Unos madrileños plantan árboles por el día del árbol.

Unos madrileños plantan árboles por el día del árbol. Comunidad de Madrid

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La OMS advierte de que Madrid no cumple las reglas: más de dos millones de personas no tienen zonas verdes a 300 metros

El informe de Amigas de la Tierra y la Universidad Politécnica de Madrid analiza el acceso a zonas verdes y detecta desigualdades entre barrios.

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Las claves

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La OMS advierte que más de dos millones de personas en Madrid no tienen zonas verdes a menos de 300 metros de sus viviendas.

El informe de Amigas de la Tierra y la Universidad Politécnica de Madrid destaca que la ciudad no cumple la regla 3/30/300 sobre acceso a naturaleza urbana.

Las zonas con peor acceso a espacios verdes coinciden con áreas densamente pobladas y de menor renta, como Puente de Vallecas, Tetuán y Carabanchel.

La escasez de vegetación agrava las islas de calor urbanas y la exposición a temperaturas extremas, especialmente en barrios vulnerables.

Ver árboles desde la ventana, caminar entre calles arboladas o tener un parque cerca de casa no es sólo una cuestión estética.

Numerosos estudios han relacionado el contacto con la naturaleza con una mejor salud física y mental, una menor exposición al calor extremo y una mayor calidad de vida en las ciudades.

Precisamente para garantizar ese acceso, la Organización Mundial de la Salud ha asumido en los últimos años la denominada regla 3/30/300. Un concepto que Madrid está lejos de cumplir.

Espacios verdes urbanos

Así lo concluye el informe elaborado por Amigas de la Tierra y la Universidad Politécnica de Madrid, que analiza el acceso de la población a los espacios verdes urbanos.

Según el estudio, alrededor de dos millones de personas en la capital no disponen de una zona verde de al menos una hectárea situada a menos de 300 metros de su vivienda, uno de los principales indicadores utilizados para medir el acceso a la naturaleza en las ciudades.

La conocida regla 3/30/300 establece que cada habitante debería ver al menos tres árboles desde su hogar, que el 30% de la superficie de cada barrio estuviera cubierta por copas de árboles y que existiera un parque de al menos una hectárea a menos de 300 metros de cada vivienda.

Para los autores del informe, esta fórmula permite traducir en objetivos concretos lo que denominan el "derecho a la naturaleza" en los entornos urbanos.

El documento recuerda además que este derecho conecta con principios recogidos tanto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos como en la Constitución Española.

En concreto, el artículo 45 de la Carta Magna reconoce el derecho de todos los ciudadanos a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona.

Para elaborar el estudio, los investigadores se centraron en el último de los criterios de la regla: la proximidad a una zona verde de calidad. A través de herramientas cartográficas y algoritmos de accesibilidad peatonal, calcularon qué porcentaje de la población puede llegar caminando menos de 300 metros hasta un espacio verde superior a una hectárea.

El análisis se realizó utilizando la red viaria peatona y la localización de las zonas verdes existentes en la ciudad.

Distribución desigual

Los resultados reflejan importantes desigualdades territoriales. Aunque Madrid cuenta con una extensa red de parques y jardines y dispone de algunos de los grandes pulmones verdes más importantes como El Retiro o la Casa de Campo, la distribución de estos espacios es muy desigual.

Según el informe, los barrios con menor acceso a la naturaleza suelen coincidir con áreas densamente pobladas y con menores niveles de renta.

En muchos casos se trata de tejidos urbanos compactos, con escasez de arbolado viario, pocas plazas con jardines y una limitada presencia de parques de tamaño suficiente para cubrir las necesidades de la población residente.

Las principales zonas identificadas como prioritarias para futuras actuaciones se encuentran en Puente de Vallecas, especialmente en el entorno de la avenida de Albufera; en el área entre Ciudad Lineal y San Blas-Canillejas; en buena parte del distrito de Tetuán; y en el corredor formado por Carabanchel y Usera, al sur del río Manzanares.

La investigación también señala que muchas de las áreas con peor acceso a la naturaleza coinciden con zonas especialmente vulnerables frente a los efectos del cambio climático.

La falta de vegetación agrava las denominadas islas de calor urbanas y aumenta la exposición de los vecinos a temperaturas extremas durante los meses de verano.