Personas abarrotando la playa de Málaga
La Costa del Sol impulsa una gran desaladora para garantizar el agua en el futuro
ACOSOL adjudica a Ayesa la redacción del anteproyecto de la futura planta desaladora por 860.000 euros y un plazo de 24 meses.
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La Costa del Sol Occidental da el primer gran paso hacia una nueva desaladora llamada a reforzar el abastecimiento de agua de uno de los territorios con mayor presión hídrica de España.
La empresa pública ACOSOL ha adjudicado a Ayesa Ingeniería y Arquitectura la redacción del anteproyecto de la futura planta de desalinización de agua de mar, una infraestructura estratégica diseñada para garantizar el suministro presente y futuro de los municipios de la franja litoral malagueña.
El contrato ha sido adjudicado por 710.594 euros, que ascienden a 859.819 euros con impuestos incluidos, y contará con un plazo de ejecución de 24 meses. La actuación forma parte del programa vinculado al canon de mejora de infraestructuras hidráulicas de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental.
La iniciativa nace en un contexto marcado por la fragilidad del sistema hídrico de la Costa del Sol, sometido desde hace años a fuertes tensiones por el crecimiento urbano, la presión turística, las sequías recurrentes y la sobreexplotación de acuíferos.
Un sistema al límite en los años secos
Actualmente, el abastecimiento depende principalmente del embalse de La Concepción, alimentado por el río Verde y reforzado mediante trasvases, con una aportación media anual cercana a los 63 hectómetros cúbicos. A ello se suman la desaladora de Marbella y recursos subterráneos.
Sin embargo, los propios documentos técnicos del proyecto advierten de que la limitada capacidad de regulación, la irregularidad de las lluvias y la presión sobre los acuíferos costeros provocan frecuentes desequilibrios entre recursos y demanda, especialmente durante los picos de ocupación turística y los periodos prolongados de sequía.
Ante ese escenario, la nueva infraestructura se plantea como una fuente de suministro estable, escalable y menos dependiente de la climatología, con el objetivo de reducir la presión sobre las aguas subterráneas y reforzar la resiliencia del sistema frente al cambio climático.
Una desaladora de nueva generación
El contrato adjudicado no contempla todavía la construcción de la planta, sino la elaboración completa del anteproyecto que permitirá definir cómo será la futura Estación Desaladora de Agua de Mar (EDAM), dónde se ubicará y qué tecnología utilizará.
La documentación técnica exige que la instalación incorpore las llamadas Mejores Técnicas Disponibles (BAT) en materia de eficiencia energética, reducción del consumo químico, recuperación de recursos y minimización de impactos ambientales, siguiendo las directrices de la Comisión Europea.
El objetivo final es que ACOSOL pueda licitar posteriormente de forma conjunta tanto el proyecto constructivo como la ejecución de las obras.
Tres grandes fases de estudio
Los trabajos se estructurarán en tres etapas principales.
- La primera consistirá en justificar técnicamente la necesidad de la nueva desaladora y calcular el volumen de agua que deberá generar. Para ello se analizarán consumos, recursos disponibles, explotación de acuíferos y previsiones de demanda futura.
- La segunda fase será una de las más sensibles: el estudio de alternativas. En ella se compararán posibles ubicaciones, sistemas de captación y vertido marino, conexiones eléctricas y trazados hidráulicos, evaluando costes, impacto ambiental, viabilidad urbanística y aceptación social. El análisis incluirá incluso la denominada “Alternativa 0”, es decir, la posibilidad de no ejecutar la infraestructura, para medir las consecuencias de mantener el sistema actual sin nuevos recursos hídricos.
- La tercera etapa desarrollará ya el anteproyecto definitivo con el nivel de detalle necesario para preparar la futura licitación de las obras.
Estudios marinos y análisis ambiental
Uno de los apartados más complejos será el estudio del medio marino para las conducciones de captación y vertido de agua.
Los trabajos previstos incluyen levantamientos batimétricos del fondo marino, análisis de corrientes, oleaje y calidad del agua, cartografía de hábitats bentónicos y praderas marinas, así como estudios arqueológicos submarinos para evitar afecciones sobre patrimonio cultural sumergido.
Toda esa información se integrará en sistemas GIS y servirá de base para la Declaración de Impacto Ambiental y el resto de autorizaciones sectoriales.