Susana Díaz y Albert Rivera, durante un desayuno.

Susana Díaz y Albert Rivera, durante un desayuno. Efe

Política Andalucía

Díaz y Rivera impulsan un adelanto electoral en Andalucía para coger a contrapié a Casado e Iglesias

Daniel Ramírez Daniel Basteiro

"Abocados a elecciones". Palabras que ya utiliza la cúpula de Susana Díaz. Este fin de semana, Ciudadanos anunciará la ruptura del pacto de investidura y brindará a la presidenta de la Junta la coartada que necesitaba para adelantar la llegada de las urnas. Una tormenta perfecta. Dos estrategias que, aunque adversarias, convergen. Naranjas y socialistas desean los comicios para neutralizar a PP y Podemos respectivamente.

Albert Rivera, de paseo por Córdoba junto a su candidato Juan Marín, acusó al Gobierno autonómico de "incumplir" el pacto suscrito en 2015. En concreto, las medidas referidas a la regeneración democrática. Véase la supresión de los aforamientos, la reforma de la ley electoral andaluza, la creación de la oficina contra el fraude... Una certeza que también esconde la oportunidad de asestar un golpe a Casado, cuyo partido flaquea en Andalucía, principal feudo de Soraya Sáenz de Santamaría en el último Congreso.

Díaz, por su parte, ha encontrado en el dardo de Ciudadanos la excusa para llamar al voto y cargar la "culpa" al adversario que la hizo presidenta. "Se han instalado en una posición que no es la que ha mantenido durante estos tres años y medio de legislatura, ahora se sitúan del lado de la inestabilidad por interés del señor Rivera", dijo el portavoz del PSOE en la Cámara, Mario Jiménez. Su movimiento, en todo caso, camuflará la intención de anular a un Podemos eclipsado por la llegada al poder de Pedro Sánchez. Además, la anticapitalista Teresa Rodríguez no ha calado -a tenor de las encuestas-. Con unas elecciones otoñales, como ya se prevén en Andalucía, los de Iglesias dispondrían de muy poco tiempo para rehacerse.

Este fin de semana tendrá lugar uno de los actos más importantes de la escenificación. El grueso de la Ejecutiva de Ciudadanos se trasladará hasta Málaga, donde celebrará una cumbre. Allí se dará lectura a un informe que prepara su candidato a la Junta, Juan Marín. Una vez testado el incumplimiento del pacto de investidura, se proclamará el divorcio.

Juan Marín: "Ya nos han dejado claro que no cumplirán"

Marín, en conversación con este diario, reseña que el PSOE no ha cumplido "ni el 10%" de las medidas clasificadas como de "regeneración democrática". Menciona una reunión mantenida con los socialistas el pasado martes. Asegura que para él fue "una sorpresa" la negativa del Ejecutivo de Díaz: "Nos sentamos para analizar el pacto, como venimos haciendo cada enero y cada septiembre. Me dijeron que no siguiera, que era una pérdida de tiempo, que no iban a cumplir". La prueba de que Díaz quiere elecciones.

El candidato naranja también encuentra un motivo capital en la sentencia del caso de los ERE, que de no adelantar los comicios, podría asestar a Díaz un duro golpe en plena campaña electoral.

Según cuenta el propio Marín, esta es la mayor certeza de que la presidenta de Andalucía convocará a los votantes en otoño: "Ninguno de los miembros del PSOE presentes en la reunión nombró los presupuestos de 2019". Las fuentes socialistas consultadas por este periódico aseguran que no hay tiempo para cumplir en tiempo y forma las exigencias de Ciudadanos.

A pesar de que el divorcio conviene a ambos partidos, la confianza se ha roto. "El PSOE no es de fiar. Hasta firmando un pacto incumple su palabra", zanja Juan Marín. "Rivera quiere convertir Andalucía en el territorio de batalla de las derechas", rebaten los socialistas.

A pesar de lo agrio de las declaraciones, la relación entre ambas fuerzas es "muy cordial", al contrario de lo que ocurría, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid. Ignacio Aguado y Cristina Cifuentes -con un pacto similar al de Marín y Díaz- nunca mostraron sintonía personal.

Las últimas encuestas publicadas por EL ESPAÑOL dan cuenta de las estrategias mantenidas por unos y otros. La demoscopia ilustra cómo Ciudadanos ha virado a la derecha para competir con el PP por el mismo electorado. Si Rivera se impone a Casado en Andalucía, habrá ganado una primera guerra electoral, a la que podría sacar partido de cara a las próximas autonómicas y municipales. Díaz se beneficiaría de la consolidación del PSOE, que resulta primera fuerza en los sondeos de Sociométrica.