Liliana Paniagua es la secretaria ejecutiva de Redes Chaco.

Liliana Paniagua es la secretaria ejecutiva de Redes Chaco. Nieves Díaz

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Liliana Paniagua 'teje' alianzas para visibilizar el Gran Chaco Americano: "Es el bosque seco más importante del planeta"

La secretaria ejecutiva de Redes Chaco ha entregado un tapiz indígena al Museo Reina Sofía tras recibir el Premio Optimistas Comprometidos.

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El Gran Chaco Americano ocupa más de un millón de kilómetros cuadrados en el corazón de Sudamérica y, sin embargo, continúa fuera del foco internacional.

Entre Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil se extiende este enorme bioma, el segundo bosque más grande de Sudamérica después de la Amazonía, donde conviven 29 lenguas indígenas, miles de especies animales y vegetales y cerca de nueve millones de personas.

También es uno de los territorios más golpeados por la deforestación, la pobreza estructural y el avance de modelos extractivos que amenazan su equilibrio ambiental.

Fue precisamente esa invisibilidad la que impulsó, en 2008, el nacimiento de Redes Chaco, una alianza que hoy conecta a organizaciones sociales, comunidades indígenas, empresas, cooperativas, juventudes, colectivos de mujeres y gobiernos locales de toda la región.

Y es que su objetivo no es otro que construir una agenda común para defender el territorio y demostrar que desarrollo económico y conservación ambiental no tienen por qué ser incompatibles.

"Nos dimos cuenta de que hacíamos muchas actividades en los mismos sitios, duplicábamos esfuerzos y el impacto terminaba siendo menor", explica Liliana Paniagua, secretaria ejecutiva de Redes Chaco, en una entrevista con ENCLAVE ODS durante su visita a Madrid.

Liliana Paniagua ha venido a Madrid a recibir el Premio Optimistas Comprometidos.

Liliana Paniagua ha venido a Madrid a recibir el Premio Optimistas Comprometidos. Nieves Díaz

Pero había otra cuestión todavía más urgente: "Somos el bosque seco subtropical más importante del planeta junto con la Amazonía y nadie sabía dónde estaba el Gran Chaco Americano".

Desde entonces, la organización ha impulsado más de 25 iniciativas transfronterizas vinculadas a derechos humanos, sostenibilidad, innovación tecnológica, fortalecimiento institucional y producción basada en la naturaleza.

La idea, sostiene Paniagua, siempre fue superar las fronteras nacionales para pensar el territorio como un bloque común. "Tenemos problemas parecidos, culturas conectadas y valores compartidos", resume.

Liliana Paniagua ha sido la encargada de entregar un tapiz indígena al Museo Reina Sofía.

Liliana Paniagua ha sido la encargada de entregar un tapiz indígena al Museo Reina Sofía. Nieves Díaz

El trabajo de Redes Chaco se desarrolla sobre un bioma que alberga unas 3.400 especies de plantas, cerca de 500 especies de aves y alrededor de 150 mamíferos, entre ellos el yaguareté, el tapir o el aguará guazú.

Sin embargo, ese mismo territorio enfrenta un deterioro ambiental acelerado por la expansión agrícola y ganadera, los incendios forestales y la explotación intensiva de recursos naturales.

Un territorio desigual

La organización trabaja especialmente con comunidades indígenas y rurales, donde los índices de pobreza siguen siendo elevados y las desigualdades afectan de forma más dura a mujeres y niños.

Y es que las indígenas, señala Paniagua, "siempre están en desventaja, tanto en acceso a oportunidades como en acceso a derechos".

En muchas comunidades, explica, persisten problemas graves relacionados con la salud, la educación, la documentación de identidad o la representación política. "Hay quienes ni siquiera tienen identidad legal y muchos menores siguen muriendo por malnutrición", lamenta.

Frente a esa realidad, Redes Chaco impulsa programas específicos para fortalecer la autonomía femenina y reducir la brecha digital en zonas rurales. Uno de ellos es Nano Mujeres Conectadas, una red de más de 120 centros de conectividad instalados en comunidades de Argentina, Bolivia y Paraguay.

Estos espacios permiten que las indígenas y campesinas accedan a formación tecnológica, educación online y herramientas para comercializar productos elaborados localmente. Pues, como explica la secretaria ejecutiva, la intención es que "puedan vender sus productos, generar ingresos y acceder a oportunidades desde sus propios territorios".

La red también articula un colectivo femenino que agrupa a más de 2.000 organizaciones de mujeres del Gran Chaco Americano. Allí participan lideresas indígenas, campesinas, profesionales y jóvenes que trabajan conjuntamente en cuestiones vinculadas a igualdad de género, derechos humanos y participación política.

Liliana Paniagua, en un momento durante la entrevista con ENCLAVE ODS, sostiene el tapiz que fue entregado al Museo Reina Sofía.

Liliana Paniagua, en un momento durante la entrevista con ENCLAVE ODS, sostiene el tapiz que fue entregado al Museo Reina Sofía. Nieves Díaz

Junto a ellas, Redes Chaco lleva la gestión de otras plataformas específicas como la red de juventudes, una cooperativa indígena y espacios empresariales vinculados a modelos de producción sostenible. Entre estos últimos destaca una red de más de 80 empresas argentinas que adoptaron estrategias de conservación ambiental dentro de sus propios predios.

"Defendemos una lógica de producir conservando y conservar produciendo", explica Paniagua. "No creemos que la producción y el cuidado ambiental sean conceptos opuestos".

El arte indígena

El arte nativo se ha convertido en una de las expresiones más visibles de esa filosofía. De ahí que, durante su paso por Madrid, Redes Chaco entregase un tapiz indígena al Museo Reina Sofía coincidiendo con la recepción del Premio Optimistas Comprometidos por su defensa de la libertad de expresión, impulsado por la plataforma Anoche Tuve Un Sueño (ATUS).

La pieza, cuyo proceso de elaboración completo puede prolongarse entre tres y cuatro meses, fue elaborada por una indígena vinculada a la cooperativa Comarca Mujeres, integrada por más de 2.600 artesanas de pueblos wichí, guaraní, qom y pilagá.

Uno de los tapices realizados por las mujeres indígenas de Redes Chaco.

Uno de los tapices realizados por las mujeres indígenas de Redes Chaco. Nieves Díaz

La técnica comienza en el monte, donde las mujeres recolectan caraguatá —una bromelia silvestre llena de espinas— para extraer manualmente sus fibras. Después llega el secado, el teñido con pigmentos naturales y finalmente el tejido.

"Hoy tenemos registrados cerca de 30 tintes naturales distintos", explica Paniagua. Y, a través de ellos, plasman figuras en los tejidos representando animales, constelaciones, paisajes o elementos de la cosmovisión indígena.

Sin embargo, el valor de estas piezas trasciende lo artístico. "El tejido también es un espacio de encuentro", sostiene. "Mientras trabajan, las mujeres comparten historias, hablan de sus problemas y mantienen vivas sus lenguas y tradiciones".

Un momento durante la entrevista con ENCLAVE ODS en el Parque de El Retiro.

Un momento durante la entrevista con ENCLAVE ODS en el Parque de El Retiro. Nieves Díaz

La organización insiste además en que estas creaciones deben dejar de considerarse artesanía menor para ser reconocidas como expresiones artísticas de pleno derecho. "No queremos que sea visto como algo barato. Es arte nativo, igual de valioso que cualquier otro arte del mundo", reivindica.

Es por ese motivo que la elección del museo madrileño no fue casual. "Nos parecía importante que esta obra estuviera en un lugar que alberga piezas como el Guernica, que también representa el dolor y la resistencia de los pueblos", afirma Paniagua.

Alianzas y nuevos desafíos

En los últimos años, Redes Chaco ha fortalecido sus vínculos con instituciones europeas y organismos internacionales para financiar proyectos vinculados a sostenibilidad, innovación y desarrollo productivo.

De hecho, la Unión Europea, Naciones Unidas y países miembros como España colaboran actualmente en distintas iniciativas impulsadas por la red. Entre ellas destaca Impacto Verde, un programa orientado a fortalecer cadenas productivas sostenibles incorporando especialmente a mujeres y jóvenes.

La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) también ha respaldado encuentros internacionales y proyectos relacionados con arte indígena, apicultura, turismo de naturaleza y producción forestal sostenible.

Aunque, para Paniagua, esta relación con España tiene además una dimensión cultural y política. "Cada vez tenemos vínculos más fuertes basados en valores compartidos y en la defensa de nuestras identidades culturales", afirma.

En esa línea, el reciente acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur aparece también como una oportunidad económica para pequeños productores del territorio. "En Argentina, algunos agricultores con los que trabajamos podrían incrementar entre un 17% y un 20% sus exportaciones hacia Europa", asegura Paniagua.

El objetivo de Redes Chaco es visibilizar temas vitales y promover acciones colectivas en el Gran Chaco Americano que permitan la generación de gobernanza.

El objetivo de Redes Chaco es visibilizar temas vitales y promover acciones colectivas en el Gran Chaco Americano que permitan la generación de gobernanza. Nieves Díaz

Por ese motivo, el reconocimiento recibido en Madrid supone, según la secretaria ejecutiva, un impulso para seguir posicionando internacionalmente al Gran Chaco Americano y a las comunidades que lo habitan. Pero insiste en que el verdadero valor del premio no reside únicamente en la visibilidad.

"Es un reconocimiento al trabajo colectivo de muchísimas personas que llevan años construyendo alternativas desde el territorio", señala.

Porque, después de casi dos décadas de trabajo, Redes Chaco mantiene intacta la idea con la que nació en 2008: demostrar que la salida a las crisis ambientales y sociales no puede construirse en solitario. "La respuesta siempre tiene que ser colectiva", concluye Paniagua.