El líder del PSOE, Pedro Sánchez, junto a Ione Belarra, secretaria general de Podemos, en un acto de Gobierno.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, junto a Ione Belarra, secretaria general de Podemos, en un acto de Gobierno. EP

Política LA INVESTIDURA

Podemos recuerda que tiene tantos escaños como el PNV y exige un ministro y autonomía de voto

La dirección de Ione Belarra amenaza con torpedear el bloque de reelección de Sánchez si Yolanda Díaz no negocia un sillón para la cuota morada.

8 agosto, 2023 02:38
Alberto D. Prieto Luis Casal

Hay unas cuentas que nadie está haciendo públicamente entre los bloques casi empatados que conformarán el Congreso surgido de las elecciones del 23-J. Los cinco diputados de Podemos nunca votarán a favor de un Gobierno de las derechas, pero sí pueden torpedear la investidura de Pedro Sánchez. Según ha confirmado este periódico en fuentes de la alta dirección morada, la formación de Ione Belarra exigirá un ministerio para votar a favor. Y recuerda que pesan lo mismo que el PNV, cuya decisión ha estado en el debate público desde el pasado domingo.

El ala del centro y la derecha del hemiciclo está más o menos clara: 137 del PP, 33 de Vox, y uno cada uno de los regionalistas navarros y canarios de UPN y CC. Total, 172 votos para Alberto Núñez Feijóo. Y, previsiblemente, contrarios (voto negativo) a la reelección de Sánchez, si seguimos la lógica política actual de los bloques.

Por su parte, el objetivo alcanzable del actual presidente en funciones está claro: juntar, mediante un pacto de coalición, los 31 escaños de Sumar a los 121 del PSOE. Y luego ir añadiendo, a través de acuerdos puntuales, los 7 de ERC, los 6 de Bildu, los 5 del PNV y el del BNG para sumar 171 votos.

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Con esas cuentas, Sánchez no repite... pero los 7 diputados restantes, los de Junts -que sí contarían para bloquear un Ejecutivo del PP- son a los que trata de seducir el líder socialista. De ahí la apelación del ministro Félix Bolaños para que las formaciones independentistas "primen los avances sociales sobre sus posiciones maximalistas".

Pero, ¿y qué pasa con los cinco de Podemos? ¿Puede aspirar un partido tan infrarrepresentado no sólo a tener "autonomía de voto" dentro de Sumar, sino a un ministerio? Según un alto cargo con capacidad plena de decisión en el partido fundado por Pablo Iglesias, "conociéndonos un poco, es fácil intuir que Podemos quiere estar en el próximo Gobierno".

El ex vicepresidente segundo y fundador de la formación política tradujo el mensaje en el comentario editorial de la tertulia que conduce en YouTube: "Los cinco diputados de Podemos son tan cruciales, cada uno de ellos, como los de ERC, Bildu o el PNV", explicaba. Y añadía que "la investidura de Pedro Sánchez es difícil, pero no imposible..." y que "primero de todo, necesitará que todos los diputados de Sumar lo apoyen".  

Finalmente, Iglesias concluía que, además, esa legislatura "no sería estable" en el caso de que no "todos los partidos de Sumar, que son muy distintos, están en el Gobierno". Un aviso claro que se suma al rechazo a "la unión de la izquierda", que ahora es considerado "un fetiche" por Pablo Echenique, quien fue mano derecha del exlíder morado y de la actual secretaria general.

Sorprende, en todo caso, el silencio de los dirigentes de Podemos. No es sólo que este inicio de agosto haya sido el primer periodo en que los políticos han podido descansar de mítines, decisiones y campañas desde la primavera.

La ausencia absoluta de las líderes moradas tiene otra motivación más, en este caso estratégica: esos ya sólo cinco diputados integrados en Sumar parecen pocos, pero serán claves para la investidura y para "todas las votaciones" con las que pretendan Sánchez y Díaz sacar adelante leyes y decretos. Y si la integración en Sumar ya fue a regañadientes, ahora están dispuestos a tomarse la revancha del veto a Irene Montero en las listas.

Prisas y revancha

La clave estaría en que los cinco diputados de obediencia morada sí participaran del no a Feijóo, en el caso de que el Rey le encomiende que se presente a la investidura. Pero que en una tentativa posterior de Sánchez se desmarcaran del voto afirmativo. Esto ocurriría si, durante la negociación, el partido no hubiera logrado que Yolanda Díaz defendiera un representante de Podemos en el Consejo de Ministros.

Así, se bloquearía la formación de Gobierno y se acortarían los tiempos para volver a negociar, en beneficio de los morados. El artículo 99.5 de la Constitución establece que dos meses después de la primera votación fallida para la investidura, si nadie logra la confianza de la Cámara, se disuelven las Cortes y se repiten las elecciones. Y en ese caso, la formación de Belarra quedaría en una posición de ventaja.

Yolanda Díaz da la espalda a Ione Belarra en un acto previo a la campaña electoral del 23-J.

Yolanda Díaz da la espalda a Ione Belarra en un acto previo a la campaña electoral del 23-J.

"Nosotros siempre fuimos generosos con las confluencias", apunta una portavoz del partido. "Cuando liderábamos el espacio político, entendíamos que la unidad era el punto de partida y, por ejemplo, Compromís nunca ha estado mejor representado que cuando fue con nosotros".

Efectivamente, en las primeras elecciones de Podemos, los nacionalistas valencianos sumaron cinco diputados. Desde entonces, ya en solitario o con Más País, nunca habían pasado de un escaño.

La líder morada y actual titular en funciones de Derechos Sociales, advierten las fuentes, podría jugar con la presión del tiempo y con los argumentos que fácilmente enarbolarían desde Podemos: la "evidente operación para triturar al partido" impulsada al alimón por Sánchez y Díaz, para empezar. Y "el veto inadmisible a Irene Montero" para rematar.

Además, fuentes internas de Podemos recuerdan que la vicepresidenta segunda y alma mater de Sumar hizo las listas por su cuenta, "sin someterse a primarias". 

De los 31 escaños de Sumar, 10 diputados lo son por elección directa de Yolanda Díaz; hay cinco de Podemos, IU y los comunes; dos de Más País y de Compromís; y uno de la Chunta Aragonesista y Més Per Mallorca. Los morados acusan a la política gallega de haber "impuesto el orden" en las candidaturas con una clara "intención de debilitar" al partido morado. "Y aun así, añadiendo a los de Errejón, y a los valencianos, y a la Chunta… ha sacado peores resultados que el peor Podemos".