Teodoro García Egea, tras hacerse público el documento firmado con Vox.

Teodoro García Egea, tras hacerse público el documento firmado con Vox. Tarek PP

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Así se llevó al huerto Egea a Smith: Vox negocia "desde cero" con Ayuso tras la novatada en Madrid

Este miércoles se reúnen los equipos negociadores de PP y Vox para hablar sobre acuerdos en la Comunidad de Madrid.

El reloj marcaba pocos minutos más allá del mediodía cuando Iván Espinosa de los Monteros, portavoz de Vox en el Congreso, repartía, uno a uno, folios entre los periodistas apostados en el Congreso. En ellos, un documento escaneado: “Pacto nacional de investidura y de gobiernos municipales”, arrancaba.

Era el acuerdo que, durante días y días, ambas formaciones se habían resistido a hacer público. El origen, en principio, de todos los desencuentros entre los de Abascal y el PP. Y, en él, un concepto clave sin desarrollar: “concejalías de gobierno”. Un término lo suficientemente vago para que los de Vox, representados en Javier Ortega Smith, se contentaran creyendo que implicaba lo que no era, y con el PP frotándose las manos porque conseguía comprometerse a algo que no condenaba su acuerdo previo con Ciudadanos.

Se firmó con nocturnidad y alevosía, en plena noche cerrada, cuando apenas faltaban unas horas para la constitución del Ayuntamiento de Madrid. Lo apalabraron los negociators del PP, Teodoro García Egea y Javier Maroto, con Javier Ortega Smith, Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio, el triunvirato negociador de Vox.

“Concejalía de gobierno” 

Estos tres últimos no contaban con que se encontraban frente a dos políticos curtidos en el municipalismo, que habían sido concejal y alcalde, respectivamente, antes de tener responsabilidades orgánicas y que se conocían al dedillo lo que firmaban. Ellos, en cambio, no tienen experiencia. Y en sus negociaciones no contaron, por ejemplo, con Fernando Martínez Vidal e Íñigo Henríquez de Luna, históricos concejales del PP que ahora están en sus filas y se conocen el Ayuntamiento al dedillo.

“Concejalías de gobierno”. Esto es, en lo que a Madrid respecta, tal y como se detalla en la ley de Capitalidad y de Régimen Especial del año 2006, prácticamente cualquier puesto dentro de la estructura municipal. Desde el Pleno hasta el Alcalde, pasando por la Junta de Gobierno, los Tenientes de Alcalde, los Concejales con responsabilidades de gobierno, los miembros no electos de la Junta de Gobierno y los que se determinen en el correspondiente Reglamento orgánico. 

Cuando intentaron darse cuenta, ya habían caído. Ahí estaban las firmas: los dos secretarios generales estampando su rúbrica para la posteridad.

Como detallan fuentes de Génova, “la ley dice que gobierno es todo”. “En Madrid pueden tener concejalías con competencias, claro que sí: una concejalía de área de transparencia, por ejemplo”. Eso sí, siempre desde fuera de la Junta de Gobierno. Lo ejemplifican llevándoselo al terreno nacional: “¿Una secretaría de Estado es gobierno? Sí. ¿Se sienta en el Consejo de ministros? No. ¿Maneja presupuesto? Sí. Pues esto igual”.

De momento, les han ofrecido las concejalías delegadas de Medioambiental y Obras. "Nosotros siempre cumplimos aquello que firmamos y no tenemos ningún problema en que se haga público el pacto, porque lo vamos a cumplir”, afirmaba García Egea en rueda de prensa. 

“No son socios de fiar”

Vox ha intentado arrancarle a los populares de cualquier manera alguna responsabilidad de gobierno en el Ayuntamiento de Madrid, de manera infructuosa. Así que, este martes, Espinosa de los Monteros anunciaba la ruptura de su acuerdo con el PP y con Ciudadanos a nivel municipal. "No son socios de fiar", dijo, y de hecho acusó a los populares de haber "firmado a sabiendas un acuerdo con nosotros que era incompatible con el que había cerrado con Cs". Pero su enfado, escenificado con ceremonia y tono agrio, se circunscribe sólo al Consistorio de la capital "y a los demás sitios donde no se ha respetado lo firmado". Preguntado por cuáles eran esos sitios, no supo contestar.

Vox asume la realidad representando un enfado: por un lado, PP y Cs se han aprovechado de sus votos para hacer alcalde a José Luis Martínez Almeida en Madrid y ahora se ven en la estacada. Y por otro, afirman que la negociación en la Comunidad de Madrid y en la Región de Murcia empiezan este miércoles "de cero", como si se volviera a una casilla de salida que, en realidad, nunca se llegó a pisar.

Fuentes de la dirección del partido de Santiago Abascal aseguran a este periódico que Rocío Monasterio se presentará con "exigencias claras" a la cita prevista con Isabel Díaz Ayuso este miércoles. Entre ellas, citan la libertad de elección de colegios para los padres, la bajada de impuestos y la libertad ideológica", son concretar mucho a qué se refiere este punto. 

Las mismas fuentes apuntan que Vox no reclamará consejerías. "Si nos las ofrecen, pues bien, pero nosotros estamos interesados en las políticas, en un programa que cumplir y sus garantías", insistían.

En el fondo, nada diferente a asumir la tozudez de los hechos, la formación de Abascal sabe que jamás se sentará en un equipo de gobierno en el que también esté Ciudadanos, ya que los de Albert Rivera no levantarán su "cordón sanitario a los partidos radicales".