Una mujer depositando una botella de vidrio en el contenedor verde.

Una mujer depositando una botella de vidrio en el contenedor verde. Ecovidrio

Historias

El reciclaje de vidrio reduce su impacto: las plantas de residuos urbanos evitan 911 toneladas de CO₂ y aceleran su transición

El autoconsumo y las energías renovables impulsan la descarbonización de unas instalaciones clave para recuperar el vidrio que no llega al contenedor.

Más información: Alianza municipal por la economía circular: así es la estrategia para transformar la recogida de vidrio en España

Mariana Goya
Publicada
Actualizada

Las plantas de residuos urbanos con las que colabora Ecovidrio evitaron durante el último año la emisión de 911,32 toneladas de CO₂ equivalente, un 80% más que el ejercicio anterior.

El aumento responde al crecimiento del autoconsumo energético y a la incorporación de nuevas instalaciones que producen electricidad mediante placas solares o aprovechan el biogás generado por la descomposición de la materia orgánica para cubrir parte de su demanda energética.

La evolución refleja una transformación progresiva en este tipo de infraestructuras. En apenas tres años, el número de plantas que generan energía para autoconsumo ha pasado de cinco a 14, de modo que el 60% ya produce parte de la electricidad que consume.

Además, varias de ellas operan con energía 100% renovable, lo que les ha permitido reducir a cero las emisiones asociadas al consumo eléctrico, según recoge la memoria de sostenibilidad de la compañía.

Estos avances llegan en un momento en el que la reducción de emisiones ocupa un lugar central en la industria del reciclaje.

Con ese objetivo, Ecovidrio ha ampliado su programa Cadena Circular, un espacio de intercambio de conocimiento que hasta ahora reunía a 13 plantas de tratamiento de vidrio y que incorpora ya a más de 20 plantas de residuos urbanos para impulsar mejoras ambientales en toda la cadena de valor.

La ampliación responde al análisis de la propia organización sobre el origen de sus emisiones.

Un camión de recogida de vidrio.

Un camión de recogida de vidrio. Ecovidrio

Víctor Sarrión, del departamento de Comunicación Corporativa y Sostenibilidad de Ecovidrio, explica a ENCLAVE que el 99% de la huella de carbono de la entidad se concentra en su cadena de valor, formada por los distintos agentes que participan en el reciclaje de los envases de vidrio.

Por ello, sostiene, la reducción de emisiones pasa por trabajar junto a todos esos actores y compartir herramientas que les permitan mejorar su desempeño ambiental.

Estas instalaciones desempeñan un papel esencial en el proceso. Allí se recuperan los residuos de envases de vidrio que no se han reciclado correctamente en el contenedor verde y que llegan a estas plantas mezclados con otros residuos. Gracias a este proyecto, se evita que estos envases terminen en el vertedero.

Su labor permite reincorporar ese material al ciclo del reciclaje y aumentar la cantidad de vidrio que puede volver a convertirse en nuevos envases.

La eficiencia energética

La descarbonización de estas instalaciones avanza, en gran medida, gracias a una combinación de tecnologías que permiten reducir tanto las emisiones como los costes operativos.

Las placas solares son una de las soluciones más extendidas, aunque muchas plantas también aprovechan el biogás que se genera de forma natural durante la descomposición de la materia orgánica para producir electricidad y calor destinados al autoconsumo.

Según explica Sarrión, esta evolución responde tanto a criterios ambientales como económicos.

Y es que generar parte de la energía que consumen reduce la dependencia de la red eléctrica y contribuye a contener la factura energética, un aspecto especialmente relevante para unas instalaciones que operan de forma continua y con un elevado consumo de electricidad

Aun así, la transición no avanza al mismo ritmo en todas las plantas. Ecovidrio trabaja actualmente con 27 instalaciones repartidas por toda España, con tamaños, recursos y capacidades de inversión muy diferentes.

Esta diversidad explica que todavía haya margen de mejora en este ámbito.

"Son inversiones que tienen que hacerse poco a poco y bajo criterios de eficiencia", señala Sarrión, quien recuerda que cada instalación debe adaptar ese proceso a sus circunstancias económicas y operativas.

El mismo planteamiento se aplica al uso exclusivo de electricidad renovable. En la actualidad, el 25% de las plantas con las que colabora Ecovidrio ya ha logrado reducir a cero las emisiones derivadas de su consumo energético, una cifra que la organización considera un punto de partida para seguir avanzando.

Vidrio desechado para su posterior reciclaje.

Vidrio desechado para su posterior reciclaje. Ecovidrio

Sarrión cree que la tendencia continuará en los próximos años, aunque advierte de que el coste de contratar energía de origen renovable obliga a acompasar la transición con la viabilidad económica de cada instalación.

Para acelerar ese proceso, la colaboración no se limita al intercambio de datos. Ecovidrio ha formado a los responsables de las plantas en el cálculo de la huella de carbono para que puedan identificar qué actividades concentran una mayor parte de sus emisiones y decidir dónde resulta más eficaz actuar.

Además, cada instalación recibe un informe individualizado con la evolución de su desempeño ambiental y los factores que explican el aumento o la reducción de sus emisiones respecto al año anterior.

El reto sigue

La mejora de las plantas de residuos urbanos ha permitido recuperar 61.740 toneladas de vidrio durante 2025, aunque el grueso del reciclaje continúa dependiendo de la recogida selectiva.

Ese mismo año, España alcanzó una tasa estimada de reciclaje de envases de vidrio del 72,3%, por encima del objetivo fijado por la Unión Europea para 2025, gracias, sobre todo, a la aportación de los ciudadanos y hosteleros al depositar sus envases de vidrio: el 90 % de todo lo recogido procedía del contenedor verde.

Sarrión considera que el mayor margen de mejora continúa estando ahí. A su juicio, el sistema de recogida selectiva a través del contenedor ofrece la mayor eficiencia ambiental y permite que el vidrio llegue en mejores condiciones a las plantas de tratamiento, lo que facilita su reciclaje y aumenta la calidad del material recuperado.

La recuperación del vidrio presente en la fracción resto seguirá siendo una línea de trabajo prioritaria, aunque el objetivo pasa por reducir cada vez más la cantidad de envases que terminan fuera del contenedor destinado a este material.

Reforzar la transparencia

La ampliación de Cadena Circular coincide con la publicación de la nueva memoria de sostenibilidad de la compañía, que incorpora un sistema de reporte alineado con los estándares europeos VSME, diseñados para facilitar que las pequeñas y medianas empresas avancen hacia los nuevos requisitos de información en materia de sostenibilidad.

Estos estándares voluntarios simplifican el modelo de reporte previsto por la normativa europea para las grandes compañías y permiten que organizaciones con menos recursos comiencen a adaptarse de forma progresiva a las nuevas exigencias de transparencia.

Según Sarrión, este sistema también facilita responder a las demandas de información que las grandes empresas trasladan a sus proveedores dentro de la cadena de valor.

La memoria incorpora otra de las iniciativas impulsadas por Ecovidrio durante el último año: el portal Ecovidrio Administraciones, una plataforma desde la que los ayuntamientos pueden consultar datos actualizados sobre la recogida de vidrio en sus municipios.

En aquellos donde la entidad gestiona directamente el servicio, la información llega al detalle de cada contenedor e incorpora modelos de inteligencia artificial capaces de anticipar su nivel de llenado para planificar rutas de recogida más eficientes.

La herramienta responde a una demanda creciente de los entes locales, que reclaman una mayor transparencia y acceso a datos para tomar decisiones.

Además, para Ecovidrio compartir esa información permite mejorar la planificación del servicio, optimizar recursos y seguir avanzando hacia un modelo de reciclaje con menores emisiones, apoyado tanto en la innovación tecnológica como en la colaboración entre todos los actores que forman parte de la cadena del vidrio.