Anna en la isla de Gerdoya en julio de 2023.

Anna en la isla de Gerdoya en julio de 2023. Cedida

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Ana Traveset, ecóloga insular: "La gente está concienciada de la crisis climática, pero también hay una de biodiversidad"

Los Premios Nacionales de Investigación 2025, por primera vez, cuentan con una mayoría de científicos premiados mujeres, 6 de 10 de los galardonados.

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Anna Traveset (La Seu d’Urgell) figura entre los investigadores más influyentes del mundo en el área de Ecología y Medio Ambiente. En 2025, recibió el Premio Nacional de Investigación Alejandro Malaspina en el área de Ciencias y Tecnologías de los Recursos Naturales, que recogió el pasado 4 de mayo.

La científica considera la divulgación una "obligación" moral. Es consciente de que no es fácil concienciar sobre la crisis de la biodiversidad y la necesidad urgente de su restauración, pero espera que, a fuerza de repetirlo, el mensaje acabe calando.

Su investigación en ecología de las islas es pionera. Presta especial atención a la interacción entre las especies animales y vegetales, y cómo esos procesos modelan las biodiversidades insulares.

Hoy dirige el laboratorio de Ecología Terrestre del IMEDEA-CSIC (Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados). Entre los múltiples proyectos que tiene entre manos, está finalizando un ERC AdG (Advanced Grant), que cuenta con la más importante financiación concedida por el Consejo Europeo de Investigación.

A Baleares llegó por razones sentimentales. Al poco tiempo se quedó sola. No fue fácil hacer un círculo de amistades. Una expedición a Alaska a la que es invitada como investigadora en el 92, marcaría el punto de inflexión. Apasionada viajera, ha visitado recientemente esa maravilla natural con su marido e hijos.

Anna tomando muestras en Gerdøya, julio de 2024.

Anna tomando muestras en Gerdøya, julio de 2024. Cedida

Discípula del introductor de la Ecología en España, Ramón Margalef, a menudo piensa "¿qué diría Margalef de esto?". Todavía recuerda sus clases: "Eran a las 8 de la mañana. Al principio estaban llenas. Al final de trimestre quedábamos 8. A veces se ponía a divagar frente a la pizarra… No entendías mucho, pero era fascinante".

Anna Traveset celebra que 6 de los 10 premiados con el Nacional de Investigación sean mujeres. “En mi laboratorio hay más mujeres que hombres actualmente. Pero, debido al techo de cristal y otros factores, algunas no logran avanzar en su trayectoria profesional, de modo que los puestos de mayor nivel siguen estando ocupados mayoritariamente por hombres.”

Pregunta: En su larga experiencia como ecóloga insular, ¿qué cambio en la naturaleza le ha llamado más la atención?

Respuesta: Es dramática la continua destrucción de la biodiversidad. Un ejemplo muy evidente son las Islas Galápagos. Nosotros llevamos yendo todos los años desde 2010, salvo el de la pandemia.

Nuestra labor allí consiste en estudiar la red trófica, sobre todo la interacción planta-animal. Cuando llegamos, apenas había estudios sobre el tema y disponer de ellos es fundamental para entender cómo funciona un ecosistema.

En las islas habitadas, concretamente en Santa Cruz y San Cristóbal, cada vez se construye más. El turismo ha aumentado significativamente y, en paralelo, hemos encontrado más especies invasoras que representan una amenaza para la flora y fauna autóctona.

P.: Usted tiene un proyecto ERC AdG, el más importante de investigación que concede el Consejo Europeo de Investigación.

R.: El proyecto concluye en 2027, aunque seguramente pediré una prórroga de un año. No dan más dinero, pero sí tiempo para analizar y publicar todos los resultados. Estamos recibiendo ahora muchos datos, sobre todo moleculares.

P.: ¿En qué consiste el proyecto?

R.: Estamos comparando pares de islas en seis archipiélagos. Una con actividad humana, donde se han introducido especies invasoras y otra casi prístina o poco perturbada, porque prístino no hemos encontrado nada.

Tenemos dos archipiélagos en los polos: en el Ártico (Svalbard) y el subantártico (Tierra del Fuego). Dos en la zona templada, Canarias y Baleares. Y dos en los trópicos, Galápagos y Seychelles.

La idea es construir las redes tróficas en cada par de islas, analizando muchos tipos de interacciones, para poder comparar las diferencias entre las islas casi prístinas y las alteradas por humanos, dentro de cada archipiélago y entre archipiélagos.

P.: Es una obra magna.

R.: Creo que serán trabajos de referencia. Estamos trabajando también con físicos teóricos, especializados en teoría de redes, para modelar cómo se alteraría todo el sistema de la isla semi prístina si una de estas especies invasoras entrara.

Además, hemos aprovechado para hacer un documental: Grados, minutos, segundos, que se va a estrenar este 2026. Tiene unas imágenes maravillosas de las diferentes islas.

P.: Usted habla más de cambio global que de crisis climática.

R.: El cambio climático es sólo uno de los cambios significativos que están ocurriendo a nivel planetario. La pérdida de hábitat, otro, y otro muy relevante es la invasión de especies invasoras.

Lo promovemos los humanos de uno a otro lado del planeta, tanto de forma voluntaria -por ejemplo, con mascotas o plantas ornamentales-, como involuntaria, con materiales de construcción. Así ha entrado la avispa asiática en la península. Dichas especies pueden alterar todo el ecosistema y llevar a muchas especies nativas a la extinción.

Anna Traveset con una tortuga en Bird Island, Seychelles.

Anna Traveset con una tortuga en Bird Island, Seychelles. Cedida

P.: ¿Como por ejemplo?

R.: Un ejemplo cercano lo tenemos con la invasión de la culebra de herradura. Empezó a entrar hace un par de décadas en la isla de Ibiza -escondida dentro de los olivos ornamentales- y está provocando la extinción de la emblemática lagartija endémica de las Pitiusas.

Actualmente, se están realizando grandes esfuerzos económicos y de personal para erradicar esta culebra de la isla, ¡pero ya es tarde! Se ha multiplicado y no es posible eliminarla por completo. Lo suyo hubiera sido hacer cuarentenas a esos olivos antes de entrar en las islas. Si no se hacen bien las cosas, después se pagan.

P.: ¿Qué otras especies invasoras hay?

R.: Otras especies invasoras suelen ser conejos, ratas que han entrado con los barcos, gatos, que son depredadores de muchas especies nativas, cabras, cerdos, las abejas de la miel… Los humanos han traído consigo a las islas toda esta fauna que ha alterado profundamente los ecosistemas.

En general, la gente está concienciada de la crisis climática, pero hay también una gran crisis de biodiversidad. Estamos perdiendo muchos hábitats naturales y, con ellos, muchas especies, algunas de las cuales nos proporcionan importantes servicios ecosistémicos. Además, ambas crisis están relacionadas.

P.: ¿Cómo nos afecta la pérdida de biodiversidad?

R.: La pérdida de biodiversidad disminuye la capacidad de los ecosistemas para proporcionarnos unos bienes y servicios esenciales.

La reducción de especies silvestres y también de variedades cultivadas, limita la disponibilidad de alimentos y aumenta la vulnerabilidad a plagas, enfermedades y cambios ambientales. Esto acaba afectando a la salud humana. La biodiversidad también ayuda a regular el clima y el agua y reducir riesgos de inundaciones y sequías.

Además, son muchísimas las actividades que dependen de la biodiversidad: pesca, agricultura, farmacología, turismo… No sólo se pierden medios de vida, la pérdida de biodiversidad también causa importantes daños económicos.

P.: ¿Qué efectos benéficos tiene la biodiversidad?

R.: La biodiversidad nos da bienestar cultural y psicológico. Está científicamente demostrado que los compuestos volátiles que se generan cuando sales al bosque, por ejemplo, benefician a nuestro cerebro. Y, al contrario, las ciudades contaminadas son perjudiciales.

En Barcelona se ha hecho un estudio que compara el rendimiento de niños en escuelas de distintos barrios, que está siendo un referente. Los niños en escuelas próximas a zonas verdes tienen más capacidad de concentración y memoria que aquellos cuyas escuelas se ubican en zonas duras sin vegetación.

P.: En 2025, publicó el libro La crisis de los polinizadores (Ed. Catarata-CSIC).

R.: Yo quería escribir este libro para concienciar de la crisis de los polinizadores al gran público y a los mismos agricultores y apicultores. Estos últimos son como los ganaderos de los productos que se obtienen de la abeja de la miel.

Depende del tipo de cultivo, se ha demostrado que otras abejas pueden ser polinizadores más eficaces que la de la miel, pero están desapareciendo debido a los pesticidas y a la pérdida y fragmentación de su hábitat.

Los principales polinizadores son los insectos, pero también muy importantes son algunos vertebrados. En general, el mayor rendimiento se obtiene al complementarse las distintas especies de polinizadores. Por eso es importante mantener su diversidad.

P.:¿Y qué se puede hacer?

R.: Hay que cambiar el paradigma. Esta es la década de la restauración, declarada por la UNESCO. Hemos destruido muchísimos hábitats y ahora toca restaurarlos.

Afortunadamente, en muchos casos es factible revertir la degradación de un hábitat y hacer que vuelva ‘a funcionar’. Algunos ejemplos esperanzadores aparecen en la serie Hope (Esperanza).

En concreto, para favorecer a los polinizadores habría que crear y proteger corredores ecológicos, praderas floridas, márgenes agrícolas con plantas autóctonas…

Muchos estudios muestran que dejar márgenes con flores en zonas de cultivos sirve para mantener una población de polinizadores silvestres a la vez que beneficia al cultivo. También, es fundamental dejar suelo desnudo para que muchas de las abejas puedan nidificar.

Anna Traveset en Galápagos en 2017.

Anna Traveset en Galápagos en 2017. Cedida

P.: ¿Qué países están más avanzados en este sentido?

R.: En el tema de polinización, sin duda Alemania e Inglaterra son los más punteros.

P.: Usted lleva años intentando convencer a las administraciones de que no desbrocen cuando las plantas están en flor. ¿Por qué cuesta tanto?

R.: Los científicos nos encontramos con la inercia de un modo de hacer que es muy difícil de cambiar. Las administraciones tienen sus calendarios y esgrimen que empieza la época de incendios.

Hace unos tres años fuimos a hablar con el consejero de Fomento del que depende la red de carreteras en Baleares. Le pedimos que esperaran para desbrozar a finales de mayo cuando hubiera terminado la floración. Dijo que lo intentarían. Pero luego, como quienes desbrozan pertenecen a otro organismo, no se ha cambiado el proceder.

Yo soy de las que sí creen que vale la pena hacer divulgación y por eso invierto una cuarta parte de mi tiempo en divulgar. Poco a poco, lo conseguiremos.

P.: En China, los frutales se están polinizando a mano.

R.: En China se ha alterado muchísimo el suelo, el uso de pesticidas ha sido desmesurado y se han eliminado los sitios donde nidificaban las abejas. Ahora, les toca subirse a los árboles y polinizar a mano.

Eso es un trabajo inmenso y carísimo. Sería gratis si hubiese abejas. También están inventando mini drones que imiten la labor de las abejas o pulvericen las flores con polen. ¡Pero nunca serán tan eficaces como las abejas

P.: A veces las medidas que se toman desde las instituciones, incluido Medio Ambiente, no tienen en cuenta el complejo equilibrio de la naturaleza.

R.: Las administraciones necesitan buenos asesores que consideren los pros y los contras. Te voy a dar un ejemplo de algo que ahora ya no sucede, al menos que yo sepa en Baleares.

En la península, en zonas costeras y de dunas se ve mucho el Carpobrotus o uña de león. Es una planta que viene de Sudáfrica, crece muy rápido y no necesita riego. Tiene unas flores grandes muy bonitas, rosas o amarillas, depende de la especie. Pero es una planta muy invasora que desplaza a las otras.

En Baleares, al mismo tiempo que se hacían campañas para erradicarla desde la Consejería de Medio Ambiente, la de Fomento la estaba plantando en rotondas y taludes de carretera. Con los mismos fondos públicos… Hace falta más conocimiento y comunicación entre las administraciones.