Pedro Sánchez celebra los resultados electorales en la sede socialista en la calle Ferraz, en Madrid.

Pedro Sánchez celebra los resultados electorales en la sede socialista en la calle Ferraz, en Madrid. Efe

ELECCIONES GENERALES 2019

¿Y ahora, qué? Las 41 claves del escenario político tras el 28-A

Las elecciones arrojan dos grandes triunfadores, dos grandes derrotados y un aumento del voto nacionalista en Cataluña y el País Vasco.

1. Las elecciones dejan dos ganadores claros (Pedro Sánchez y Albert Rivera), dos perdedores también claros (Pablo Casado Pablo Iglesias) y uno que, habiendo obtenido un buen resultado, será incluido en el grupo de los segundos por las desproporcionadas expectativas generadas. Entre otros, por su propio partido. 

2. De los 2+1 perdedores, uno de ellos debe replantear la estrategia global de su partido. Quizá su presencia al frente del mismo. 

3. El segundo, la dura tarea de asumir su condición de muleta del socialismo, por un lado, y de caballo de Troya de la extrema derecha nacionalista en el Congreso de los Diputados, por el otro. 

4. El tercero, el sentido último de la existencia de su partido a largo plazo

5. A Pedro Sánchez se le abrieron el domingo tres puertas. Un Gobierno junto a Ciudadanos. Un Gobierno en minoría y con apoyos puntuales. Y un Gobierno populista junto a Podemos y los nacionalistas vascos y catalanes. 

6. La primera de esas opciones permitiría afrontar la crisis que viene con un Gobierno estable, centrado económicamente y socialmente progresista. Es la opción que le conviene a los españoles, pero no está tan claro que sea lo que le conviene al PSOE y a Cs. 

7. La segunda convertiría al Gobierno en un navío al pairo y a merced de sentencias judiciales, agitaciones callejeras y chantajes regionalistas. 

8. Dicho de otra manera. Un solo no de Cs a una ley cualquiera obligaría al PSOE a negociar, como mínimo, con Podemos y ERC. En el peor de los casos, con una pléyade de pequeños partidos regionales que venderían a precio de trufa blanca cada uno de sus escaños. 

9. La tercera opción es confrontacional y divide al país en dos

10. A tenor de lo oído frente a la sede de Ferraz, la opción preferida por los votantes socialistas es la tercera

11. La sospecha es que el votante del PSOE está a la izquierda de la socialdemocracia. Es decir, en Podemos. Y por eso pide a gritos un Podemos, pero con las siglas del PSOE. O sea, un Podemos que gane elecciones, ese imposible fáctico. Veremos cómo gestiona Pedro Sánchez la carta a los Reyes Magos de sus votantes.  

12. Al PP le ha ocurrido exactamente lo contrario. Cuando ha gobernado, ha aplicado el programa socialdemócrata mejor incluso de lo que lo ha hecho el PSOE. El problema es que el número de españoles que desean un PSOE con las siglas del PP es muy pequeño. 

13. O no tan pequeño, quizá. Miren Galicia. Ahí la marca blanca del PSOE, que es Alberto Núñez Feijóo, resiste sin mayores sobresaltos. 

14. Tiene razón Feijóo cuando dice que siete de los nueve escaños de diferencia entre el PP y Cs son de Galicia. La duda es… ¿son aplicables las reglas que rigen el microcosmos electoral gallego a la política nacional?

15. "La estrategia correcta para el PP es la moderada y comprensiva con el nacionalismo de Feijóo", dicen muchos sorayistas ahora. "Rajoy tenía razón al centrar el partido y expulsar de él a liberales y conservadores", añaden otros.

16. Pero ese razonamiento tiene un fallo. ¿En qué consiste "tener razón"? ¿En gobernar bien o en ganar elecciones?

17. El error está en considerar que un buen Gobierno comporta siempre un buen resultado electoral, y uno malo, un mal resultado en las urnas. La posibilidad, en fin, de que Rajoy fuera un mal presidente con buenos resultados electorales no es descabellada.

18. Un buen presidente no permite que una región se le declare en rebeldía y proclame la independencia. Tampoco se esconde y fuerza al Rey a dar un paso al frente, jugándose la Corona, para hacer el trabajo que debería haber hecho el Gobierno de la Nación. 

19. Se avecinan especulaciones sin fin sobre Pablo Casado, sobre una posible vuelta de Soraya Sáenz de Santamaría, sobre un posible salto a la política nacional de Alberto Núñez Feijóo.

20. Mientras el PP anda ocupado solucionando sus cuitas internas, Albert Rivera aprovechará para consolidarse como verdadero jefe de la oposición en el Congreso de los Diputados. 

21. Dije durante la campaña electoral que Cayetana Álvarez de Toledo estaba haciéndole ganar votos al PP. Lo sigo manteniendo. Sin ella, el PP se habría quedado en 60 escaños. Y en Cataluña, desde luego, con cero. Se comprobará en las elecciones municipales de Barcelona. 

22. Adolfo Suárez Illana. ¿Para qué?

23. Ciudadanos no las tenía todas consigo y la estrategia de Rivera parecía suicida. Pero era la correcta. La fama de buen estratega de Rivera sale reforzada de estas elecciones. 

24. El partido resiste en Cataluña, donde gana 100.000 votos con respecto a 2016, y se sitúa a un solo paso del PP en España, donde gana un millón de votantes. El crecimiento del partido parece mucho más orgánico y sostenible a largo plazo que el de Podemos en 2015. 

25. No estoy seguro de que la dicotomía "ser ministro ahora con el PSOE o presidente del Gobierno dentro de ocho años" sea la correcta. Ni siquiera estoy seguro de que el PSOE esté por la labor de gobernar en coalición con Cs

26. Hay dos eslóganes espantaviejas a los que se les ha acabado el recorrido. El primero es el de "se rompe España". El golpe catalán sigue en marcha y es igual de peligroso que hace un año, pero está en una fase distinta a esa. Haría bien Cs en pasar pantalla y en prepararse para una batalla muy diferente

27. El segundo espantaviejas es el de "vuelve el franquismo". Ni Vox es el franquismo ni, en el caso de que lo fuera, ha demostrado fuerza suficiente como para suponer ninguna amenaza en ese sentido.

28. Este segundo eslogan, en cualquier caso, le ha dado la victoria al PSOE en estas elecciones. Pero es una pistola de una sola bala: en 2023 no le servirá de nuevo. Entre otras cosas, porque la presencia de Vox en el Congreso matizará el discurso de Santiago Abascal y le obligará a tomar decisiones que, intuyo, no serán bien aceptadas por Javier Ortega Smith e Iván Espinosa de los Monteros, bastante más halcones que su presidente.  

29. Y que no quepa la más mínima duda de que eso, la matización del discurso por parte de Vox, acabará ocurriendo: el sistema suaviza hasta al más fiero de sus rebeldes

30. Finalmente, EL ESPAÑOL tenía razón: Vox ha fragmentado el voto de la derecha y ha entregado la victoria al PSOE sin obtener demasiado a cambio para el bloque de la derecha. Vox ha sido al PSOE, al menos en estas elecciones, lo que Podemos fue al PP durante cuatro años. 

31. Este tuit de Sir Lasher de Tabarnia, a pesar de que yo distinguiría entre el programa económico y el programa social de Cs, es tan ingenioso que lo dejo aquí y no añado nada:

32. Iván Espinosa de los Monteros se ha quejado del tratamiento de los medios a su partido. ¿Pero no era esa su estrategia? 

33. Quiero decir… ¿de quién fue la ocurrencia de replicar la estrategia de confrontación de Donald Trump con los medios de su país? España no es EEUU. 

34. Si algo han demostrado estas elecciones es que no hay espacio para tres partidos de derechas en España. Y la lógica dice que si alguna de esas formaciones ha de desaparecer, esa debería ser una de las dos en las que se dividió el PP cuando Rajoy mandó a pastar a liberales y conservadores

35. El descalabro de Unidas Podemos sólo lo salva el hecho de que todos los sondeos auguraban que iba a ser aún peor. Es la trampa de las expectativas: sirven tanto para hundirte cuando subes, pero no tanto como se preveía (Vox), como para mantenerte a flote cuando bajas, pero no tanto como todos esperaban (Unidas Podemos). 

36. Una semana antes de las elecciones vaticiné 64 escaños para el PP cuando todos los sondeos le daban 80-90. ¡Y le estaba sumando el 'efecto Cayetana'! No me equivoqué de mucho. 

37. También le vaticiné 39 escaños a Vox. Menos de los 90-100 que le daban sus simpatizantes en Twitter, pero, aun así, muchos más de los que ha obtenido finalmente. Debería haber seguido mi intuición: Twitter distorsiona la realidad y el tonto soy yo por hacerle caso. 

38. Tengo la sensación de que muchos simpatizantes de Vox, puestos frente a la tesitura de escoger entre un Gobierno de Pedro Sánchez, pero con Vox a la cabeza del bloque de la derecha, o un Gobierno de Ciudadanos pero con Vox en la cota de los veinte escaños, habrían optado por la primera opción. 

39. En la mejor de las posibilidades, y teniendo en cuenta que Cs jamás habría apoyado un Gobierno del PP con Vox en el caso de que este último le hubiera dado el sorpaso, ¿a qué aspiraban en realidad los votantes de Vox? ¿A darse una noche de placer demoscópico a cambio de cuatro años de abstinencia con Pedro Sánchez en el Gobierno?

40. Pedro Sánchez, lo escribí tras las votaciones, se ha especializado en perder todas las batallas y ganar todas las guerras. Es un eterno perdedor en la cima del mundo. Veremos si ahora que por fin lo tiene todo pierde esa magia negra inversa y pasa a ganar todas las batallas, pero perder todas las guerras. Su enemigo ahora no es el PP, sino Rivera. 

41. A esto tampoco le añado nada, porque refleja mejor que los cuarenta puntos anteriores la verdadera clave de estas elecciones: el voto del miedo. Una vez más.

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