Imagen de Barcelona en la que se puede apreciar la contaminación atmosférica

Imagen de Barcelona en la que se puede apreciar la contaminación atmosférica iStock

Historias

De las partículas finas a los gases: la polución ya provoca más de 146.000 muertes al año en toda Europa

El fenómeno afecta más a los hombres jóvenes, pero el patrón se invierte con la edad y las mujeres mayores tienen más riesgo de fallecer por esta causa.

Más información: España suspende en medición de contaminación del aire: las estaciones mal ubicadas limitan el acceso a "información fiable"

I. Sánchez
Publicada

Partículas, gases, polución… La relación entre contaminación y mortalidad es un fenómeno que cada vez se conoce más. Casi siempre se habla de los efectos a largo plazo, pero no hay que esperar tanto para que haya consecuencias.

Se estima que cada año se producen 146.500 muertes prematuras asociadas a la exposición a corto plazo a la contaminación atmosférica en su conjunto, es decir, al considerar todos los contaminantes.

Así lo ha mostrado un estudio publicado este miércoles y realizado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y el Barcelona Supercomputing Center–Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS).

Esta es la primera estimación a escala europea de la mortalidad a corto plazo asociada a los efectos combinados de múltiples contaminantes en 31 países europeos. Los resultados, publicados en Nature Health, justifican el desarrollo de sistemas de alerta temprana basados en el impacto para poder proteger a la población de los efectos de este fenómeno.

Isidro A. Pérez, catedrático de Física Aplicada y coordinador del Grupo de Contaminación Atmosférica de la Universidad de Valladolid, sostiene que sus resultados "se pueden considerar una fotografía de este tema con la información y conocimientos actuales", como ha dicho en declaraciones a Science Media Center (SMC) España.

Para el experto, el trabajo supone "un firme punto de partida para posteriores mejoras no solo en la predicción de la mortalidad a corto plazo, sino también para poner los medios orientados hacia su disminución".

El efecto de la contaminación en el organismo

Desde el ISGlobal explican que la contaminación del aire a corto plazo puede tener consecuencias agudas, como inflamación sistémica, desequilibrio autonómico y aumento de la coagulación sanguínea. Todos estos factores elevan el riesgo de mortalidad en los días siguientes.

La literatura científica ya lo ha advertido antes. Estudios recientes han demostrado, aunque con limitaciones, que los niveles diarios de contaminación se relacionan con una mayor mortalidad a corto plazo.

Lo cierto es que la mayoría de trabajos se centran solo en las ciudades y pasando por alto entornos periurbanos y rurales.

Por otro lado, no suelen tener en cuenta las diferencias regionales en la vulnerabilidad (como la edad, la salud de base, el nivel socioeconómico o el entorno) ni la toxicidad de la contaminación del aire. Además, los contaminantes suelen analizarse por separado, lo que dificulta comprender sus efectos combinados.

El nuevo estudio de ISGlobal y BSC-CNS ha abordado estas limitaciones cruzando datos diarios sobre los contaminantes del aire en Europa con la nueva base de datos de mortalidad del proyecto EARLY-ADAPT del Consejo Europeo de Investigación (ERC), explica Zhao-Yue Chen, investigador de ISGlobal y primer autor del trabajo.

La última cubre a toda la población de 31 países que representan a más de 530 millones de personas. La combinación permite "un análisis más preciso" de cómo afecta la exposición a estos contaminantes en poco tiempo a los ciudadanos según su edad, sexo y causa de muerte.

Para realizar la investigación, el equipo analizó casi 89 millones de fallecimientos ocurridos entre 2003 y 2019 en 653 regiones del Viejo Continente.

Carlos Pérez García-Pando, profesor ICREA y AXA en BSC-CNS, explica que evaluaron la exposición a la contaminación atmosférica estimando los niveles diarios de varios contaminantes en toda Europa.

Para ello, emplearon la información de estaciones de monitorización, satélites, uso del suelo y variables meteorológicas. Más tarde, se ajustaron estos datos a nivel regional, dando mayor peso a las áreas más pobladas.

El desglose de la mortalidad

Del total de 146.500 muertes calculadas por el estudio, la mayoría se atribuyen a las partículas finas (PM 2.5) con alrededor de 79.000 muertes. Les sigue el dióxido de nitrógeno (NO2) con 69.000.

Por detrás están el ozono (O3), relacionado con 31.000 fallecimientos y las partículas más gruesas (PM 2.5-10), asociadas a 29.000. Los autores advierten de que estas cifras no pueden sumarse directamente, ya que los contaminantes suelen presentarse de manera simultánea, por lo que sus efectos se solapan.

Las PM 2.5 son el contaminante más dañino debido a su capacidad para penetrar en las partes más profundas de los pulmones y filtrarse hasta la sangre. Cuando se acumulan en el organismo, se producen rápidamente la inflamación y otros efectos.

Por su parte, las PM 2.5-10 afectan, sobre todo, a las vías respiratorias altas. Al ser mayores, no pueden tener un efecto tan profundo. Los gases analizados, como el NO₂ y el O₃ irritan los pulmones y aumentan la vulnerabilidad a enfermedades respiratorias, advierten los autores.

El punto fuerte de esta investigación reside en la combinación de contaminantes estudiada, ya que la mayoría de trabajos anteriores solo se había fijado en las partículas finas. Algo que dejaba el resto en un plano desconocido.

Además, los autores sugieren que estimaciones globales previas basadas únicamente en PM₂.₅ pueden haber sobreestimado ligeramente la carga en Europa, posiblemente reflejando sesgos derivados de evidencia procedente de otras regiones.

Diferencias entre sexos

Otro dato que ha visto el trabajo de ISGlobal y BSC-CNS es que la mortalidad relacionada con la contaminación atmosférica no afecta igual a ambos sexos. Los hombres jóvenes son más vulnerables a este fenómeno que las mujeres de su edad.

Una disparidad que podría explicarse por una mayor exposición a ellos (trabajo al aire libre, tráfico o tabaquismo, entre otros) o a que ellos sufren antes la aparición de comorbilidades.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el patrón cambia y en edades avanzadas son ellas las que cuentan con un riesgo mayor. Si se desglosa por causas específicas de muerte, las partículas se asociaron más fuertemente con riesgos cardiovasculares en mujeres, mientras que el O₃ tuvo un mayor impacto en hombres.

Estos hallazgos subrayan la necesidad de medidas de protección adaptadas, en lugar de enfoques generalizados. Se trata de crear modelos epidemiológicos ajustados por sexo, edad y comorbilidades para tener mejores sistemas de alerta temprana basados en el impacto, defiende Joan Ballester, investigador de ISGlobal y coordinador del estudio.

Frente a las nuevas exigencias de calidad ambiental en Europa, estos resultados "aportan información práctica para proteger de forma más eficaz a la población", defienden desde ISGlobal y BSC-CNS.