Imágenes de los incendios que arrasan Ávila, Madrid y Castellón.

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Bomberos, brigadistas y la UME contienen los incendios pero la AEMET advierte de nuevos fuegos en los próximos días

"El aumento de temperaturas podría volver a provocar grandes incendios forestales en cualquier parte de España", advierten los expertos.

Los incendios entran en sus 48 horas críticas tras calcinar 153.000 hectáreas y afectar a más de 170.000 personas: "No hemos visto nada igual".

Más información: El Gobierno marca hoy y mañana como días clave y "difíciles" contra los incendios antes de la nueva ola de calor.

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Las claves

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Más de 153.000 hectáreas han sido calcinadas este verano en España, especialmente en el centro y este de la península.

Ávila, Madrid y Castellón son algunas de las zonas más afectadas, con miles de hectáreas arrasadas y más de 170.000 personas afectadas.

Aunque los incendios están parcialmente controlados, la llegada de una nueva ola de calor aumenta el riesgo de nuevos fuegos.

Expertos señalan que la virulencia de los incendios se debe a la acumulación de vegetación seca y al cambio climático, y piden una mejor gestión forestal.

El infierno forestal que devasta España este verano alcanza proporciones históricas con más de 153.000 hectáreas calcinadas, multiplicando por seis los registros del año pasado en estas fechas.

La devastación se concentra de manera alarmante en el centro y este de la Península.

Ávila registra 55.000 hectáreas arrasadas en el mayor incendio de su historia reciente; la Comunidad de Madrid sufre la pérdida de 25.000 hectáreas; en Toledo se acumulan 2.000 hectáreas quemadas en el foco de Almorox, actualmente bajo control.

Imagen desde el espacio de los incendios.

Imagen desde el espacio de los incendios. Copernicus

Paralelamente, en Vall d'Uixó (Castellón), el fuego devora más de 8.500 hectáreas en un perímetro de 48 kilómetros que amenaza la Sierra de Espadán.

En total, la oleada de incendios afecta ya a 65 municipios y ha dejado más de 170.000 personas afectadas en toda España.

"Es el incendio más grande de nuestra historia, ya no sólo por las hectáreas afectadas, que objetivamente son más, sino porque no hemos visto algo así, con un impacto urbano forestal tan grande como para haber provocado el desplazamiento de tantas personas".

Quien lo afirma es Javier Villanueva, bombero forestal de la Comunidad de Madrid, quien advierte con crudeza que "hoy y mañana el incendio no se va a conseguir apagar del todo" debido a la inmensidad de las áreas afectadas.

"No se puede hacer una buena liquidación del mismo y están surgiendo reactivaciones en zonas ya controladas".

Las autoridades insisten en que este lunes y martes representan una ventana de oportunidad única, las "48 horas clave" antes de que el escenario meteorológico se vuelva más complejo.

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska ha comunicado este martes por la mañana que la noche ha sido "positiva" y que "podemos estar un poco más tranquilos". Por su parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, también ha compartido que la situación de los fuegos en la comunidad avanza favorablemente: "La situación de los incendios mejora poco a poco".

Fuentes del Gobierno de Ayuso reconocen que quieren ser "todavía muy cautos". Afirman que "anoche la cosa fue bien", pero no se quieren aventurar a hacer predicciones, sobre todo teniendo en cuenta la llegada de la cuarta ola de calor este miércoles. Describen el fuego como "muy agresivo y errático", por lo que "no se quieren crear expectativas que luego puedan no cumplirse".

"La noche ha sido buena" en Castilla y León

Fuentes del Gobierno autonómico de Castilla y León confirman a este periódico que "la noche ha sido buena", y se ha podido aprovechar la "ventana de oportunidad" de la bajada de temperaturas y la calma de los vientos. "Si tenemos suerte y la cosa va bien, es posible que podamos dar por perimetrado el fuego este martes".

En el equipo de Alfonso Fernández Mañueco ya se están dando pasos mirando al futuro. El presidente autonómico tiene previsto, de hecho, este mismo jueves aprobar el primer paquete de ayudas y ya tiene esbozado un Plan de Recuperación, dotado con un "amplio presupuesto".

También ha mejorado la situación en Castellón. El incendio de la Vall d'Uixó también ha podido atacarse en una noche en la que las llamas "no han avanzado", aunque el incendio sigue "activo".

La delegada del Gobierno de la Comunidad Valenciana, Pilar Benabé, ha lanzado un mensaje esperanzador desde el Puesto de Mando del incendio de la Vall d'Uixó, donde todos los vecinos han podido volver a sus casas ya: "Ya no vamos detrás del fuego. Vamos por delante".

La cuarta ola de calor

A partir del miércoles, las condiciones meteorológicas serán críticas debido a la inminente llegada de la cuarta ola de calor de este verano. De hecho, la AEMET ha elevado a niveles muy altos y extremos el peligro de incendios en los próximos 7 días.

La Agencia Estatal de Meteorología ha advertido de que la sequedad y el calor intenso elevan de nuevo el peligro de incendios a niveles mayores. Estas condiciones se mantendrán en los próximos días por la ola de calor y la predicción del peligro de incendios durará hasta siete días.

La cuarta ola de calor que llega este miércoles afectará, al menos hasta el domingo, a los valles fluviales del cuadrante suroccidental, valle del Ebro, depresiones del noreste y las Islas Canarias.

"Las condiciones van a empeorar mucho. Harán más complicadas las tareas de extinción. No es que hoy ya estemos ante buenas condiciones, pero si no se ha avanzado mucho para el miércoles... podemos volver a una situación como la del viernes pasado", considera Villanueva.

Un cóctel perfecto

La extrema virulencia de los fuegos de este año no es fortuita.

Villanueva detalla que las intensas lluvias de enero propiciaron un gran crecimiento del combustible fino (pasto y matorral). La ausencia de precipitaciones posteriores y el inicio prematuro de temperaturas de 30 grados desde mayo provocaron que toda esa vegetación se resecara rápidamente.

Este combustible fino y muerto actúa hoy como conductor para una propagación veloz que eleva las llamas hasta las copas de los árboles, en un entorno donde la vegetación gruesa también ha perdido mucha humedad relativa debido al calor estival acumulado.

Este "cóctel perfecto" –así lo define– se verá potenciado el miércoles por la configuración atmosférica.

Incendio en Navaluenga y Burgohondo. Vecinos de las localidades afectadas por el incendio son trasladados al Centro de Usos Múltiple Carlos Sastre, en Ávila.

Incendio en Navaluenga y Burgohondo. Vecinos de las localidades afectadas por el incendio son trasladados al Centro de Usos Múltiple Carlos Sastre, en Ávila. Rmestudios ICAL

La Aemet advierte de que un patrón de bloqueo tipo "Rex" –con bajas presiones sobre el Mar del Norte y altas presiones sobre el Mediterráneo occidental– canalizará una masa de aire extremadamente cálida, estable y sin lluvias.

Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, alerta de que esta cuarta ola de calor disparará el peligro de incendios a niveles extremos en todo el país.

"La ola de calor volverá a provocar grandes incendios forestales (GIF) en cualquier parte de España", señala José Pedro Hernández, bombero de la Brigada de Refuerzo de Incendios Forestales (BRIF).

Esta situación dificultará drásticamente unas tareas de extinción que, si bien han dejado un balance "razonablemente positivo" el lunes, según ha explicado el ministro del Interior en La Hora de La 1, aún avanzan con lentitud.

Las temperaturas continuarán siendo elevadas el jueves, el viernes (cuando el interior sur rozará los 42 °C) y durante todo el fin de semana, lo que abre un escenario imprevisible.

Agotamiento en el frente

Actualmente, unos 3.000 efectivos y casi 1.000 medios materiales combaten a contrarreloj y a destajo contra las llamas. No obstante, los recursos humanos están al límite.

"El calor nos afecta, pero es nuestro trabajo y estamos acostumbrados", señala Hernández.

"Ya sólo queda proteger los pueblos; no llegamos a abarcar todo, es imposible. Sólo podemos defendernos, defender los pueblos y establecer líneas de control en carreteras y caminos".

Tanto Hernández como Villanueva coinciden en que esta crisis está destapando deficiencias estructurales graves en el modelo de gestión forestal. Hernández, por ejemplo, denuncia que fragmentar la competencia debilita la respuesta nacional.

"Seguiremos pidiendo ayuda a Europa y dejando muchos de nuestros recursos aparcados en la comunidad".

Por su parte, Villanueva señala que algunas comunidades autónomas sufren de plantillas debilitadas y terminan "tirando de voluntarios de los pueblos", comprometiendo gravemente la seguridad de personas sin preparación.

Ambos profesionales recalcan que desbrozar el monte por completo es inviable y que el problema de fondo radica en el abandono socioeconómico del medio rural y en el incumplimiento sistemático de la Ley de Montes por parte de los propietarios privados.

A eso se le suma que las leyes ambientales hacen muy difícil limpiar el territorio en un 31% de la superficie de España, ya que se trata de espacios protegidos que requieren de autorizaciones para, por ejemplo, desbrozar o retirar ramas.

Además, "el cambio climático es un factor que aumenta la voracidad de los incendios", no porque los provoque directamente –en los casos de San Martín de Valdeiglesias y Burgohondo la causa es la mano del hombre– sino porque "hace que las olas de calor sean más largas e intensas".

Por ello, insiste Villanueva, hace falta "más prevención y gestión forestal" y un pacto de Estado contra el fuego.

Hoy, ante el avance de la ola de calor, la prioridad absoluta de Protección Civil, bomberos, militares y voluntarios es salvaguardar las vidas humanas.

Las autoridades insisten a la población en respetar estrictamente las órdenes de evacuación y adoptar una "cultura de autoprotección".

Esto consiste en evitar conductas de riesgo en el monte, seguir en todo momento las indicaciones de las autoridades y eliminar de las urbanizaciones vegetación altamente inflamable.