día en proyectos innovadores y cuyas empresas están creando empleo y posicionamiento nacional e internacional.
Acaban de renovar su junta directiva con la incorporación de más emprendedores y en EL ESPAÑOL de Málaga hemos aprovechado para conocer un poco mejor a Tejada y a Málaga Tech en nuestra sección A título personal.
-¿De dónde surge su interés por el mundo de la tecnología? ¿Hubo algún momento o proyecto clave que le hiciera decir "este es mi camino"?
-Creo que todo viene por los videojuegos. En mi casa había una PlayStation desde que tengo uso de razón, curiosamente por mi madre, que la tenía para jugar ella al Tomb Raider. Eso hizo que desarrollase una afición por los videojuegos que continúa hasta el día de hoy.
Los videojuegos, al final, son tecnología, y las novedades del sector son importantísimas. Empecé siguiendo de cerca la industria del gaming y, poco a poco, ese interés se fue extendiendo a otras facetas tecnológicas.
Eso me llevó a estudiar un Grado Superior en Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma, lo que me vinculó no solo a la parte de hardware, sino también al software.
Mi primera intención de emprender no fue en el mundo startup, sino en los eSports. Quería montar un equipo y, como no era demasiado bueno jugando, llegué a la conclusión de que tenía que hacer algo distinto. Ahí fue cuando decidí que quería desarrollar una empresa vinculada al sector.
-¿Cuál ha sido su trayectoria profesional?
-Antes de estudiar el grado superior, probé suerte en la universidad, y la experiencia fue un desastre. Yo pensaba que iba a aprender a programar, y como buena ingeniería, los primeros años eran pura teoría. Aquello no era para mí.
Acabé dejando la universidad y volviendo a Algeciras, donde me he criado, y como no sabía si entraría o no en el grado superior (al final entré), monté una empresa de organización de eventos de videojuegos como forma de autoempleo, intentando dedicarme a algo que me gustase. Esa empresa se llamaba Sirocco.
Con Sirocco montamos competiciones de eSports —Fortnite, League of Legends, entre otros— en centros comerciales para ayuntamientos, recorriendo buena parte de Andalucía, y con el tiempo empezamos a gestionar también competiciones oficiales y circuitos de mayor entidad.
Desarrollo
"Llegó la pandemia. Justo cuando la empresa de eventos iba genial, todo se vino abajo. Aproveché el confinamiento para formarme, investigar, y descubrí una incubadora de startups en Málaga"
Ese camino me llevó a la docencia. Fui profesor en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), impartiendo gestión de competiciones de videojuegos y tecnología aplicada al sector.
Fue durante esa etapa cuando profundicé en el concepto de startup y empecé a plantearme si sería capaz de desarrollar mi propia tecnología y, por qué no, una empresa que no dependiese su crecimiento de cuánto material tuviera para eventos.
Ahí llegó la pandemia. Justo cuando la empresa de eventos iba genial, todo se vino abajo. Aproveché el confinamiento para formarme, investigar, y descubrí una incubadora de startups en Málaga.
Así llegué a Demium. Apliqué casi por probar, y de ahí nació Kaikoo, una startup de inteligencia artificial dedicada al entrenamiento de jugadores de videojuegos.
Sincronizábamos a nivel de software con las APIs de los propios videojuegos, y con un motor de IA proponíamos rutinas de entrenamiento personalizadas para cada jugador. Este proyecto no habría sido posible sin mi socio, Daniel Ruiz-Giménez.
-¿Qué es Málaga Tech y cuál es su misión principal dentro del ecosistema?
-Málaga Tech es una asociación sin ánimo de lucro que se registró formalmente hace tres años, aunque en realidad llevamos trabajando más de cinco.
Me gusta contar de dónde nace. Surge de un grupo de personas que coincidimos en la incubadora Demium. Allí empezamos a conectar y nos dimos cuenta de que éramos un apoyo increíble los unos para los otros, porque al final con tus amigos de siempre no sueles hablar de emprendimiento ni de los problemas de montar una empresa. Con otras personas que están viviendo lo mismo, sí, y eso forja una amistad distinta. Poco a poco fuimos creando un grupo muy bueno y muy sano de emprendedores.
Ese grupo fue evolucionando hasta que un día decidimos organizar nuestro primer evento, casi por probar, casi por jugar, a ver qué pasaba. Vinieron entre treinta y cuarenta personas, y llamó la atención de entidades que ahora son patrocinadoras y que, casi te diría, fueron las que nos empujaron a repetir en ese momento. No lo sabíamos, pero estábamos haciendo nacer la asociación.
Ahí está el génesis de nuestra misión principal: conectar emprendimiento e innovación desde una mirada humana, entendiendo que detrás de cada startup y cada empresa hay personas, con su idiosincrasia y sus problemas. Y creo que eso es lo que nos hace diferentes de otros grupos del ecosistema: la calidad humana de las personas que forman parte de nuestra comunidad.
-¿Quiénes forman parte de Málaga Tech y qué tipo de valor o apoyo ofrecéis a los profesionales, empresas y startups que forman parte de la red?
-Actualmente somos más de 200 socios formales, aunque nuestra comunidad real es mucho más amplia. Calculamos que entre 700 y 900 personas participan de forma asidua en nuestros eventos, mes tras mes.
¿Quién forma parte de Málaga Tech? La respuesta es sencilla. Personas con inquietud por el emprendimiento y la innovación, sea cual sea su papel en la cadena de valor.
La nueva junta directiva de Málaga Tech
Tenemos curiosos que simplemente están tonteando con la idea de emprender, personas lanzando su proyecto — da igual si están en fase de idea, de lanzamiento o de escalado—, inversores y proveedores de servicios del ecosistema.
No nos definimos como una asociación de directivos. Nos gusta la riqueza y la diversidad de perfiles, y creo que ese es precisamente uno de nuestros principales valores, junto con el trabajo constante en idear cómo aportar más valor a los emprendedores.
Al final, lo que buscamos es que el talento que nace en Málaga y Andalucía —que es muchísimo — no tenga que irse. Queremos que esos emprendedores lancen y escalen sus proyectos aquí, en su tierra.
-¿En qué proyectos está trabajando actualmente Málaga Tech que nos pueda compartir?
-Tenemos varias líneas activas. Por un lado, nuestros propios eventos, como los Outstandings, donde traemos a numerosos inversores a lo largo del año y creamos un escaparate para que las startups puedan conectar con ellos de una forma natural y muy humana, generando ese lazo de confianza que tanto nos gusta cuidar.
Por otro lado, tenemos programas como el Desafío Emprendedor Innovador, un programa de incubación para fases iniciales que desarrollamos junto a la EOI (Escuela de Organización Industrial). Solo en lo que llevamos de año hemos impulsado a más de 50 personas que se han lanzado a emprender con nosotros. Ahí lo que hacemos es amortiguar mucho el riesgo, ayudándoles a validar su idea en un entorno con apoyo constante.
-En los últimos años se habla del "milagro tecnológico de Málaga" o del "Silicon Valley del Sur". ¿Cuáles han sido los factores clave para que la ciudad viva esta transformación tan potente?
-Personalmente no me gusta mucho lo de "Silicon Valley del Sur". Creo que Málaga tiene una idiosincrasia propia que la hace diferente de otros hubs, tiene sus cosas buenas y malas, y prefiero que la reconozcamos por lo que es, no por parecerse a otro sitio.
Dicho esto, creo que la transformación viene de una alineación de varios factores. El primero, y el más importante para mí, es que tenemos una cantidad de talento emprendedor brutal.
Málaga es una auténtica factoría de talento, tanto por lo que atrae como por lo que genera. Esa doble capacidad viene del propio espíritu de la ciudad, de la región y de las personas que nacen o llegan aquí.
Comparaciones
"No me gusta mucho lo de "Silicon Valley del Sur". Creo que Málaga tiene una idiosincrasia propia que la hace diferente de otros hubs"
A eso hay que sumarle una alineación de actores públicos y privados que reman en la misma dirección. El Ayuntamiento de Málaga a través del Polo Digital, la Diputación con entidades como La Noria, la Fundación La Caixa, y las propias empresas de la ciudad. Todos empujando para que Málaga sea un buen lugar donde montar tu negocio y, sobre todo, escalarlo.
Cuando salgo de aquí y miro Málaga desde fuera, cada vez tengo más claro que lo diferencial son las personas que forman parte de esta comunidad y el talento que atesoramos.
-¿En qué punto se encuentra el tejido de startups en Málaga?
-El tejido de startups en Málaga está en un punto muy bueno en cuanto a generación de talento, pero todavía faltan recursos volcados a apoyar al emprendedor en la fase posterior a la validación.
Cuando ya has lanzado tu idea, ya has encajado en el mercado y tienes un modelo de negocio definido, llega el momento más importante: vender, vender y vender. Ahí es donde los emprendedores buscan más apoyo, y hoy por hoy hay otros hubs que, a ojos de muchos, resultan más atractivos para esa fase. Eso nos genera cierta fuga de talento.
-¿Hay suficiente acceso a financiación e inversión o sigue siendo un cuello de botella?
-No, pero no es un problema de Málaga en particular, sino de Andalucía en su conjunto. No contamos con tantos fondos de inversión ni family offices volcados con el sector startup como deberíamos.
-Málaga atrae a muchos profesionales de fuera, pero ¿cómo se está trabajando para impulsar y conectar el talento local con estas nuevas oportunidades?
-Es verdad que el principal hándicap que tenemos aquí es el idioma. Muchas de las oportunidades que llegan a Málaga vienen de empresas internacionales, y eso puede generar una barrera de entrada para parte del talento local.
Pero, curiosamente, esa misma internacionalización es también lo que está atrayendo a más y más empresas a instalarse en la ciudad, lo que multiplica las oportunidades a medio plazo.
Juan Antonio Tejada preside Málaga Tech.
Desde el ecosistema, y desde Málaga Tech en particular, trabajamos en iniciativas pensadas específicamente para tender puentes entre ese talento que llega de fuera y el talento local. Espacios de networking, eventos y programas donde ambos perfiles conviven y se conocen, generando colaboraciones que de otra forma no surgirían.
Y aunque queda camino por recorrer, sobre todo en la parte del idioma, este tipo de iniciativas están funcionando bien y son una pieza clave para que el talento local no se quede al margen de la transformación que está viviendo la ciudad.
-Si tuviese delante a alguien que quiere lanzar hoy una startup en Málaga, ¿qué consejo fundamental le daría para empezar con buen pie?
-Lo primero: que se lance, que no dude bajo ningún concepto. Que pruebe, que se abra a errar y a cometer fallos, y sobre todo, que esté dispuesto a enmendarlos. Va a aprender muchísimo. Aunque ese proyecto concreto no llegue a nada, la persona no va a ser la misma una vez lo haya intentado. Emprender transforma: te convierte en un profesional, y en una persona, mucho mejor.
Y luego, a nivel más táctico: Málaga tiene muchísimos programas de incubación y aceleración, así que elige bien. Hay que definir con claridad a dónde quieres ir y en qué momento estás, y decidir en qué programa entrar y por qué. Tienes un montón de recursos a tu disposición, pero es tan malo no usarlos como usarlos de la forma equivocada.
-Con el rápido crecimiento de Málaga (llegada de multinacionales, atracción de talento internacional…), ¿cuáles son los principales retos a los que se enfrenta la ciudad?
-Hay un problema evidente, que es el de la vivienda, el gran trending topic del que todo el mundo habla. Pero es un problema que compartimos con toda España, y con otros hubs que también están creciendo, como Valencia.
La ciudad va a seguir creciendo, y creo que ya toca dejar de hablar de "Málaga ciudad" y empezar a hablar de "Málaga territorio". Ahí las conexiones son fundamentales. De nada sirve tener un parque tecnológico increíble, con empresas increíbles, si no hay una infraestructura que nos conecte bien con él, por poner un ejemplo.
Hay que empezar a consolidar más el Valle del Guadalhorce o la Axarquía, que concentran cantidades de población enormes, y aunque queramos, no puede pasar todo en Málaga capital. En esas regiones hay una cantidad de talento brutal que todavía no ve satisfecha su ambición de emprender con apoyo público.
El otro gran reto es la retención de talento. Somos una factoría de talento, generamos muchísimo, pero la retención no es tan buena como debería. Y ahí es donde creo que está el problema de fondo.
La vivienda y las infraestructuras son importantes, pero honestamente no son algo que podamos resolver desde Málaga Tech. Donde sí creemos que tenemos algo que aportar es en hacer de Málaga una ciudad atractiva para que el talento se quede, y ahí es exactamente donde estamos trabajando.
-¿Cómo valora la sinergia entre las administraciones públicas, la Universidad de Málaga y el sector privado a la hora de impulsar la marca de la ciudad?
-Creo que Málaga es un ejemplo bastante bueno de sinergia entre administración pública, universidad y empresa privada. Estamos todos alineados para impulsar la marca ciudad, y creo que ahí está parte del éxito. Aunque en ciertas líneas compitamos entre nosotros, todos los actores tenemos claro que hay un objetivo común, que es hacer crecer Málaga y construir una ciudad friendly con el talento.
Y no hablo solo de estas entidades tradicionales, también de las nuevas universidades privadas que están llegando, del propio Parque Tecnológico como institución, etcétera. La verdad es que una de las cosas más fascinantes de esta ciudad es que todo el mundo tiene claro que hay un objetivo común, que es crecer como territorio.
¿Qué echamos de menos? Pues la verdad es que cuando miramos a territorios como Barcelona, Bilbao o Valencia, vemos que sus ayuntamientos y diputaciones se involucran mucho más con sus comunidades locales de emprendedores. Nosotros estamos aquí con ganas de colaborar y de construir marca Málaga, pero sin el apoyo público, va a ser muy complicado llegar a donde han llegado otros territorios.
-¿Cómo se imagina la Málaga tecnológica dentro de una década? ¿Hacia dónde deberíamos aspirar como ecosistema?
-Más que cómo me la imagino, prefiero hablar de cómo me gustaría verla. Me gustaría ver una Málaga que sigue posicionada, que sigue siendo líder, y que crece de la mano de las provincias vecinas. Málaga es mejor Málaga con una Andalucía fuerte.
Una Málaga más grande también en términos de territorio, con hubs no solo en la ciudad, sino también en sus ciudades vecinas. Una Málaga que no solo atrae inversión, sino que también la genera, que sus grandes empresarios impulsen el emprendimiento local.
Tenemos por delante un momento clave para la región, y desde Málaga Tech creemos que Málaga lo va a saber aprovechar. Esa es nuestra convicción. Y nosotros pondremos nuestro granito de arena.