Sol Carmona en una imagen de archivo.

Sol Carmona en una imagen de archivo. Cedida

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Sol Carmona, referente en crianza consciente: "Tenemos hijos y no tenemos ni idea de cómo funciona su cerebro"

La 'coach' defiende un modelo más emocional que permita a los niños crecer siendo quienes quieran, sin miedo a equivocarse y ser rechazados.

Más información: La habitación de los niños, ese lugar donde se encierran con sus propios problemas y no están tan seguros como se cree

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La crianza ha evolucionado enormemente en las últimas décadas. Si a principios del siglo XX todavía se veían como algo normal los correctivos violentos o las respuestas "porque no", "porque sí" o "porque yo lo digo", las nuevas generaciones comienzan a optar por otro camino.

Los progenitores más jóvenes se decantan cada vez más por una educación que pone la parte emocional de los vástagos mucho más en el centro. Un factor que es crucial si queremos que los más pequeños se conviertan en personas con autoestima y confianza, destaca Sol Carmona, coach y referente en crianza respetuosa en el mundo hispano.

Creadora del proyecto Infancia Respetuosa, acompaña desde hace años a familias, docentes y profesionales para ayudarles a educar sin gritos, con más consciencia y conexión. Además, acaba de publicar su último libro Quiéreme bonito (Oberon, 2026), donde aborda esta cuestión.

El foco en el adulto

Habla de crianza consciente, un método que para ella "va más allá" de otros tipos más conocidos como la crianza respetuosa o la disciplina en positivo. Lo define como un modelo que pone el foco en el adulto que va a acompañar a ese niño, en cuál es su historia y en qué punto se encuentra.

Carmona defiende que esa es la información que determina cómo educa un padre o una madre a sus hijos. "Ser consciente de eso, de las heridas y los patrones heredados, lo cambia todo".

Esta metodología permite "una crianza más libre, que nuestros hijos sean quienes quieren ser, sin miedo", sostiene. Sin embargo, como cualquier opción fuera de lo tradicional, también cuenta con detractores o personas que dudan de su eficacia y creen que se trata de una forma de educar sin ningún tipo de límite.

"Hay una parte importante de los adultos que les cuesta entender que podemos ser respetuosos y firmes al mismo tiempo", responde la coach. Una convicción arraigada en la forma en la que hemos crecido la mayoría de generaciones, argumenta.

Fotografía del libro 'Quiéreme bonito', de Sol Carmona.

Fotografía del libro 'Quiéreme bonito', de Sol Carmona. Cedida

"Nos han puesto todas las normas del mundo [en la infancia], pero desde el miedo a los castigos y al enfado de los adultos". Los límites son necesarios y no usarlos es un acto de "negligencia y abandono", subraya.

No obstante, es importante repensar cómo se ponen. Abandonar esa posición no significa que los niños crezcan sin ningún tipo de freno, sino que se van a sentir acompañados cuando los tengan, plantea.

La coach pretende cambiar esos errores que se han producido con las generaciones anteriores. "No hemos sido personas tenidas en cuenta y, sobre todo, hemos crecido de una forma muy primitiva a nivel emocional". Este último aspecto es donde ella encuentra la mayor carencia.

Autoestima

Otro aspecto que aborda Carmona en su último libro, y que está totalmente unido a cómo se educa a los pequeños, es la construcción de su autoestima. Frente a padres que educan desde la crítica o desde el castigo, ella reivindica la paciencia y el fomento de la autonomía.

Por ejemplo, en lugar de gritarle a un niño o reprenderle porque se le cae un vaso de agua, lo que ella propone es explicarle lo que ha ocurrido y mostrarle cómo solucionarlo. Para la coach, el lenguaje es la clave de todo. "Nuestros hijos construyen su autoestima a través de nuestros ojos".

Las palabras que se empleen con ellos son capaces de cambiarles por completo el estado de ánimo, agrega.

En este sentido también es muy importante dedicarles "tiempo real", que les haga saber que tienen un lugar prioritario en la vida de sus padres. La profesional reconoce que puede ser un objetivo difícil teniendo en cuenta el "ritmo frenético" de la sociedad actual, pero insiste en su importancia.

Para quienes lo tengan más difícil, propone tan solo 15 minutos diarios. Eso sí, sin distracciones: "Sin móvil, un tiempo donde hablamos, nos miramos, jugamos y conectamos".

De esta manera el niño sentirá que importa a su familia, que le ven y le tienen en cuenta. Solo de esta forma, destaca, se podrá construir a sí mismo desde una visión sana y honesta.

Eso no significa que los padres que han criado de otra forma a sus hijos no les quieran, pero sí que puede haber fallado esa conexión paterno-filial o la comunicación de esas emociones, desgrana.

Asimismo, Carmona reclama la importancia de prepararse antes de ser padres. No se refiere a comprar cosas materiales, pintar el cuarto del bebé o aprender a cambiar pañales, sino a conocer cómo funcionan a nivel neurológico. "Tenemos hijos y no tenemos ni idea de cómo funciona su cerebro".

Las diferencias entre un modelo como el que ella propone y uno basado en los gritos y los castigos, asegura, van más allá del plano emocional. Son "palpables" desde la perspectiva de la neurología y ya hay evidencia científica sobre ello.

En el segundo caso, continúa, su cerebro puede verse alterado y "quedan afectadas áreas importantes del cerebro", señala firme.

Carmona resume esta crianza no como una manera de convertir al niño en el más feliz, sino de lograr que crezca sin miedo a equivocarse. A nadie le gusta, pero interiorizar que pueden hacerlo, solucionarlo y aprender de ello "hará que caminen por la vida de otra forma, con seguridad."