Raquel Izquierdo y Lucía Bonilla, las directoras del colegio Trilema-El Pilar de Madrid.

Raquel Izquierdo y Lucía Bonilla, las directoras del colegio Trilema-El Pilar de Madrid. Jesús Soler

Sociedad

Lucía y Raquel, las directoras del colegio de barrio entre los mejores 50 del mundo: "Aquí no vienen los hijos de los CEO"

El colegio Trilema-El Pilar, con 700 alumnos y 50 profesores, ha sido seleccionado por la Fundación Varkey en la categoría de Desarrollo Docente.

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Las claves

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El colegio concertado Trilema-El Pilar de Madrid ha sido incluido en el TOP 50 mundial en la categoría de Desarrollo Docente por la Fundación Varkey.

El reconocimiento destaca el trabajo vocacional de sus docentes y su modelo educativo innovador, basado en el llamado 'Modelo Rubik'.

Ubicado en un barrio de renta media-baja, el colegio apuesta por la inclusión y la adaptación a la diversidad, atendiendo a alumnado con diferentes necesidades.

El centro planea ampliar su oferta educativa y renovar instalaciones, mientras celebra el impacto positivo en sus estudiantes y la comunidad.

En el corazón del madrileño barrio de Valdezarza y desafiando los desniveles de la empinada calle Sánchez Preciado se levanta el colegio concertado Trilema-El Pilar, un centro que, con casi 700 alumnos y un equipo de unos 50 docentes, está de celebración.

Y no es para menos. La Fundación Varkey, una organización sin ánimo de lucro dedicada a mejorar la calidad educativa, ha incluido este colegio madrileño en su TOP 50 dentro de la categoría de Desarrollo Docente.

Un galardón que reconoce el trabajo de los profesores de este centro y pone de relieve su capacidad para conseguir mejoras, tanto de la calidad de la enseñanza, como de los resultados de su alumnado.

Así lo celebra Lucía Bonilla, directora de Secundaria y Ciclos Formativos, que recibe a Madrid Total en el centro para hablar de su triunfo, su modelo educativo y la diversidad de su alumnado.

"El premio fue una sorpresa espectacular, casi secreta. Nos enteramos apenas un día antes de que se publicara", relata Lucía. Detalla que la llamada de Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación, pilló al equipo en el despacho, que recibió incrédulo la noticia.

El pasillo de primaria del colegio Trilema-El Pilar de Madrid.

El pasillo de primaria del colegio Trilema-El Pilar de Madrid. Jesús Soler

"Estar entre los 50 mejores del mundo por cómo trabajan nuestros profes es reconfortante. En educación, a veces se premian las instalaciones galácticas o el uso de la IA, pero que se fijen en el trabajo de los docentes, que es algo puramente vocacional, nos llena de orgullo", apunta la directora del colegio Trilema-El Pilar.

Para entender qué hace especial a este colegio de Madrid, hay que remontarse a los años 90. La Fundación Trilema no nació de un despacho oficial, sino de la inquietud de un grupo de profesores que querían cambiar el sistema "desde dentro".

"Veían que el fracaso escolar devoraba a los más vulnerables y que a los alumnos con altas capacidades no se les permitía explotar su potencial", explica Lucía sobre los orígenes de lo que hoy es este colegio.

De ese estudio concienzudo, junto a figuras como José Antonio Marina, nació el Modelo Rubik. "Es como el cubo", explica Lucía: "Tiene seis caras que deben moverse a la vez para que el sistema funcione: la metodología, el currículum, el liderazgo, la evaluación, la organización y la personalización".

Apunta a que en ese modelo no hay espacio para el profesor que llega, suelta su charla y se va: "Cuando entra un profe nuevo, a veces se siente perdido porque nosotros no abogamos por lo tradicional. No creemos en esa educación antigua que funciona con algunos pero ignora la diversidad de hoy".

En Trilema, "el profesor debe ser un líder que acompaña, no que impone". "Debe dominar el currículum para saber qué enseñar, pero también saber trabajar en equipo ya que programamos juntos, evaluamos juntos y generamos las clases de forma conjunta. Una persona individualista aquí no funciona", detalla Lucía sobre el equipo docente que lidera junto a Raquel Izquierdo.

Adaptación de todos los alumnos

Desde su despacho, Lucía lanza una reflexión sobre la evolución de las aulas y sobre su alumnado. "El modelo educativo ha cambiado totalmente en los últimos años. En los 90 había grupos homogéneos cuando la realidad de las clases, en muchos casos, no era esa. Además, a las familias no se las obligaba a traer a los niños, y el que no seguía el ritmo era 'el vago' o 'el tonto'. Y eso no es así".

De hecho, este colegio es un centro de referencia en Aula TEA (el 'Aula Naranja'). "No es que ahora haya más trastornos, es que ahora se diagnostican", apunta.

Uno de los pasillos de primeria del colegio Trilema El Pilar de Madrid.

Uno de los pasillos de primeria del colegio Trilema El Pilar de Madrid. Jesús Soler

"Un niño con TDAH tiene un enfoque científico detrás; su cerebro no funciona igual. Si te rompes un brazo, no puedes jugar al tenis, pues esto es lo mismo. Nosotros, como profes, tenemos que ser conscientes de que con ciertas medidas y adaptaciones, cualquier persona puede alcanzar su máximo potencial".

Y pone un ejemplo para explicar estos casos: "A lo mejor un alumno sabe multiplicar perfectamente, pero no sabe distribuir el espacio en la hoja. Si le das la tabla para que sepa dónde escribir, lo hace bien. ¿Es menos capaz? No, solo necesitaba esa adaptación".

Diversidad e historias humanas

El Trilema-El Pilar se ubica en un barrio de renta socioeconómica media-baja, con una gran presencia de alumnado inmigrante, especialmente de Latinoamérica. "Aquí no vienen los hijos de los CEOs de grandes empresas. Somos una escuela muy humilde", relata Lucía. En este contexto, la directora tiene mil historias de superación que han pasado por la aulas.

Recuerda a un exalumno de República Dominicana que llegó al colegio con 12 años, casi sin escolarizar y "sin saber casi leer ni escribir bien".

"Entró en 1º de la ESO con un nivel de 3º de Primaria, era una receta para el desastre y la frustración. Al principio te salía el instinto de enfadarte porque molestaba en clase, pero nos sentamos con el equipo y dijimos: '¿Qué hacemos con este chaval?'. Adaptamos todo lo que pudimos para que no perdiera la ilusión ni la autoestima", cuenta.

Hace apenas unos días, ese joven volvió al colegio: "Vino a decirme que está sacando las mejores notas de su clase en Formación Profesional. Me dijo: 'Profe, te lo voy a traer, te voy a traer mi título'. Se me saltaron las lágrimas. Hemos hecho un trabajo abismal para que él creyera en sí mismo".

P.-Eso me recuerda a una frase que me dijo una profesora que tuve: la persona que más te va a querer después de tu familia es un profesor

R.-Coincido plenamente. Nosotros tenemos que salir del aula satisfechos con el trabajo bien hecho. Cuando un alumno te dice: 'Gracias por escucharme' o 'Gracias por explicarme esto de forma distinta porque no lo entendía', ese 'gracias' nos llena la vida".

Objetivo: tener bachillerato

Aunque ahora llega hasta 4º de la ESO y tiene ciclos de enfermería, muchos padres del barrio les reclaman más. "Las familias nos dicen que es una pena que no tengamos Bachillerato. Estamos en ello, aunque no es fácil", admite Lucía.

También planean renovar las instalaciones, mejorar el patio y ampliar los ciclos formativos hacia la atención a personas con dependencia y educación infantil de 0 a 3 años.

La fachada del colegio Trilema El Pilar.

La fachada del colegio Trilema El Pilar. Colegio Trilema El Pilar

Pero antes de todo eso, está la cita de Londres. El próximo 19 de mayo, el mundo conocerá si este colegio madrileño se lleva el premio final en el Education World Forum. Para Carmen Pellicer y su equipo, el premio ya está en las aulas: "Somos una escuela sencilla cuya mayor fortaleza es el equipo humano que aprende constantemente y se ha convertido en un referente internacional".

Tras una visita a las instalaciones del centro, cuyo pasillo de Primaria está increíblemente decorado con la fauna y los animales marinos, Lucía y Raquel se despiden de EL ESPAÑOL recordando su compromiso con padres, alumnos, pero también con su equipo de profesores: "Vamos a seguir al pie del cañón, formándonos y haciendo lo que hacemos en las aulas".