Zona del barrio de Barcenillas en Málaga, cerca de donde dispararon al joven Nacho, de 20 años, que murió después.

Zona del barrio de Barcenillas en Málaga, cerca de donde dispararon al joven Nacho, de 20 años, que murió después. EFE/ Carlos Díaz

Málaga

El asesinato de Nacho: la última huella de los sicarios que matan a personas inocentes en Málaga

La muerte del joven y el tiroteo contra Umit Yalçin evidencian la dimensión internacional de las guerras del narcotráfico que llegan a la Costa del Sol.

Más información: Sin antecedentes ni vínculos con el narcotráfico: la principal hipótesis en el crimen de Nacho en Barcenillas apunta a un error

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Las claves
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El crimen organizado en la Costa del Sol sigue dejando víctimas inocentes, como Nacho, asesinado por sicarios suecos en Málaga.

La banda de Amir Faten Mekky introdujo a sicarios de Malmö, Suecia, en el narcotráfico de la zona, dejando una estela de violencia y atentados con explosivos.

Los sicarios que mataron a Nacho no pertenecen a los clanes criminales más poderosos y fueron contratados como peones desechables, quedando desprotegidos tras el asesinato.

La ola de violencia evidencia la necesidad de reforzar la respuesta policial y judicial ante la creciente impunidad y poder económico del crimen organizado en la región.

El 12 de mayo de 2018 cambió el rumbo del crimen organizado en la Costa del Sol. Fue un sábado y, pasadas las 13:30, se cometió el asesinato a tiros de David Ávila Ramos, más conocido como el “Maradona”.

Los sicarios que cobraron el encargo de matarlo no tuvieron ninguna consideración por la familia de su víctima. Fue eliminado delante de su mujer y de su hijo. El pequeño acababa de recibir la comunión en la parroquia de la Virgen del Rocío y, cuando toda la familia se acababa de montar en el Audi RS3 Sportback, llegaron los hombres de Amir Faten Mekky.

Apareció un sicario residente en Malmö (Suecia), con un casco de moto, frente a su coche aparcado, y lo acribilló a través del cristal frontal. Sin oportunidad de reaccionar, el Maradona murió en el acto.

El asesinato lo cometió el sueco de origen iraquí Ahmad Abdul Karim, y no sería el último hecho delictivo grave que cometería en Málaga. Se encontraba aquí junto a su hermano Karim Abdul Karim, Fakhry Mekky y Amir Faten Mekky.

Los primeros, con nacionalidad sueca y ascendencia iraquí, y los Mekky, nacidos en Dinamarca, con pasado iraní. Los cuatro tienen en común que pasaron su juventud en Malmö, una ciudad que desde al menos 2014 ha exportado a asesinos en serie vinculados al narcotráfico y al auténtico narcoterrorismo.

Desde niñas menores de 13 años que empuñan una pipa por unos cuantos miles de euros, hasta sicarios profesionales. Ahora el crimen organizado de la ciudad ha rebajado en cierta manera su actividad violenta, pero la llegada a la Costa del Sol de la banda de Mekky fue la presentación mundial, en el punto más importante de la criminalidad organizada europea, de que podían realizar cualquier encargo.

Tras asesinar al Maradona, meses después mataron al Zocato y, para despedirse de la Costa del Sol, cometieron dos atentados con explosivos. Uno contra un taller en San Pedro de Alcántara y otro contra una vivienda en Benahavís.

Los dos inmuebles eran del mismo dueño y, antes de los atentados, le realizaron unas pintadas exigiendo más de 200.000 euros, que parece que no pagó a su acreedor.

Tras todo ello, se marcharon de aquí, pero acabaron condenados y luego expulsados del país, dejando un poso en sus acciones. No había límites para el crimen organizado y ahora se sigue sufriendo. La bomba contra el inmueble de Benahavís no mató a nadie de milagro, porque estaban allí durmiendo la familia del supuesto narco contra quien iba dirigida la acción.

El pasado viernes 18 de septiembre volvió a morir una persona inocente por culpa del crimen organizado en la Costa del Sol. Le tocó a Nacho, en La Victoria, y sus asesinos también tienen nacionalidad sueca.

Por las fuentes consultadas, tienen ascendencia somalí y esto tiene importancia para ahondar en los detalles de cómo funcionan sus superiores.

Actualmente, los clanes importantes del narcotráfico en Suecia tienen orígenes kurdos, como es el caso de la Red Foxtrot, que dirige desde Irán Rawa Majid.

Atentado contra el taller de mecánica realizado en octubre 2018 en San Pedro de Alcántara realizado por la banda de Mekky.

Atentado contra el taller de mecánica realizado en octubre 2018 en San Pedro de Alcántara realizado por la banda de Mekky. EE

Estos tres sicarios suecos fueron detenidos el mismo día tras el asesinato de Nacho y no son capos de ninguna de las dos organizaciones criminales que casi monopolizan el mercado de drogas en Suecia: Foxtrot y Dalen.

Son peones desechables, ya que no han tenido ni apoyo legal proporcionado por su clan de Suecia. En sede judicial optaron por un abogado de oficio, cuando lo normal, a cierto nivel del crimen organizado internacional, es que la propia organización criminal a la que pertenecen les asista legalmente en todo momento y tengan contratado a un buen penalista.

Estos tres sujetos que dispararon a Nacho creyendo que era otro sicario que los iba a matar, se mostraron fríos ante el juez que les tomó declaración y no realizaron ninguna declaración.

La frialdad les viene propia porque saben que están muertos para quienes les contrataron. Cometieron un error imperdonable y ahora temen por sus vidas.

Delatarse antes de cometer un asesinato en Málaga, matando a una persona inocente, es algo que incluso deja en mal lugar en el hampa a quienes recurren a este tipo de criminales. Ninguna mafia va a admitir que encargó los servicios de tres sicarios inútiles.

La posible explicación a su presencia en Málaga capital la adelantó el periodista turco Ümit Erkan Demircan, que sostiene que quienes mataron a Nacho fueron contratados por el Clan Dalton para matar a Umit Yalçin, el exultra del Fenerbahçe y capo de la droga que fue tiroteado el pasado martes mientras cenaba en un restaurante del Muelle Uno.

Y que intentaran matar a Yalçin en un lugar tan turístico puede comprenderse por la improvisación del plan: cinco días entre el asesinato de Nacho y el intento contra Yalçin, en el que, por encima de todo, la víctima ha sobrevivido.

Tanto tiroteo en los últimos tiempos recuerda a la sociedad que se necesitan planes específicos contra una delincuencia organizada con un poder económico que sigue creciendo y que cada vez tiene más consciencia de impunidad ante todos sus actos.

El duelo para la familia de Nacho será para toda la vida, como también para la de Jasin Ajar, asesinado en Fuengirola, como para los seres queridos de Mateo Vallecillos, a quien una bala perdida de un fusil de asalto mató en su casa de La Palmilla; de José María Ares; y de José Manuel Contreras, que con 7 años murió en el atentado de 2004 contra el “Chacal” en Marbella.

Tras el asesinato de 2004 se impulsó el GRECO Costa del Sol y ahora ha llegado el momento de dar varios golpes a la criminalidad organizada.

Se debe ofrecer una respuesta policial y judicial acorde para arrebatar poder a quienes no tienen aprecio por la vida.

Hay que ir contra las redes de blanqueo que hay establecidas aquí y alejar a estos pistoleros que no dudan en disparar a gente inocente que creen que es un peligro inminente para ellos.