Carles Puigdemont.

Carles Puigdemont.

Política INVESTIDURA

Puigdemont tensa más la cuerda de la investidura: el PSOE teme una legislatura de chantaje permanente

El líder de Junts arruina los planes de Moncloa y lleva al límite temporal la investidura, aprovechando la necesidad de Sánchez.

4 noviembre, 2023 03:08

"No conocen a Carles Puigdemont", explica un dirigente de Junts para explicar la resistencia del expresident de la Generalitat a firmar el acuerdo con el PSOE para propiciar la investidura de Pedro Sánchez.

Hace referencia a su táctica para dilatar esa firma y plantear en el último momento exigencias difíciles de aceptar por Sánchez, justo cuando el líder socialista ya está en un punto de no retorno, tras su pronunciamiento sobre la amnistía y la foto con Puigdemont que le impiden ir ya a las elecciones inmediatas. 

Puigdemont es especialista en negociar al límite y en buscar los focos de este tipo de negociaciones, más aún después de llevar años fuera de foco y, de pronto, verse en el centro de la agenda y la gobernabilidad de España.

[Puigdemont retrasa la investidura de Sánchez por desacuerdos sobre la ley de amnistía]

Por ejemplo, Puigdemont fue votado president de la Generalitat en un pleno en domingo a pocas horas para que venciera el plazo para la repetición electoral; designó a Torra como presidenciable apenas 48 horas antes de que venciera el plazo; y en 2017 estuvo debatiéndose entre convocar elecciones o seguir adelante con el procés a 12 horas de que se aplicara el 155 en Cataluña.

La conclusión es que, por el momento, Puigdemont controla la agenda política española, hasta el punto de haber arruinado los planes de Sánchez que consistían en presentar el jueves pasado en el registro del Congreso la proposición de ley de amnistía; convocar ayer viernes el pleno para el 8 de noviembre y cerrar antes los acuerdos, con las consultas correspondientes de los partidos que pactan.

Negociación al límite

Por eso, en la Moncloa y en el PSOE están muy molestos con el líder de Junts. Incluso, temen que pueda tener la tentación de llevar la negociación al límite del 27 de noviembre, fecha tope para la investidura.

Ahora, los socialistas intentarán cerrar el acuerdo este fin de semana, presentar la proposición de ley el lunes, y celebrar la investidura jueves y viernes. Aunque empiezan a no verlo fácil.

Puigdemont en el Parlamento Europeo con Turull y Nogueras.

Puigdemont en el Parlamento Europeo con Turull y Nogueras. Juan Sanhermelando Bruselas

Lamentan que Puigdemont quiera buscar los focos, poniendo en peligro la investidura y se preguntan con temor lo que pueda hacer durante la legislatura cuando se negocie cada una de las leyes o iniciativas para las que hacen falta los votos de los diputados de Junts.

A esa lógica de los focos responde la exigencia de tener la foto con un dirigente del PSOE, que fue complacida el pasado lunes con el viaje de Santos Cerdán, número tres de los socialistas, a Bruselas.

Entienden que Junts terminará pactando, pero consideran que busca también diferenciarse de ERC y, por eso, evitó cerrar el acuerdo justo después de que lo hiciera Oriol Junqueras. Además, Puigdemont pretende mostrar que no renuncia a nada, sino que logra legitimar el 1 de octubre como referente político.

De hecho, desde Junts se han trasladado mensajes muy críticos con el pacto del PSOE con ERC. Lo hizo la dirección del partido con una instrucción a todos sus dirigentes, para mantener esa presión sobre ERC.

El Gobierno, a su vez, explica que el acuerdo con ERC supone su renuncia a la unilateralidad, al admitir que cualquier salida tendrá que ser siempre pactada.

Por ejemplo, ese acuerdo señala que busca "abrir una segunda fase en el proceso de diálogo, negociación y acuerdo y materializar las visiones que comparten ambas fuerzas en el ámbito político, económico y social" y que "deben ser soluciones con un amplio consenso social y parlamentario en el ámbito de Cataluña y que deben producirse respetando el principio de seguridad jurídica y los procedimientos y el ordenamiento democráticos".