Amalia Montealegre, en silla de ruedas, junto a su madre.

Amalia Montealegre, en silla de ruedas, junto a su madre. Canal Sur

Sucesos

Amalia, la médica talaverana herida en Adamuz vuelve a casa tras 64 días ingresada: "Aún soy totalmente dependiente"

Tras permanecer cuatro horas atrapada en el vagón número 2 del tren siniestrado el 18 de enero, aún se enfrenta a dos operaciones.

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Después de 64 días ingresada y tras haber permanecido cuatro horas atrapada entre los restos del tren accidentado, la médica talaverana Amalia Montealegre, de 31 años, ha regresado por fin a su domicilio.

La joven, una de las supervivientes más graves del accidente ferroviario de Adamuz del pasado 18 de enero y la última víctima en ser rescatada con vida del interior del convoy, continuará ahora su recuperación en su hogar. Así lo ha explicado ella misma en declaraciones en directo en CMM Noticias, donde relató el complejo proceso físico y emocional que todavía afronta.

Montealegre permaneció inicialmente ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Córdoba tras el siniestro y posteriormente fue trasladada al Hospital de Huelva, donde ha continuado su tratamiento durante las últimas semanas. Aunque en un primer momento se habló de un alta voluntaria, la propia afectada ha aclarado públicamente que la decisión fue consensuada con el equipo médico.

"No ha sido un alta voluntaria como tal, es un alta pactada con los compañeros del hospital", ha explicado durante su intervención, subrayando que contaba con apoyo sanitario en su entorno para poder continuar la recuperación desde casa tras más de dos meses hospitalizada.

"Salir de las paredes del hospital"

La joven ha asegurado que necesitaba abandonar el entorno hospitalario después de un ingreso tan prolongado. "Después de dos meses en el hospital necesitaba un cambio de aire, poder estar en mi casa y estar más cómoda", ha señalado, agradeciendo al mismo tiempo la atención recibida por parte de los profesionales sanitarios durante todo este tiempo.

Sin embargo, el alta no supone el final del proceso médico. Montealegre inicia ahora una nueva fase centrada en la rehabilitación diaria y el control del dolor, que sigue siendo intenso. Según ha relatado incluso pequeños movimientos continúan provocándole importantes molestias.

"A la mínima que me muevo demasiado, después de todo el movimiento de ayer, la noche ha sido bastante complicada", ha explicado. A ello se suman los efectos secundarios derivados del tratamiento analgésico con mórficos. "Tengo muchas náuseas, vómitos y todo es bastante complicado", ha añadido.

En estos momentos la médica continúa dependiendo en gran medida de su madre para las tareas cotidianas más básicas, ya que todavía no puede mantenerse en pie por sí sola ni desplazarse con autonomía.

Sin autonomía

Durante una rueda de prensa y posterior abandono del hospital, ayer 23 de marzo, Montealegre explicó su situación y reconoció la dureza de este proceso desde una perspectiva especialmente significativa en su caso.

"Soy médico y ponerme del lado del paciente durante estos dos meses ha sido bastante complicado", señaló. "Al principio casi no me podía mover y sigo siendo totalmente dependiente".

Durante semanas ha necesitado asistencia incluso para actividades básicas de la vida diaria, una circunstancia que ha marcado profundamente su recuperación física y emocional.

Pese a ello, la joven afronta esta nueva etapa con el objetivo de avanzar progresivamente en la recuperación funcional. A partir de ahora deberá desplazarse en silla de ruedas a las sesiones de fisioterapia, que se encuentran cerca de su domicilio. Aunque esto facilitará su asistencia a la rehabilitación, reconoce que las limitaciones de movilidad siguen condicionando su día a día.

Además, su proceso médico todavía no ha terminado. Montealegre tendrá que someterse a dos nuevas intervenciones quirúrgicas en los próximos meses, dentro de un plan de recuperación que se prevé largo y progresivo.

La médica talaverana fue una de las pocas supervivientes del vagón 2 del tren Alvia siniestrado en Adamuz, uno de los coches que sufrió mayores daños durante el accidente ferroviario ocurrido el pasado 18 de enero. Su rescate, cuatro horas después del impacto, fue uno de los más complejos de todo el operativo de emergencias desplegado tras el siniestro.

Durante las primeras horas posteriores al accidente su estado fue especialmente grave, lo que obligó a su ingreso en la UCI. Con el paso de las semanas su evolución ha sido favorable, aunque marcada por la gravedad de las lesiones sufridas.

Ahora, tras más de dos meses hospitalizada, la joven inicia una nueva etapa desde casa, acompañada de su familia y centrada en recuperar progresivamente la movilidad y la autonomía. "Tenía muchas ganas de irme a casa y cambiar un poco las paredes del hospital", ha explicado recientemente.