Vistas de Alameda.
Los pueblos baratos de Málaga para comprar casa que ya no lo son tanto: subidas de hasta el 45% en un año
Alameda, Colmenar y Mollina encadenan fuertes incrementos interanuales, reduciendo la diferencia con los municipios costeros más caros.
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Los pueblos que hace pocos años se vendían como refugio asequible frente al precio de Málaga capital y la Costa del Sol siguen siendo, sobre el papel, “baratos”, pero han dejado de ser chollo.
Los últimos datos de Idealista, correspondientes a marzo, muestran subidas de dos dígitos en buena parte de ese mapa rural e interior.
Alameda, Colmenar o Mollina siguen por debajo de los 1.300 euros el metro cuadrado, pero encadenan alzas que en algunos casos superan el 40% interanual, muy por encima de muchos destinos de playa.
Entre los municipios con precios aún relativamente contenidos, destacan varios por la intensidad del encarecimiento en el último año.
Según las estadísticas de Idealista, Alameda se sitúa en 908 euros el metro, pero con una subida del 44,6% respecto a marzo del año pasado, lo que la convierte en uno de los mayores “pelotazos” de la provincia en términos porcentuales.
Algo similar ocurre en Colmenar, donde el metro cuadrado alcanza los 1.231 euros, pero con un incremento del 34%, y en Mollina, que llega a 1.247 euros el metro cuadrado con un aumento del 24,7%.
En el eje del interior medio, Antequera consolida su papel de capital del interior: 1.547 €/m² y un avance del 25,8% interanual, que se suma a las fuertes revalorizaciones ya registradas en los últimos años.
Vélez-Málaga, que funciona como puente entre el interior y la costa oriental, roza ya los 2.084 euros el metro y crece un 23,6%, mientras Pizarra sube hasta 1.863 euros el metro con un incremento del 15,2%.
Siguen siendo más baratos… pero el refugio se agrieta
Pese a estas subidas, muchos de estos municipios mantienen niveles de precio sensiblemente inferiores a los de Málaga capital (3.720 €/m², +12,1%) o a la media provincial (4.106 €/m², +13,6%), según Idealista.
Villanueva de Algaidas, con 607 €/m² y una variación anual del 2,2%, o Casarabonela, con 998 €/m² y una subida del 2,1%, ilustran que todavía existen bolsillos de vivienda más asequible en el interior malagueño, aunque incluso allí los precios se mueven al alza.
La fotografía global indica que el desplazamiento de demanda hacia el interior y los pueblos medianos, que se aceleró tras la pandemia, ha dejado de ser un fenómeno coyuntural.
En municipios como Alameda, Colmenar, Mollina o Antequera, el diferencial de precio respecto a la costa se ha reducido rápidamente: quien compró hace dos o tres años ha visto revalorizarse con fuerza su vivienda, pero quien llega ahora se encuentra con que el refugio ya no es tan barato, aunque siga muy por debajo de destinos como Marbella (5.572 €/m², +9,2%) o Benahavís (5.458 €/m², +13,1%).
Mientras tanto, la costa continúa en máximos históricos de precio, pero con ritmos de subida más “contenidos” en comparación con algunos pueblos del interior.
Marbella, Benahavís, Fuengirola o Benalmádena registran incrementos de entre el 9% y el 13% interanual, partiendo de niveles superiores a los 4.000–5.500 €/m².
En el segundo escalón de costa, municipios como Manilva (2.996 €/m², +17,8%), Torre del Mar (3.390 €/m², +17,4%) o Algarrobo‑Costa (3.652 €/m², +16,6%) están funcionando como “nuevos refugios” de playa, pero sus porcentajes de encarecimiento se parecen mucho a los de los pueblos de interior que hasta ahora se percibían como alternativa asequible.