Centenares de franquistas se concentraron el pasado julio en el Valle de los Caídos.

Centenares de franquistas se concentraron el pasado julio en el Valle de los Caídos. Efe

Política

El Gobierno teme que una manifestación franquista escolte los restos del dictador

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El Gobierno tiene un plan para exhumar a Franco. El camino trazado concluye con niebla. Sánchez no quiere incidentes el día del traslado y por eso camuflará la fecha. El Ejecutivo socialista es consciente de que varias asociaciones que idolatran al dictador han programado guardias y retenes para blindar la Basílica el día de autos.

Moncloa puede ocultar el momento a periodistas, partidos y Congreso, pero deberá avisar a la familia para que acuda a recoger los restos de su ascendiente. ¿Qué ocurrirá si los Franco extienden la notificación a sus afines? Los mismos que se congregaron brazo en alto el pasado julio en el Valle de los Caídos acompañarían el féretro en procesión a su nuevo lugar de destino. Una opción que, según las fuentes consultadas por este diario, no ha descartado el Gobierno.

En ese caso, igual que sucedió hace un mes, volvería a producirse un incumplimiento flagrante de la ley de la Memoria Histórica alumbrada por Zapatero en 2007. El saludo a la romana y las águilas imperiales en las banderas están prohibidos desde entonces, pero su exhibición no acarreó multas ni sanciones a los franquistas que se manifestaron en la puerta de la Basílica.

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La Ejecutiva del PSOE, cuando estaba en la oposición, asumió la presencia policial en el Valle el día de la exhumación. "Una cosa es no anunciarlo y otra que no se entere nadie. Conseguir un silencio absoluto supone una fantasía. Habrá que cerrarlo para evitar incidentes", supo este periódico por medio de uno de sus miembros.

Ahora, los Franco podrían dar la vuelta a esa nocturnidad y convertir la mudanza en un pobre sucedáneo de lo que fue la inhumación en noviembre de 1975. Entonces, el recién fallecido dictador viajó a bordo de un Pegaso 3050 de diez toneladas adornado para el desfile y fue escoltado por un escuadrón de lanceros. Una multitud se congregó en la explanada de Cuelgamuros.

En la supuesta procesión -los movimientos partidarios de la dictadura ya han celebrado una manifestación, han convocado una vigilia y planean un rodea el Congreso-, el Gobierno se toparía con una oportunidad única para aplicar su propia ley de la Memoria Histórica y no dejar pasar las loas a los cuarenta años de franquismo.

Este viernes por la noche, horas después de que Moncloa dé inicio administrativo a la exhumación en el Consejo de Ministros, Movimiento por España celebrará una "gran oración" en el Valle. Su presidenta, Pilar Gutiérrez, ha confirmado a este diario que harán "todo lo necesario" para impedir el desentierro. También revela una suerte de resistencia organizada y un "contacto permanente con la familia Franco".

Declina responder acerca de la supuesta procesión: "No nos vamos a poner la venda antes de que se produzca la herida". Pero asegura que no permitirán la imagen del féretro saliendo por la noche y en solitario.

Los Franco y las asociaciones que trabajan a su lado han planeado -de puertas hacia fuera rechazan hablar de procesión- un bloqueo in situ y una gran cantidad de trabas legales. 

Intentarán probar una supuesta inconstitucionalidad del decreto y se agarrarán a los tratados suscritos con la Santa Sede para alegar profanación en caso de que los benedictinos digan "no" a la exhumación -un extremo que no está garantizado-. No obstante, el desentierro parece un hecho. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, reiteró tras el Consejo de Ministros de la semana pasada que Moncloa dispone de los instrumentos jurídicos necesarios para actuar.