Iglesias y Montero este sábado en la sede de Podemos.

Iglesias y Montero este sábado en la sede de Podemos. Efe

España CRISIS INTERNA

Iglesias y Montero obligan a sus bases a elegir entre el chalé o su dimisión de todos los cargos

A grandes males, grandes remedios. Pablo Iglesias e Irene Montero, que pasan por sus peores momentos como secretario general y portavoz parlamentaria de Podemos, sorprendían este sábado al convocar una consulta entre los inscritos del partido morado. Las bases decidirán si ambos tienen que dimitir de todos sus cargos o continuar en ellos por el caso del ya famoso chalé de 600.000 euros. De alguna manera, ahora la militancia de la formación se ve obligada a elegir entre la vivienda de la discordia o la cúpula dirigente. 

Iglesias y Montero someten a las bases de Podemos su continuidad

Cuando Podemos convocó por sorpresa esta comparecencia, se dispararon los rumores. Unos apuntaban a una posible renuncia al chalé. Otros creían que incluso el líder y la portavoz podían dimitir de sus cargos ante el enorme revuelo -inesperado para ellos y sus más cercanos- generado por la compra de su nueva casa en la sierra madrileña. Ni una cosa, ni la otra. Finalmente, un inesperado anuncio de consulta a las bases para que, como siempre en Podemos, "decidan los inscritos". "Ellos nos pusieron aquí y ellos decidirán ahora, si quieren que dimitamos, dimitiremos". Un órdago en toda regla. 

Única salida ante la presión

Lo cierto es que, más allá de titulares rimbombantes y exageraciones interesadas, Iglesias y Montero tenían pocas salidas airosas de esta crisis que, como reconoció el líder de Podemos, les ha sobrepasado por "las dimensiones del debate". Primero reaccionaron con sorpresa. Luego con indignación. Y finalmente, ante la enorme presión generada, con esta convocatoria inédita en la historia del partido. Porque los inscritos tendrán que votar en una suerte de plebiscito donde se valora un asunto personal como es la compra del chalé. 

No admitieron haberse equivocado, sino que siguen considerando que han actuado conforme al código ético de Podemos. Pero esta decisión supone, de alguna manera, aceptar que hay un error, al menos en su reacción ante la crisis. Básicamente, ponen sus cargos a disposición de su militancia. No parece que vayan a perder el plebiscito, pero habrá que ver cuál es el grado de rechazo a la compra de un chalé que se ha convertido, por extraño que parezca, en la peor pesadilla de Podemos

Iglesias y Montero admitían este sábado que "se ha abierto un debate sobre nuestra credibilidad y honestidad". Y también que existen críticas dentro del partido de los círculos. De hecho, sin esas críticas quizás no hubieran dado este paso. Las palabras de Kichi sobre "no parecerse a la casta" han escocido en la dirección de Podemos. 

Como viene informando este diario, en Podemos se vive una suerte de shock colectivo. Una conmoción por un golpe inesperado que, como una avalancha, ha ido creciendo poco a poco sin que hubiera respuestas suficientemente convincentes. Los ataques han llegado desde todas partes. Los otros partidos, el Gobierno, una parte de Podemos -en público, como Kichi, o en privado, como muchos otros- y hasta simpatizantes del partido. 

Parece evidente, además, que la famosa compra del chalé ha disgustado a una parte de las bases de Podemos. Sin ir más lejos, una encuesta de este diario evidencia que más de un tercio de los votantes de Podemos no están de acuerdo con la adquisición de la nueva vivienda de Iglesias y Montero. 

El acoso mediático y el evidente sufrimiento

El secretario general y la portavoz parlamentaria también aprovecharon su comparecencia de este sábado para denunciar el "acoso" y la "persecución" que sufren por parte de algunos medios. Es una de las razones por las que, según argumentan tanto ellos como su equipo, decidieron comprar una vivienda con altos muros y un gran jardín. 

Como ellos mismos reconocieron, ahora mismo lo personal y lo político va de la mano en sus casos. Y lo cierto es que el factor humano también pudo verse en sus rostros. Porque Iglesias y Montero están sufriendo. Pueden haberse equivocado, pero lo seguro es que esta situación supone un enorme coste personal para ellos. En la comparecencia de este sábado, ambos estaban más nerviosos de lo habitual, con claras muestras de cansancio y, por lo que parece, con los ánimos por los suelos. Pasó inadvertido, pero Montero afirmó, como ha dicho en multitud de ocasiones, que están en política "para un tiempo". Palabras tal vez premonitorias.