En un contexto global en el que la madera y los productos forestales se encuentran en el centro del debate por su origen, su impacto social y su huella ambiental, y en el que las comunidades locales e indígenas reclaman voz en la gestión de sus territorios, Fundación COPADE demuestra que es posible un modelo distinto.
La fundación propone un modelo ético, rentable y con impacto real. Mientras algunos productos llegan a Europa desde África o América Latina sin garantizar sostenibilidad ni beneficios para las comunidades locales, COPADE trabaja directamente con cooperativas forestales responsables.
El objetivo es asegurar trazabilidad completa y que los beneficios lleguen a quienes gestionan los bosques de forma sostenible.
COPADE no trabaja con grandes multinacionales extractoras de madera, donde los beneficios quedan en manos de unos pocos y el precio más bajo suele empobrecer a los trabajadores locales y donde solo importa el precio y una fuente de suministro masiva de madera.
Además, evita importar madera de zonas conflictivas, como han puesto de relieve los debates el pasado noviembre en la COP30 en Belém, Brasil. La última investigación de la EIA en Reino Unido, organización independiente, documenta una importante operación de tala ilegal en el territorio indígena Munduruku, en el corazón de la Amazonía brasileña.
La investigación muestra cómo la madera ilegal de la región se blanquea en las cadenas de suministro internacionales.
De igual modo, prestigiosas organizaciones de investigación y de defensa del medio ambiente denuncian de forma sistemática que muchas de las maderas que provienen del Congo y de África Central provienen de fuentes susceptibles de madera ilegal.
Así lo señala el informe de Global Witness de junio de 2024: "La dificultad de acabar con la tala ilegal en la República Democrática del Congo es enorme: un informe de 2014 del grupo de expertos británico Chatham House determinó que el 90% de la tala es ilegal".
La marca WoodLife ejemplifica este enfoque. Es la única en el mundo que cuenta simultáneamente con las cuatro certificaciones más exigentes del sector —FSC, Madera Justa, WFTO y Huella ASG— , garantizando que cada producto comercializado tenga un impacto social y ambiental medible.
Cada pieza de madera no solo cumple con altos estándares de calidad, sino que refuerza la competitividad de las empresas que apuestan por un modelo de negocio ético y sostenible.
Este modelo contrasta con prácticas que priorizan márgenes cortoplacistas y dejan a las comunidades, a los trabajadores y a los ecosistemas en desventaja.
La experiencia global muestra que la tala ilegal y los proyectos de alto impacto ambiental sin consulta previa afectan la vida y los derechos de millones de personas, además de degradar los bosques.
Algunas grandes multinacionales del sector maderero continúan basando su estrategia de abastecimiento en especies procedentes de contextos con conflictos sociales y ambientales documentados, priorizando precio y volumen frente a la sostenibilidad real.
Dejando de lado las fuentes más responsables del planeta, mientras que COPADE demuestra que un comercio transparente y responsable no solo es posible, sino necesario, y que ética y rentabilidad pueden coexistir.
Elegir madera trazable y certificada no es solo una decisión ética: es una decisión estratégica. En un mercado global tensionado, COPADE reafirma su papel como motor del comercio justo en España, invitando a empresas, instituciones y consumidores a apostar por un comercio que protege los bosques.
La intención es reforzar el compromiso social, empoderar a las comunidades y promover la competitividad empresarial. Demostrando que ética, el compromiso social y la rentabilidad no solo pueden coexistir, sino que son inseparables.
Comprando madera justa sumado al certificado FSC, sello que garantiza que los productos de origen forestal provienen de bosques gestionados de forma responsable, aseguras que tu madera beneficie a todas las personas y al planeta.
***Javier Fernández es Fundador y Director General de Fundación COPADE.