José Luis Ábalos, número tres del PSOE, este lunes en Ferraz.

José Luis Ábalos, número tres del PSOE, este lunes en Ferraz. Flickr / PSOE

España ELECCIONES GENERALES

El PSOE se burla de la opa de Rivera a Casado: “¿Y el sorpasso 'pa cuándo'?”

Temor en el PSOE en que Unidos Podemos caiga mucho al tiempo que el auge de Vox inflija a Sánchez una amarga victoria que dé al centroderecha la Moncloa. 

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"¿Y el sorpasso pa cuando?" Al PSOE le sonríen las encuestas y ha encontrado en Ciudadanos su principal y casi único enemigo a batir. Los datos que maneja Ferraz alejan la posibilidad de que Ciudadanos supere al PP en las próximas elecciones del 28 de abril. "El PP va a resistir mejor de lo que se piensa y no va a haber sorpasso", aseguran en Ferraz.

"Sería la segunda vez" que Ciudadanos intenta sin éxito superar a PP y PSOE, las formaciones del bipartidismo, explica un dirigente socialista tomando prestado el estribillo de una canción de Jennifer López. "Es para hacérselo mirar, ellos que venían para eso", recuerda este dirigente. 

Si en 2015 y 2016 comicios Ciudadanos se erigía tanto en alternativa a PP y a PSOE para superarlos a ambos, en los próximos sólo aspira a quedar por delante del PP para antagonizar con Pedro Sánchez con la esperanza de liderar una suma aritmética que permita un cambio de Gobierno. El cálculo en Ciudadanos es sencillo: Sánchez genera entre su electorado mucho más rechazo que un posible pacto a la andaluza con PP y Vox. 

La decisión de Ciudadanos, solemnizada la semana pasada en la Ejecutiva del partido, acabó de despejar la única incógnita que el PSOE tenía en su estrategia de campaña. Con un Unidos Podemos en caída libre y un Ciudadanos que se aleja del espacio ideológico de Sánchez, el PSOE aspira por una parte al voto útil de la izquierda y a seducir a los votantes centristas de Ciudadanos. Con un Podemos medio zombie, la máxima prioridad es erosionar a Ciudadanos. 

Narbona y Ábalos, al ataque

Esta apuesta quedó muy clara el lunes, cuando la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, escribió una carta a Rivera. "Tengo la certeza de que muchos votantes y afiliados de Ciudadanos no comparten sus decisiones recientes", le escribió. "De ellos depende, en último término, que la cordura vuelva a imperar en una fuerza política como la suya, llamada a jugar un papel importante en la búsqueda de soluciones a los desafíos que España afronta", según ella.

"El PSOE mantiene su mano tendida", dijo Narbona. La carta fue interpretada de inmediato por Podemos como un intento de reeditar el Pacto del Abrazo de 2016 por el que Sánchez intentó gobernar con Rivera con la abstención de Podemos. Iglesias frustró la posibilidad tumbando la investidura del socialista. 

En una rueda de prensa, el secretario de Organización del partido, José Luis Ábalos, también tendió la mano a los votantes "urbanos, modernos, con inquietudes, moderados y centrados" que no comparten el rumbo de Ciudadanos. Según él, Rivera se limita a "caer bien" a Vox y hacerse "eco" de sus postulados extremos.

El PSOE tiene su estrategia de campaña muy definida. Pasa por no confrontar con Unidos Podemos, dando por hecho que su fuerza electoral se irá diluyendo por sí sola en beneficio de Sánchez. Por eso el presidente del Gobierno agradece siempre su apoyo a la formación morada incluso cuando es atacado por ella. Desmarcase ahora del Gobierno para tratar de marcar perfil que le permita recuperar posiciones simplemente no cuela, según los socialistas. 

¿Y si Podemos cae más de la cuenta?

Sin embargo, hay quien en Ferraz teme que la caída de Podemos sea demasiado pronunciada. Algunas encuestas de institutos privados sitúan a Iglesias en quinto lugar, por detrás incluso de Vox, y a Abascal rivalizando con Rivera por a tercera posición. 

Los socialistas no quieren ni oir hablar de ese posible escenario y atribuyen a la volatilidad esos sondeos. Si Podemos baja demasiado y Vox no sólo irrumpe sino que lo hace como una gran marea, el PSOE podría quedar primero, sí, pero el centroderecha podría estar en disposición de sumar mayoría absoluta. 

En cualquier caso, el auge de Vox ya no puede ser controlado por un PSOE que hasta ahora lo ha legitimado como adversario al advertir todos los días de sus peligros. El crecimiento de Vox lleva a los socialistas al punto de partida: erosionar por el centro a Rivera. Cuanto más, mejor. Al mismo tiempo que el PSOE lucha contra la posibilidad de que el centroderecha sume, se ensancha su propio espectro ideológico.