Maricarmen poco antes del desahucio.

Maricarmen poco antes del desahucio. Europa Press

Madrid Capital

Los Alonso compraron la vivienda de Maricarmen, la desahuciaron y "no han hablado con ella jamás"

Los dos abogados constituyeron la inmobiliaria en 2005 y compraron el piso de Maricarmen en 2018.

Más información: Urbagestión, la empresa que ha desahuciado a Maricarmen, se negó "a darle unas horas para sacar sus cosas"

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Urbagestión compró en 2018 la vivienda donde Maricarmen vivía desde 1956 y, tras una larga batalla judicial, ejecutó su desahucio.

La empresa, gestionada por los abogados Ricardo y Fernando Alonso, nunca mantuvo contacto directo con Maricarmen durante los ocho años de conflicto.

El piso fue adquirido por unos 240.000 euros y actualmente su valor alcanza hasta 835.000 euros.

Maricarmen tenía un contrato de renta antigua, pero tras resoluciones judiciales, el alquiler pasó de 440 a 1.650 euros, cifra inasumible para su pensión.

El nombre de Urbagestión Desarrollo e Inversión SL se ha hecho conocido estos días por el número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda. La compañía compró en 2018 la vivienda en la que Maricarmen Abascal llevaba viviendo desde 1956 y, ocho años después, ha terminado ejecutando el desahucio de la pensionista tras una larga batalla judicial.

Detrás de la sociedad hay dos nombres que llevan más de dos décadas vinculados a ella: los abogados Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes.

Ambos aparecen como administradores de Urbagestión desde la constitución de la empresa, el 21 de octubre de 2005. La sociedad nació con un objetivo ligado al desarrollo de proyectos y promociones urbanísticas e inmobiliarias y mantiene su domicilio social en la calle Zurbano de Madrid.

La actividad de la compañía no se limita, sin embargo, a la gestión de viviendas. En 2015 amplió su objeto social para incorporar la intermediación, el asesoramiento, la gestión, la promoción y la compraventa de oficinas de farmacia, laboratorios y ópticas.

En la información mercantil disponible figura actualmente dentro de las actividades inmobiliarias por cuenta de terceros y según los datos públicos, tiene siete empleados.

La empresa opera comercialmente bajo la marca Urbagesa y presenta su actividad alrededor de la inversión, la consultoría y la gestión de activos. Su ámbito de actuación se extiende entre Madrid y Valladolid y su negocio combina el asesoramiento en operaciones inmobiliarias con otras operaciones patrimoniales.

Es en esa actividad donde se sitúa la compra del piso de Maricarmen. Su relación con la empresa empieza en 2018, cuando la empresa adquirió la vivienda en la que residía la pensionista por unos 240.000 euros. La operación se produjo después de que la propietaria anterior del edificio ofreciera a Maricarmen la posibilidad de comprar su casa, una opción que ella no pudo asumir económicamente.

En los ocho años que han pasado desde que Urbagestión adquirió el piso, "no han hablado directamente con Maricarmen ni una sola vez", explica Beatriz Duro, abogada de Maricarmen.

La operación abrió una disputa que acabaría prolongándose durante años. Maricarmen mantenía un contrato de renta antigua que había pasado primero de su padre a su madre y después a ella. La empresa defendió ante los tribunales que aquella segunda subrogación había llegado a su fin y después de varias resoluciones judiciales, el Tribunal Supremo respaldó en marzo la interpretación que permitía poner término al contrato.

A partir de ahí, la propietaria planteó a Maricarmen continuar en la vivienda con un nuevo alquiler. La cantidad llegó a situarse en 1.650 euros mensuales, frente a los alrededor de 440 euros que abonaba con su antiguo contrato, una diferencia que hacía que la nueva renta superase su pensión.

La trayectoria empresarial de los familiares Alonso tampoco se limita a Urbagestión. Ambos están vinculados a otras sociedades relacionadas con el ámbito inmobiliario y de la construcción, entre ellas Valnor Activos SL y Tracyma 21 SL, constituidas en 2012.

Durante estos años, los dos empresarios han mantenido un perfil alejado de la primera línea pública. Su nombre ha adquirido notoriedad precisamente a raíz del conflicto con Maricarmen, que ha convertido a Urbagestión en el centro de una movilización social y política.

La compañía, por su parte, ha defendido su actuación dentro del marco judicial y ha rechazado públicamente que se la defina como un fondo de inversión o un fondo buitre, presentándose como una "pequeña empresa".

Ocho años después de aquella compra, la relación entre Urbagestión y la inquilina ha terminado con Maricarmen fuera de la vivienda en la que pasó la mayor parte de su vida.