Imagen de archivo de un hombre adulto mirando por la ventana.

Imagen de archivo de un hombre adulto mirando por la ventana. iStock

Historias

El drama de Eduard y Alfonso, supervivientes de cáncer, para pedir una hipoteca: "Siempre seremos pacientes"

A más del 80% de los pacientes que han superado un cáncer se les niega la oportunidad de contratar un seguro de vida o un préstamo. 

11 mayo, 2023 02:39

"Puede que me haya curado, pero para el sistema siempre voy a ser un paciente". Como Eduard, las personas que superan un cáncer en España siguen encontrándose en el día a día con obstáculos que limitan por completo sus proyectos vitales.

Pedir un préstamo o contratar un seguro de vida son algunos de los desalentadores retos a los que se enfrentan una vez han pasado la enfermedad. Y todo ello a pesar de las continuas exigencias europeas hacia nuestra regulación para que esta vele por los derechos de los pacientes oncológicos

En base en el informe de la Fundación Josep Carreras, más del 80% de las personas de entre 18 y 35 años que han sufrido una leucemia tienen inconvenientes a la hora de contratar un producto bancario o un seguro

Esta problemática se extiende, en realidad, a los distintos tipos de cáncer y edades de sus pacientes, si bien supone una especial preocupación para los más jóvenes, ya que suelen ser quienes aún estar por iniciarse en estas gestiones.

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Derecho a no ser marcados

No ha sido hasta hace unas semanas que hemos comenzado a referirnos al olvido oncológico, un término que llega después de que el Gobierno anunciara que "haría todo lo posible" para garantizar el derecho de las personas supervivientes a que las entidades financieras y aseguradoras no tengan en cuenta su historial médico a la hora de concederles sus servicios.

En esta materia, España "se queda a la cola de Europa" una vez más, y no es una opinión compartida únicamente por los pacientes. Mientras el olvido oncológico está legislado en la mayoría de países, en el nuestro junto con Malta e Islandia− una parte de la ciudadanía sigue enfrentándose a desigualdades al pedir un crédito o intentar ser beneficiarias de un seguro.

El Parlamento Europeo ya incluyó este derecho en una resolución del año pasado, en la que marcaba 2025 como fecha límite para que los países lo incorporen en sus legislaciones.

El objetivo de la Unión era garantizar el olvido oncológico a todos los pacientes europeos diez años después del final del tratamiento, y cinco para aquellos cuyo diagnóstico se hubiera realizado siendo menores de edad

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En realidad, la ley española no obliga a contratar un seguro de vida para pedir un préstamo o una hipoteca, pero la mayoría de entidades la solicitan como garantía de pago. Aquí es donde se origina el problema.

En el caso de Eduard, expaciente que recibió su trasplante hace ya cuatro años, ni la estabilidad laboral ni su recuperación fueron suficientes para lograr que le trataran como a cualquier otra persona. "Me dijeron que, independientemente de mi situación económica, al haber tenido cáncer necesitaría un avalista".

No estudiaron su caso, como sí hicieron en la aseguradora, pero no con el resultado que él esperaba: "Me ofrecieron un seguro en el que pagaba lo mismo que el resto, pero no me entraba ninguna cobertura relacionada con la leucemia ni las secuelas derivadas que pudiera tener", explica en conversación con EL ESPAÑOL.

Sistemas que revictimizan

Antoni Baena, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), reconoce que esta no es una situación aislada. Una vez superada la enfermedad, así como el previo shock del diagnóstico y su tratamiento, el paciente vuelve a reconectar con todo lo que dejó, muchas veces de otra forma.

"Y entonces el sistema no responde, ni siquiera en el ámbito legislativo, protegiendo con leyes que eviten que haber pasado un cáncer sea algo que te convierta en un ciudadano de segunda", afirma.

No puede evitar sentirse así Alfonso, recuperado de un linfoma de Hodking y un doble trasplante de médula ósea, el último hace más de diez años. "Si te pones en el lugar de las aseguradoras, es comprensible que teman ciertos riesgos cuando la enfermedad está activa, pero llega un momento en el que se cronifica o ha pasado un tiempo y, aunque estás sano, sigues pareciendo un problema", reflexiona. 

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El entrevistado explica a este periódico que, tras ser declarado no apto para el seguro, acudió a un banco con el propósito de pedir una hipoteca. En aquel momento "caminaba con muletas, y tenía las marcas de la cara más oscuras", un efecto del rechazo del trasplante en la piel que en una primera ocasión no trató de disimular. "Cometí el error de explicar mi situación, y, aunque era solvente, no me aceptaron la operación", cuenta a EL ESPAÑOL. 

En un intento por defender sus derechos, el entrevistado quiso probar en otra entidad, aunque esa vez se maquilló y vistió con prendas que le hicieran parecer "más grueso y saludable".

Pacientes que tras superar la enfermedad se ven forzados a omitir una parte de su pasado para ser tratados de forma digna. "Pero esto sigue suponiendo un grave peligro, porque si después te pasa algo, el responsable eres tú", advierte. A pesar de todos los riesgos que estas prácticas pueden acarrear, él no es el primero ni el último damnificado que toma esta decisión

Por un futuro libre de discriminación

En enfermedades como el VIH hace años que se ganó la batalla por la protección de este tipo de datos, gracias a una modificación en la Ley del Contrato de Seguro que, desde 2018, garantiza que ninguna persona sea discriminada por padecer esta, SIDA u otra condición de salud

No han tenido el mismo tratamiento los expacientes oncológicos, a pesar de que a lo largo de 2022 se detectaron más de 290.000 casos nuevos en nuestro país, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer.

En realidad, el limbo legal se encuentra en la propia definición de la modificación. Otras condiciones de salud, aunque no hagan referencia expresa al cáncer, no deben ser impedimento a la hora de denegar el acceso a la contratación o la aplicación de procedimientos distintos a los que se utilizan habitualmente. Lo explica Mònica Vilasau Solana, profesora de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC.

Sin embargo, en la práctica el desenlace es bien distinto, y las acciones individuales no suelen acabar en nada. "Yo acabé perdiendo las ganas de seguir intentándolo", cuenta Eduard, que considera que debería hacerse más hincapié en los procesos de reinserción a la sociedad. Haciendo presión en todos los ámbitos, desde la banca hasta la "posible creación de una bolsa de empleo", propone, para neutralizar las trabas en el mundo laboral.

Por su parte, Alfonso también celebra la visibilización que están consiguiendo iniciativas como la de Imparables contra la leucemia. El proyecto, promovido por Alessandra Carpentier y la Fundación Josep Carreras, ha hecho que el derecho de los pacientes oncológicos a volver a su normalidad se convierta en un asunto más urgente que nunca para alcanzar el progreso de nuestra sociedad.