Los ministros José Manuel Albares, Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles.

Los ministros José Manuel Albares, Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles. Arte EE

Política

Albares, Robles y Marlaska: los tres 'ministros de Estado' en la picota por su incapacidad para prever la invasión de Ceuta

El naufragio de Albares: España se ha visto sola en la UE ante esta crisis, tras enfrentarse a socios tradicionales como EEUU, Israel y Argentina.

El ministro de Interior desvía la responsabilidad a Robles, al sostener que el CNI no alertó del asalto masivo a la ciudad autónoma.

Más información: La Guardia Civil detecta a agentes de inteligencia de Marruecos entre los migrantes que se colaron en Ceuta

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Las claves

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La gestión de la crisis migratoria en Ceuta deja en evidencia a los ministros Albares, Robles y Marlaska por su falta de previsión.

Al menos cien personas han muerto en 24 horas intentando alcanzar la costa española, mientras más de 60.000 inmigrantes han llegado a Ceuta.

Las asociaciones policiales denuncian la falta de medios y alertan que sus advertencias sobre la frontera fueron ignoradas durante años.

La política exterior de Sánchez ha dejado a España aislada en la UE, con críticas de socios europeos y el uso de la migración como presión por parte de Marruecos.

Después de que al menos cien personas murieran en 24 horas intentando alcanzar la costa española, el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, presentó como un éxito la gestión de la crisis migratoria de Ceuta.

La irrupción de más de 60.000 inmigrantes en la ciudad autónoma coloca en una situación insostenible a tres ministros de Estado del Gobierno de Pedro Sánchez.

Grande-Marlaska como responsable de los cuerpos de seguridad, José Manuel Albares como cabeza visible de una política exterior que ha enfrentado a España a todos sus socios y vecinos, y Margarita Robles como responsable orgánica del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

En su visita a la ciudad autónoma, Marlaska presumió el sábado de que España está "en la vanguardia de las políticas migratorias" cuya prioridad es "salvar vidas".

No ocurrió así el jueves, en vista de la estadística, aún incompleta, de fallecidos.

El ministro de Interior celebró que Ceuta ha recuperado la "normalidad en apenas 24 horas", pese a que miles de inmigrantes siguen vagando por la ciudad.

Todas las asociaciones de Policía Nacional y Guardia Civil venían denunciando la absoluta falta de medios para hacer frente a una avalancha migratoria como la registrada la semana pasada.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) reclamaba la necesidad de prolongar el espigón del Tarajal desde 2014, cuando 15 agentes fueron procesados tras la muerte de varios inmigrantes que intentaban alcanzar la playa a nado.

Sólo tras la crisis del jueves, que se ha saldado con cien muertos y el descrédito de la imagen exterior de España, el Gobierno ha optado por una solución de emergencia, después de desoír durante años estos mensajes de alarma.

La Armada y la empresa pública de Salvamento Marítimo completaron el domingo la instalación de una barrera neumática, con una hilera de boyas, ante la playa del Tarajal.

El asalto a la ciudad autónoma ha puesto también en evidencia el fracaso de la política de apaciguamiento del Gobierno de Pedro Sánchez frente a Marruecos.

Una política que se inauguró en marzo de 2022 con el cambio de postura de España sobre el Sáhara Occidental.

Tras enterrar una de las banderas tradicionales del PSOE y sus socios, el apoyo al pueblo saharaui, se han sucedido las cesiones del Gobierno para complacer al régimen de Mohamed VI.

Pero esto no ha impedido que el régimen de Rabat vuelta a utilizar los movimientos migratorios como elemento de presión o chantaje sobre España (así lo han interpretado todos los partidos, salvo el PSOE).

Y España se ha encontrado completamente sola en la UE ante esta crisis, tras enfrentarse sucesivamente a otros socios tradicionales como EEUU (al negar el uso de las bases de Rota y Morón en los ataques a Irán), Israel (al impulsar el reconocimiento de Palestina como Estado) o Argentina.

En una carta difundida el sábado, hasta 22 líderes de la UE han atribuido la crisis de Ceuta al "efecto llamada" provocado por la regularización masiva de 1,3 millones de inmigrantes que impulsa el Gobierno.

El presidente Pedro Sánchez ha capitalizado todos estos gestos de política internacional (frente a Trump, Meloni, Netanyahu o Milei), a menudo por meros intereses partidistas y electorales de consumo interno.

Pero el actual aislamiento de España ante esta crisis evidencia el naufragio de la política exterior que, teóricamente, dirige el ministro José Manuel Albares.

Marlaska aseguró el sábado que los servicios de información españoles no alertaron del asalto a Ceuta que se estaba larvando.

Según varias ONG marroquíes, hasta 100.000 personas se habían desplazado una semana antes al norte del país para cruzar la frontera, en un movimiento acompañado por mensajes y convocatorias a través de redes sociales como TikTok.

De ser ciertas las palabras de Marlaska, supondrían un completo fracaso del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), cuya primera misión es detectar cualquier amenaza para la integridad territorial de España.

Marlaska desvió así la falta de previsión ante lo sucedido a la ministra de Defensa, Margarita Robles, como máxima responsable orgánica del CNI.

Aunque es cierto que los servicios de inteligencia informan directamente, también, a Presidencia del Gobierno.