Estamos en marzo. Esta semana, muchas empresas españolas deben presentar el borrador de su Informe de No Financiero. Y sí, algunos equipos ESG están en pánico. Pero aquí está lo que no te dirá nadie: ese pánico no es por falta de tiempo. Es por falta de infraestructura de datos.
Llevo años viendo cómo funcionan los equipos de sostenibilidad y el patrón es siempre el mismo: un responsable ESG abre Excel, descarga datos de cinco sistemas diferentes, los limpia manualmente, los ajusta, los verifica, los sube a otro sistema para generar reportes y luego los baja de nuevo para editarlos.
Todo esto, repetidamente, para cada marco regulatorio: CSRD, EINF, SBTi, Taxonomy. El mismo dato viaja por cinco excels distintos. El mismo dato de residuos aparece en tres formatos incompatibles. Eso no es un problema de calendario. Es un problema de arquitectura.
Y en el fondo, la mayoría de empresas no tiene un problema de "no sé cómo reportar". Tiene un problema de "no sé dónde están mis datos". Cuando los encuentran, descubren que están dispersos, sin verificar, sin trazabilidad.
Por eso marzo asusta. No porque el plazo esté encima, sino porque los datos llevan meses dormidos en bandejas de entrada, en carpetas compartidas, en conversaciones de WhatsApp con proveedores.
El verdadero cuello de botella no es el EINF. Es que los datos ESG llevan años sin la infraestructura que merecen.
Imagina que tus datos estuvieran centralizados, verificados y trazables. Que supieras exactamente de dónde viene cada número. Que un cambio en una fuente no te obligara a actualizar cinco spreadsheets. Que pudieras generar simultáneamente tu EINF, tu CSRD y tu SBTi sin duplicar trabajo. ¿Suena utópico? No debería. Es lo que la industria debería estar haciendo desde hace años.
El mercado europeo está repleto de más de cien soluciones ESG. La mayoría son consultorías disfrazadas de software o plantillas con un login, diseñadas para una regulación específica, como silos desconectados. Eso obligó a las empresas a aprender cinco sistemas diferentes, subir datos cinco veces y depender de consultores para cualquier cambio.
Es como si el mundo financiero hubiera decidido tener un software distinto para cada tipo de transacción. Sería un caos. Y sin embargo, es exactamente lo que pasó con ESG.
Así que si tu empresa está en pánico esta semana, la pregunta real no es "¿cuántas horas me quedan?" sino "¿por qué mi organización no tiene una infraestructura de datos que funcione?". Eso no es culpa tuya. Es culpa de cómo se ha construido este mercado.
En diez años, cada empresa tendrá un sistema de datos no financieros tan robusto como su ERP. Los datos ESG serán tan confiables y accesibles como los datos financieros. Las empresas que empiecen ahora a estructurar esto no estarán estresadas el próximo marzo: estarán usando esos datos para tomar decisiones estratégicas.
Si sigues esperando a que el pánico del EINF te fuerce a cambiar, volverás a llegar tarde. Si empiezas hoy a exigir mejor infraestructura de datos, el año que viene marzo será un trámite. No una pesadilla.
*** Juanjo Mestre es CEO & Co-founder de Dcycle.