El rey Juan Carlos sanciona la Constitución de 1978, en diciembre de ese año.

El rey Juan Carlos sanciona la Constitución de 1978, en diciembre de ese año.

Política

La Constitución de 1978 se convierte en la más duradera de la historia de España: qué pasó con las seis anteriores

Los Reyes presiden en el Congreso el acto que celebra el récord de la Constitución como la más longeva.

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Las claves

La Constitución de 1978 es la más duradera de la historia de España, superando los 47 años de vigencia de la de 1876.

España ha tenido siete constituciones, la mayoría surgidas en contextos de crisis, golpes y profundas transformaciones políticas.

La Constitución de 1978 estableció una monarquía parlamentaria, protegió derechos fundamentales y diseñó el Estado autonómico.

Las anteriores constituciones reflejaron modelos diversos y frecuentemente cayeron por inestabilidad política o conflictos sociales.

España ha tenido siete constituciones y casi todas nacieron en tiempos convulsos. Golpes, crisis, revoluciones y pronunciamientos que reflejan las sacudidas políticas de los siglos XIX y XX. Dos siglos de vaivenes que encuentran su calma, al fin, en la Constitución de 1978.

La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, ha convocado este martes una sesión solemne presidida por los Reyes. En ella se celebrará que nunca antes una Constitución española había resistido tanto vigente en nuestro país.

A lo largo de más de 200 años, España ha probado casi todos los modelos imaginables: monarquías liberales, gobiernos moderados, dos repúblicas y restauraciones. La actual Constitución, de 1978, es la última, pero antes hubo seis intentos por definir constitucionalmente el rumbo del país.

Gráfico Constitución

1978: 47 años y 48 días

La actual Constitución fue el resultado de una decisión valiente, como consecuencia de la muerte del general Francisco Franco, que implicó la transición a la democracia.

Una ley de leyes capaz de reconciliar a quienes venían de vivir una dura dictadura y soñaban con avanzar hacia una democracia plena.

Estableció una monarquía parlamentaria, blindó derechos fundamentales y diseñó el Estado autonómico. Un modelo complejo, pero pensado para integrar. Desde entonces ha resistido a crisis políticas, tensiones y cambios profundos.

Ese puede ser el gran mérito de esta Constitución: sobrevivir tantos años a todo lo que rompió a las anteriores.

En realidad, habrá que esperar hasta el 14 de marzo para que la Carta Magna de 1978 pase a ser la más longeva, al rebasar los 47 años y 75 días que alcanzó la de 1876. Cuestiones de agenda han obligado a adelantar la celebración del hito un mes.

1876: 47 años y 75 días

Fue promulgada el 30 de junio de 1876, en el inicio del reinado de Alfonso XII, y fue la base de un régimen político con la Restauración borbónica.

Fue la más longeva del siglo XIX, reflejo de un sistema que se sostenía en el turno pacífico de los partidos y el sufragio estaba restringido.

El proyecto fue aprobado sin apenas cambios por las Cortes surgidas de las elecciones generales de España de 1876, celebradas, sólo por esta vez, mediante sufragio universal masculino.

Consagró el poder de la monarquía y del centralismo, mientras el país entraba, poco a poco, en la era industrial.

Se mantuvo en vigor hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera de septiembre de 1923, lo que la convierte en la más longeva de la historia de España con 47 años hasta este momento.

1845: 24 años y 14 días

Fue la representación del giro conservador bajo el mandato de Isabel II, que sustituyó a la de 1837.

El texto, impulsado por Narváez y los hombres del Partido Moderado, redujo el peso de las Cortes frente a la Corona y convirtió la soberanía nacional en una soberanía "compartida" entre el Rey y las Cortes.

La monarquía recuperó poder, el Senado volvió a ser designado por el monarca y el sufragio se restringió aún más. Solo los ciudadanos con altas rentas podían votar o ser elegidos.

Se convirtió en símbolo de un liberalismo domesticado, diseñado para no asustar al poder. Estuvo vigente hasta la proclamación de la Constitución de 1869.

Acabó cayendo, como tantas otras, por la presión de una España que no se resignaba a ser gobernada solo por una parte de sí misma.

1837: 7 años y 11 meses

Fue fruto de la crisis del Estatuto Real, y sobrevivió dificultosamente hasta su derogación definitiva por la Constitución de 1845.

Surgió del Motín de los Sargentos de la Granja en agosto de 1836, que obligó a la reina regente María Cristina a restaurar la Constitución gaditana de 1812, y a que se constituyese un nuevo gobierno de corte progresista.

Se trataba de un texto conciliador, que aceptaba la incorporación de algunos postulados del partido moderado, tales como la existencia de una Cámara Alta o que los miembros del Ejecutivo perteneciesen al Parlamento.

Se considera una más de las ocasiones perdidas por el pueblo español para superar sus diferencias. Su vigencia fue corta, pero marcó un punto intermedio entre revolución y restablecimiento del orden.

1869: 7 años y 6 meses

Tras el grito de "¡Viva España con honra!" de la Revolución de 1868, conocida como La Gloriosa, el país abrazó su etapa más democrática del siglo XIX.

Fue el resultado de la reclamación del sufragio universal masculino, una de las principales banderas del liberalismo democrático. Además, se reconoció la libertad de culto.

Los puntos básicos fueron la soberanía nacional, sufragio universal, concepción de la Monarquía como poder constituido y declaración de derechos.

Los constituyentes se inspiraron en diversos textos extranjeros, como la Constitución belga de 1831 o la norteamericana de 1787. Por lo tanto, era un texto avanzado, moderno y con tono europeísta.

Pero la inestabilidad política, entre monárquicos, carlistas y republicanos, la devoró enseguida. La monarquía de Amadeo I trató de sostenerla, pero el experimento duró poco.

1931: 7 años, 3 meses y 24 días

Llegó con la Segunda República, tras las elecciones españolas de 1931, y estuvo vigente hasta el final de la Guerra Civil en 1939. Tenía un aire nuevo, diferente.

España quería dar un paso adelante y modernizarse. Y, para ello, se estableció un estado laico, sufragio universal femenino, matrimonio civil y educación pública para todos. Fue el proyecto más ambicioso de nuestra historia constitucional.

Continuó reconociendo su vigencia hasta 1977, cuando el proceso político de la Transición permitió la elaboración de una nueva constitución democrática, promulgada el año siguiente.

Pero su valentía chocó con una sociedad dividida. Las reformas agrarias, la cuestión religiosa y la tensión territorial provocaron que saltara por los aires.

La Guerra Civil la liquidó, pero marcó un legado de una España que quiso ser libre, racional y justa… Y no pudo o, dicho de otra manera, no la dejaron.

1812: dos años y un mes

Nació en plena Guerra de la Independencia, mientras las tropas napoleónicas arrasaban media Península.

En Cádiz, los diputados de las Cortes aprobaron La Pepa el 19 de marzo de 1812, festividad de San José. De ahí su apelativo.

Es la primera Constitución propiamente española, ya que el Estatuto de Bayona de 1808 no dejó de ser una carta otorgada marcada por el sello napoleónico. El primer grito liberal de España.

Tuvo una gran influencia en el extranjero, concretamente en América, en las constituciones de las viejas colonias españolas al independizarse.

También hizo pensar a Europa, en la que durante años operó como un auténtico mito, influyendo en las ideas constitucionales portuguesas, en el surgimiento del Estado italiano e incluso en la Rusia zarista.