Ovejas pastando en un monte en Extremadura.

Ovejas pastando en un monte en Extremadura. Junta de Extremadura

Historias

Pastores contra incendios forestales: así ayuda el uso tradicional del monte a prevenir los fuegos en España

Las comunidades autónomas pagan a estos profesionales para que limpien el terreno, lleno de matorrales tras las lluvias de este año.

Más información: Silvopastoreo: qué es y por qué es clave para la sostenibilidad agrícola y la prevención de incendios en España

Publicada

Uno de los papeles claves actuales de la ganadería extensiva en España es la prevención de incendios forestales, explica Fidel Delgado, de la Asociación de Pastores por el Monte Mediterráneo (APMM). "Es un trabajo que cada vez más instituciones remuneran, pero es una compensación mínima que al pastor no le cubre nada. Es más una cuestión de reconocimiento de su labor y recuperación de trabajos tradicionales".

Llegan las altas temperaturas de vuelta y, tras un año de buenas lluvias, los montes –poblados de matorrales– están llenos de combustible para el fuego. Así que también es el momento de mirar a la prevención de incendios, una en la que la puesta en valor de los usos tradicionales del monte está ganando cada vez más peso, con los pastores a la cabeza.

La práctica de pagar a los pastores y pastoras una compensación para que mantengan cortafuegos partió de Andalucía en 2005, donde funciona la Red de Áreas Pasto-Cortafuegos de Andalucía desde 2007.

Un trabajo de mantenimiento del monte apoyado por INFOCA o el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a través de la Estación Experimental del Zaidín de Granada, y ha dado lugar incluso a la Escuela de Pastores de Andalucía.

El ejemplo andaluz se ha ido extendiendo al resto de España, con la Comunidad de Madrid (CAM) como una de las más recientes en incorporarse a este tipo de programas.

Ofrecen compensaciones de entre 3000 y 6000 euros al año —entre 60 y 90 euros por hectárea limpia, a unas 300 o 400 ovejas trabajando durante tres meses aproximadamente— por llevar al ganado a determinadas zonas, mantener los cortafuegos y servir de línea de defensa del monte.

La propia CAM define el pastoreo preventivo como aquel en el que bajo la vigilancia del pastor, se consigue la reducción del pasto y el matorral, gracias a controlar el crecimiento de la vegetación herbácea y arbustiva disminuyendo la cantidad de combustible disponible. Además, mantiene ciertas zonas densas y otras abiertas, "creando paisajes más abiertos y resistentes al paso del fuego".

Además, "el pastoreo ayuda a favorecer la biodiversidad, contribuyendo a la dispersión de semillas y mejorando la fertilidad del suelo por el aporte de estiércol y semillas".

También la actividad de la ganadería extensiva contribuye a fijar población en lo que llamamos 'la España vaciada', no solo por el pastor o pastora en sí, sino por el consumo que este realiza en su mismo trabajo y que se enfoca normalmente en otros empleos tradicionales. El relevo generacional, en última instancia, es el gran reto al que se enfrenta la profesión.

El orgullo de ser pastor

Delgado explica que se produce lo que se conoce como molestar al ganado. Para dejar el cortafuegos limpio hay que pasar muchas veces a los animales por el mismo sitio, ir a lugares que están muy lejos de su aprisco. Quizá a lo alto de un cerro, a una cresta, por una línea de cortafuegos muy pequeñas que tiene poca comida.

"Eso se consigue a base de mucho pataleo, de los perros, de un trabajo. Esa labor extra, más la pérdida de peso del ganado por ,a lo mejor, 12 kilómetros diarios de más que hace, es lo que se compensa", apunta. El concepto por el que se le paga es lo que se conoce como un servicio ecosistémico.

La APMM a la que pertenece Delgado se define como "una alianza" entre pastores tradicionales de ganadería extensiva, científicos del CSIC, veterinarios y técnicos de la Administración "para la defensa de la ganadería extensiva, vista como una herramienta de gestión forestal sostenible".

Para Delgado "más allá de los incendios, se trata de posicionar al pastor o la pastora como herramienta clave en la custodia y conservación de los espacios naturales". Son esas personas "que están allí y con su actividad mejoran la biodiversidad, reducen del riesgo de incendios, conservan razas ganaderas en peligro de extinción y autóctonas, y ejercen, en cierta forma, de vigilantes del monte".

Aclara el pastor que no se trata de inventar nada nuevo, sino de recuperar, o mantener, esa figura tradicional. "Es una pieza del puzzle que ahora falta pero que ha estado en nuestros montes desde hace cientos de años". Sin embargo en los últimos 30 o 40 años "se ha excluido al pastor del bosque, se le ha echado". Este proyecto es también una forma de devolverle el orgullo de serlo.

Por otra parte, solo con la ganadería extensiva no es suficiente para prevenir incendios. "El pastoreo no es una desbrozadora, ni una motosierra o un bulldozer. El ganado se come el monte bajo, no una zona donde haya 300 pinos apiñados de las repoblaciones de hace 50 años", lamenta Delgado.

Asimismo, reclama "una estrategia que vaya de la mano, integral, y que pueda recuperar actividades tradicionales como la recolección de plantas aromáticas o la silvicultura preventiva".

Para el pastor: "Con estos incendios que estamos generando, estamos perdiendo nuestra biodiversidad, nuestros espacios naturales, nuestras especies. Y al final, el coste de un día apagando un incendio puede ser el doble que la inversión en prevención que lo habría impedido".