García-Margallo charla con Sáenz de Santamaría en el Congreso.

García-Margallo charla con Sáenz de Santamaría en el Congreso. Efe

Política PUBLICA SUS MEMORIAS

Así 'mataba' Soraya: Margallo detalla cómo la vicepresidenta de Rajoy se deshizo de sus rivales

El ex responsable de Asuntos Exteriores sitúa a la entonces mano derecha del presidente tras las campañas mediáticas contra distintos ministros.

Entiéndase por margallada aquel episodio político-detectivesco que los gobernantes suelen callar... salvo aquel que acuña el término: José Manuel García-Margallo (Madrid, 1944). Y Margallo, siempre que puede, margallea. Sus memorias, de inmediata aparición, constituyen una antología de margalladas. Se titulan, precisamente, Memorias heterodoxas de un político de extremo centro (Península, 2020).

La margallada también suele tener algo de histriónico. Suscita interés, pero requiere de escepticismo. Porque las memorias, sobre todo en política, son la verdad de uno, casi siempre diferente a la del adversario. En estas páginas, una historia emerge -en términos de bronca interna- por encima del resto: la estrategia de Soraya Sáenz de Santamaría para "sentenciar" a los ministros que no eran de su agrado.

"Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros". La mítica frase de Pío Cabanillas resume, a ojos de Margallo, casi cualquier carrera política. Había en el Congreso una fila en la bancada del PP, que ocupaban los exministros. Era conocida como el "Valle de los Caídos". Allí acabaron este diplomático y unos cuantos más tras la táctica de "los diez negritos" impulsada por Soraya. Un relato que, seguro, sería radicalmente distinto si ella fuera la autora del libro.

Margallo toma lo de los "negritos" del título de la novela de Agatha Christie, en la que diez personas son asesinadas de manera progresiva y sin dejar rastro. El primer roce entre el autor y la vicepresidenta llegó en plena crisis económica. Margallo aconsejó a Rajoy "nombrar un vicepresidente económico". Y Soraya, siempre según la versión de su rival, le aconsejó lo contrario, haciendo creer al presidente que el otrora responsable de Exteriores se perfilaba para el puesto.

"Nunca me lo llegó a decir Rajoy, pero otros sí que me contaron que el inconveniente había sido que Soraya había dicho que sólo habría un vicepresidente: ella", reza el libro.

El modus operandi

Para entender la inquina que ambos se profesaron, conviene entender -repetimos, versión Margallo- este modus operandi. Soraya presidía la comisión de secretarios y subsecretarios que, de alguna manera, tasaba los proyectos del ministro de Exteriores. "Mi labor legislativa se estancaba y, si al fin superaba ese Rubicón, no tenían la suficiente dotación económica. No era el único que tropezaba con la misma piedra", escribe.

Así surgió el grupo de ministros reacios a la vicepresidenta, que encarnaron, junto a él, Miguel Arias Cañete (Agricultura), Ana Pastor (Fomento), Jorge Fernández Díaz (Interior) y José Manuel Soria (Industria). Luego se unirían José Ignacio Wert (Educación), Rafael Catalá (Justicia) e Isabel García Tejerina (sustituta de Arias Cañete). Se veían, generalmente, en domicilios particulares. "La vicepresidenta nunca nos vio con simpatía y a la inversa", apostilla Margallo.

Fue Arias Cañete quien, en uno de esos cónclaves, relató cómo Soraya conspiraba para consolidarse sucesora de Rajoy. "Por eso estaba empeñada en aislar paulatinamente a todos los que nos consideraba más cercanos a él", relata Margallo.

Así empezó a escribirse la lista de "caídos". El primero fue Alberto Ruiz Gallardón, "un valor tanto con proyección y prestigio como con hechuras de presidenciable". "La operación contra él comenzó el mismo día inicial de la legislatura, cuando Soraya le dijo que se quería encargar personalmente del Servicio Jurídico del Estado. Como es lógico, Ruiz-Gallardón dijo que, en esas condiciones, no era ministro. A renglón seguido, Soraya insistió en pactar con él el nombramiento del director general del Servicio Jurídico y del fiscal general. Gallardón le dijo que eso lo hablaría con el presidente", puede leerse en las memorias.

Entonces, concluye Margallo, "Soraya le montó una campaña de agitación mediática sobre la lentitud de la justicia y su necesidad de reformas de todo tipo". Esta premisa es extensible al resto de purgas. El ex ministro de Exteriores, a lo largo de su libro, dibuja a Sáenz de Santamaría como muñidora de oscuras maniobras en los medios contra sus compañeros.

Uno tras otro

Arias Cañete, reitera Margallo, "se fue a Bruselas harto de ver cómo le tumbaban los proyectos". Segundo caído. El tercero fue José Ignacio Wert, "que sufrió en la batalla por la educación más heridas que los jinetes del regimiento Alcántara en la carga del río Igán". "Los medios afines lo dejaron solo", vuelve a esparcir la sombra de Soraya.

José Manuel Soria fue el cuarto. "Siempre he creído que fueron sus discrepancias con la vicepresidenta en lo que se refiere a las licencias privadas de televisión las que precipitaron su caída".

Turno de Fernández Díaz: aquí, Margallo no aporta ningún detalle y remite a las memorias recién publicadas por el ex responsable de Interior. "Y el quinto fui yo (...) no hubo supervivientes", concluye.

Las mayores discrepancias entre ambos -resume Margallo- tuvieron que ver con la cuestión catalana y la reforma constitucional. Tras la caída de Rajoy, el ex ministro se alineó con Pablo Casado frente a ella.

Cuando su nombre estuvo en el candelero y todas las quinielas daban por segura su salida del gobierno, Margallo percibió, una vez más, "una campaña de acoso y derribo en la prensa amiga". Otra vez, Soraya.

Con sorna, el diplomático dice de aquella época: "Miro todos los días las esquelas de ABC para saber si sigo entre los vivos. La mía no se ha publicado aún, pero me dicen que está en imprenta".

Rajoy, por cierto, tras aquella última reunión que "olía a degollina", le dijo a Margallo: "José Manuel, tu problema es que tienes un ego estratosférico".