Diseño de la presa de Cerro Blanco no construida.
Así era la presa de Cerro Blanco que se diseñó hace 25 años y nunca llegó a construirse
El proyecto original preveía una infraestructura de hormigón de más de 37 metros de altura para almacenar agua del río Grande, mejorar el abastecimiento de Málaga y reducir el riesgo de inundaciones.
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La presa de Cerro Blanco vuelve a situarse en el centro del debate sobre el futuro del abastecimiento de agua de Málaga.
La Junta de Andalucía acaba de licitar el estudio de alternativas que servirá para definir una nueva infraestructura, pero la idea de construir un embalse en el río Grande no es nueva. Hace ya un cuarto de siglo existía un proyecto prácticamente definido que, pese a su avanzado grado de desarrollo, nunca llegó a ejecutarse.
La documentación que acompaña a la nueva licitación recupera buena parte de aquel diseño, redactado por Aguas de la Cuenca del Sur (ACUSUR) tras un concurso convocado en 2001, aunque deja claro que debe considerarse únicamente como un antecedente técnico y no como la solución definitiva.
El proyecto partía de una necesidad que sigue vigente. Según recoge el propio expediente, el río Grande es el único cauce importante de la cuenca del Guadalhorce que permanece sin regular, por lo que se planteó su aprovechamiento como una nueva fuente de recursos hídricos para el abastecimiento de la ciudad de Málaga.
El documento señalaba además que la capital presentaba un déficit de recursos hídricos y que parte del agua disponible sufría problemas de salinidad, especialmente la procedente del embalse del Guadalhorce, lo que obligaba a tratarla en la planta desalobradora de El Atabal. Frente a ello, el agua del río Grande se consideraba de gran calidad para el consumo humano.
La actuación perseguía también mejorar las garantías de riego del Valle del Guadalhorce, reducir la sobreexplotación de varios acuíferos y disminuir los daños provocados por las crecidas del río Grande en la parte baja del Guadalhorce y en la hoya de Málaga.
Así era la presa proyectada
El proyecto de ACUSUR situaba la presa en la parte baja del tramo medio del río Grande, entre los términos municipales de Coín y Guaro.
Tras analizar distintas alternativas, los técnicos optaron por una presa de gravedad de hormigón vibrado, una tipología en la que el propio peso de la estructura garantiza su estabilidad frente al empuje del agua.
La infraestructura presentaba unas dimensiones considerables:
- 37,6 metros de altura máxima sobre el cauce, alcanzando 54,15 metros sobre cimientos.
- 320,17 metros de longitud en la coronación.
- 20,16 hectómetros cúbicos de capacidad útil.
Una coronación situada a la cota 154,60 metros sobre el nivel del mar, con el nivel máximo normal del embalse fijado en la cota 150.
Sobre la presa estaba previsto un camino con seis metros de anchura de calzada y dos aceras laterales de un metro cada una.
Preparada para gestionar avenidas
El diseño incorporaba un aliviadero con seis vanos de 15 metros de longitud y un cuenco amortiguador para disipar la energía del agua durante los desembalses.
Uno de los aspectos más destacados era la incorporación de tres tomas de agua situadas a distintas profundidades del embalse, lo que permitiría seleccionar el nivel con mejor calidad para garantizar tanto el abastecimiento como el mantenimiento del caudal ecológico del río.
Según el proyecto, la regulación del río Grande también permitiría modular las avenidas y reducir el impacto de las crecidas que históricamente habían afectado a la cuenca baja del Guadalhorce.
Pese al grado de desarrollo alcanzado, aquella presa nunca pasó del papel.
Ahora, más de dos décadas después, la Junta considera que ese proyecto debe entenderse únicamente como un antecedente.
El pliego de la nueva licitación sostiene que es necesario elaborar un nuevo estudio de alternativas porque han cambiado la normativa sobre seguridad de presas, los criterios de diseño y los requisitos ambientales, además de ser necesario actualizar todos los estudios básicos de cartografía, geología, geotecnia, hidrología e impacto ambiental.
El documento también señala que el futuro estudio no se limitará a revisar la solución diseñada en 2001. Los técnicos deberán comparar al menos cuatro posibles emplazamientos, incluida la ubicación prevista por ACUSUR, antes de seleccionar la alternativa que servirá de base para redactar el nuevo proyecto constructivo.