Maite Pagaza, Consuelo Ordóñez, Joaquín Echeverría (padre de Ignacio Echeverría) y Fernando Savater, en la presentación del manifiesto.

Maite Pagaza, Consuelo Ordóñez, Joaquín Echeverría (padre de Ignacio Echeverría) y Fernando Savater, en la presentación del manifiesto.

España

Intelectuales y víctimas se unen contra el mensaje de ETA: "Quieren poner el contador a cero"

Presentan en San Sebastián un manifiesto que acumula 40.000 firmas en el que piden que ETA asuma su responsabilidad "histórica y criminal" y el esclarecimiento de 358 asesinatos.

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El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (COVITE) ha reunido en San Sebastián a intelectuales y a una treintena de víctimas del terrorismo para presentar el manifiesto ETA quiere poner el contador a cero, que demanda que la organización terrorista esclarezca los 358 asesinatos sin resolver, condene su historia de terror y ponga fin a los homenajes públicos a etarras. Entre los firmantes figuran, entre otros, Fernando Aramburu, Félix de Azúa, Rubén Amón, Cayetana Álvarez de Toledo, Jon Juaristi.

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Los promotores del manifiesto han exigido que, ante el anunciado final de la organización terrorista, sus miembros asuman su responsabilidad histórica y criminal y evite poner a cero los contadores de los 853 asesinatos cometidos, los casi 2.600 heridos, los 100.000 exiliados y los 10.000 empresarios extorsionados, así como el de los 358 asesinatos que están sin esclarecer. "La cruel historia de terror de ETA no puede quedar impune", han señalado.

Los autores del Manifiesto, representados por Fernando Savater, Maite Pagazaurtundúa, Martín Alonso y Consuelo Ordóñez, han pedido que los terroristas asuman su responsabilidad histórica y condenen su historia de terror, deslegitimando de esta manera la violencia con vistas a generaciones futuras, y reconozcan públicamente que España cuenta con un indudable sistema democrático que ETA trató de obstaculizar y que merece el respeto de constitucionalistas y nacionalistas.

Fernando Savater ha pedido "acabar con el intento de privatizar las víctimas, como si esto fuera un arreglo de cuentas familiares. ETA no solamente no quería la paz, sino que fue el obstáculo para la paz y la libertad. La primera víctima del terrorismo de ETA fue la democracia. ETA nunca ha querido traer la democracia, sino acabar contra la que había. La herencia de ETA es su lucha contra la democracia y la libertad". El filósofo se ha referido al esclarecimiento de los crímenes sin resolver: " Si alguien quiere ser arrepentido, tiene que ayudar al esclarecimiento de los casos pendientes".

Otro de los promotores, el filósofo Martín Alonso, ha desmenuzado el último comunicado de ETA y ha hecho hincapié en los intentos de la organización terrorista de "manipular la historia". Alonso ha desmontado la alusión de la banda al bombardeo de Gernika como justificación de su existencia, lo que considera "un ilusionismo", y ha criticado que ETA utilice la idea del "conflicto" como "un impermeable para la responsabilidad, el arrepentimiento y la culpa" en el que las víctimas son "no solo un precio necesario, sino un trofeo". "El comunicado y todo el repertorio de trucos para conseguir titulares no serán más que acompañamiento musical para el autolavado que necesita el personal del nacionalismo radical para hacer como que no son lo que eran sin renunciar a lo que fueron".

Pagazaurtundúa remarcó la lección histórica de las víctimas de ETA y de los activistas de Derechos Humanos: "La humanización de la mirada social en Euskadi y Navarra, casi insensible durante largos años por la rutina de la muerte". "La hoja de ruta de las víctimas, ha tenido, tiene y tendrá a diferencia de la de los asesinos y sus herederos políticos un norte: la dignidad humana, la verdad y la justicia". "Quieren trucar el contador de su responsabilidad. De la mentira, violencia y el engaño de antes sólo han abandonado la violencia. No reconocen la identidad nacionalista excluyente por la que persiguieron y mataron. Ahí sigue estando la fuente de una ruta mentirosa estos días. Por eso comparecemos".

Por su parte, la presidenta de COVITE, Consuelo Ordóñez, ha destacado que "este no es el final de ETA que queríamos ni la sociedad ni las víctimas, ni el que nos merecíamos". Ordóñez ha responsabilizado al Gobierno central de permitir que la banda terrorista marque los tiempos y sea protagonista de su final, mientras "presume de que el Estado de Derecho ha derrotado a ETA". "Una ETA derrotada no tendría avales internacionales ni a uno de sus terroristas más buscados protagonizando un spot publicitario", ha criticado.

La presidenta de COVITE ha aludido a la izquierda abertzale, a cuyos miembros considera "responsables políticos, intelectuales y fácticos" de la historia del terrorismo, y ha advertido que "la desactivación de sus siglas no significa que se desactive el proyecto político que muchos ciudadanos han aireado y asumido como propio y que los ha llevado a justificar las acciones criminales de los terroristas e incluso a homenajearlos en las calles del País Vasco y de Navarra".

El apoyo de víctimas del IRA

La presentación del manifiesto ETA quiere poner el contador a cero ha contado con la presencia de víctimas de otras organizaciones terroristas. Joaquín Echeverria, padre de Ignacio Echeverria, el conocido como "héroe del monopatín" asesinado en los atentados yihadistas de Londres de 2017 ha sido el encargado de abrir el acto con la lectura del texto, que supera las 40.000 en apenas tres días.

Además, Ken Funston, víctima del IRA y portavoz de la South East Fermanagh Foundation (SEFF), entidad que agrupa a víctimas de dicha organización, ha advertido de los paralelismos entre el final de ETA y del IRA y ha pedido "que no se cometan los mismos errores que cometieron los gobiernos británico e irlandés en Irlanda del Norte". "Los terroristas no tienen que ser recompensados por haber dejado de matar. Los errores cometidos en el Acuerdo de Belfast todavía resuenan en la sociedad británica e irlandesa veinte años más tarde de la firma de este acuerdo. Las víctimas y los supervivientes del terrorismo hemos sido marginados, mientras que los terroristas cosechan los beneficios de sus acciones criminales", ha lamentado.

Arropando a los portavoces del Manifiesto ETA quiere poner el contador a cero han estado más de una veintena de víctimas del terrorismo procedentes del País Vasco, Navarra y Madrid, entre ellas Cristina Cuesta –hija del delegado de Telefónica Enrique Cuesta-, Josu Puelles –hermano del inspector de Policía Eduardo Puelles-, Ana Iribar –viuda de Gregorio Ordóñez-, María Jesús González –madre de Irene Villa y superviviente de un atentado-, Iñigo Pascual –hijo del ingeniero de Lemóniz Ángel Pascual-, María Caballero –hija del concejal de UPN Tomás Caballero- o Paz Prieto –hija del jefe de la Policía Foral de Navarra José Luis Prieto-.