Amparo García-Tejedor realizando el procedimiento a una paciente.

Amparo García-Tejedor realizando el procedimiento a una paciente. Hospital de Bellvitge

Historias

El ensayo clínico español que trae luz a las mujeres con endometriosis: "Recuperan su rutina al día siguiente"

Esta intervención ambulatoria se realiza en 30 minutos y está destinada a pacientes que sufren la enfermedad en los ovarios.

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La endometriosis afecta al 10% de las mujeres, según la OMS. Una enfermedad que en muchas ocasiones tarda años en ser diagnosticada y que lleva a quienes la sufren a "normalizar un dolor que nunca debería considerarse como tal", explica Gregorio López, ginecólogo del Hospital 12 de octubre de Madrid.

El calvario no acaba cuando consiguen ponerle nombre, pues al ser una patología tan heterogénea es muy difícil de tratar.

Puede manifestarse en formas que van desde lesiones muy localizadas hasta afectaciones profundas y extensas, con un impacto muy importante en la calidad de vida, el dolor pélvico y la fertilidad, afirma César Lizán, investigador del Grupo de Investigación en Terapias frente a la Endometriosis y el Cáncer Endometrial del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA.

De hecho, no existe todavía una terapia curativa. Solo se pueden emplear estrategias orientadas a controlar sus síntomas, frenar la progresión e intentar preservar la fertilidad, si es posible, dice López.

Actualmente solo hay dos opciones: el tratamiento farmacológico, hormonal, y la cirugía laparoscópica, con los riesgos que supone el paso por quirófano. Por eso, los especialistas continúan buscando alternativas eficaces que mejoren la calidad de vida de las pacientes.

Ahora, el Hospital Universitario de Bellvitge ha liderado un ensayo clínico que ha confirmado que la escleroterapia con alcohol es una alternativa segura y eficazcontra la endometriosis ovárica. Un proyecto en el que han participado 20 hospitales españoles.

Se trata de un procedimiento ambulatorio que se realiza en unos 30 minutos mediante la punción de los quistes guiada por ecógrafo. Una vez que pinchan, introducen etanol en las lesiones –llamadas endometriomas– y se mantiene en el interior durante unos 15 minutos.

En ese tiempo se vacían y se sellan sus paredes, por lo que disminuye el riesgo de recidiva posterior, explica Amparo García-Tejedor, ginecóloga y líder del ensayo.

Al realizarse sin necesidad de cirugía abdominal ni ingreso hospitalario, tiene recuperación muy rápida, remarca la especialista. "Las pacientes pueden retomar su vida habitual al día siguiente".

García-Tejedor subraya también que, frente a la cirugía laparoscópica, esta terapia disminuye también las posibles complicaciones quirúrgicas y el impacto físico y emocional que pueden sufrir las pacientes

Además, resulta más eficaz para controlar el dolor. El 89% mujeres tratadas con etanol experimentan el alivio o desaparición del este síntoma. Para las que pasan por quirófano la cifra es del 66%. Lizán, de INCLIVA, explica que el alcohol produce una destrucción química muy efectiva del revestimiento interno del quiste, donde se localizan muchos de los focos activos de tejido endometriósico.

Amparo García-Tejedor realizando el procedimiento a una paciente.

Amparo García-Tejedor realizando el procedimiento a una paciente. Hospital de Bellvitge

Al tratarse de una exposición prolongada y localizada, en ocasiones consigue "una erradicación más homogénea de esos focos que la propia resección quirúrgica". Por otro lado, al ser una técnica mínimamente invasiva, reduce significativamente el trauma tisular y evita en gran medida que se formen adherencias posquirúrgicas, (una causa frecuente de dolor persistente y recurrencia sintomática).

López, del Hospital 12 de octubre, expone que, para muchas mujeres, eso significa evitar bajas prolongadas, reducir riesgos quirúrgicos y mantener una mejor calidad de vida.

Más opciones de fertilidad

La especialista del Hospital Universitario de Bellvitge cuenta que la mayoría de las pacientes que participan en el ensayo son mujeres jóvenes en edad reproductiva, todas con quistes o endometriomas en el ovario.

Muchas presentan dolor pélvico, reglas muy dolorosas o dificultades para conseguir embarazo. También son frecuentes las pacientes con antecedentes de cirugía previa para la patología, en las que preservar la reserva ovárica es especialmente importante. "En general, son mujeres muy condicionadas en su calidad de vida y, sobre todo, preocupadas por su fertilidad futura".

La cirugía puede comprometer la reserva ovárica y generar adherencias. Por su parte, el tratamiento hormonal no es compatible con la búsqueda de embarazo. Así, ambas opciones chocan frontalmente con el deseo gestacional de las mujeres.

Por eso la escleroterapia con alcohol es una buena opción para ellas. Esta técnica garantiza una mejor reserva ovárica, señala el ginecólogo del centro madrileño. En INCLIVA también están trabajando con esta técnica para investigar su papel para controlar la enfermedad "minimizando el daño" sobre los órganos reproductores, cuenta Lizán.

Los resultados de García-Tejedor y su equipo se han publicado en la revista Archives of Gynecology and Obstetrics, pero su trabajo no acaba aquí.

Han puesto en marcha un nuevo ensayo clínico que compruebe, para conservar la fertilidad, es preferible optar inicialmente por la escleroterapia con alcohol o por la observación junto con tratamiento de reproducción asistida sin intervenir el quiste, informa la ginecóloga.

Las pacientes se asignan de forma aleatoria en dos grupos: el 50% recibe este tratamiento y el otro 50% continúa con manejo médico u observación. "Así podremos comparar de forma rigurosa cuál de las dos estrategias ofrece mejores resultados".

Medicina individualizada

Los tres especialistas coinciden en que la escleroterapia con alcohol no es un tratamiento que pueda generalizarse para tratar todos los tipos de endometriosis. En las mujeres en las que la enfermedad se extienda fuera del ovario, como el intestino, la vejiga o los ligamentos pélvicos no sería una opción adecuada.

Para ellas, las terapias disponibles siguen siendo el tratamiento médico hormonal y, cuando este no consigue controlar los síntomas o la enfermedad progresa, la cirugía, apunta García-Tejedor.

Aun así, López reconoce que este avance abre una vía muy prometedora para individualizar mejor el tratamiento y proteger la capacidad reproductiva de las pacientes. Eso sí, su aplicación debería valorarse dentro de unidades especializadas y con criterios clínicos bien definidos.

Tanto él como Lizán, de INCLIVA, usan este método en sus centros, aunque fuera del ensayo clínico del Hospital Universitario de Bellvitge. Una técnica que, para el primero, cuenta con una "abundante evidencia científica que respalda su uso".

Aun así, el ginecólogo insiste en que debe aplicarse siempre en un abordaje multidisciplinar. Precisamente por la complejidad, el enfoque actual se basa cada vez más en unidades especializadas y en estrategias individualizadas, adaptadas a las características concretas de cada mujer y a sus objetivos clínicos y reproductivos, concluye Lizán.