Enrique Triviño es el gerente de Facsa Toledo.
Facsa Toledo: "En 20 años hemos construido una red más robusta de abastecimiento y saneamiento de agua"
El gerente de la concesionaria en la capital de Castilla-La Mancha, Enrique Triviño, desgrana las claves del ciclo integral de la gestión del servicio.
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La empresa responsable del servicio de abastecimiento de agua en Toledo inicia una nueva etapa: desde este mes, Tagus adopta la denominación Facsa Toledo, un cambio que responde a una estrategia de consolidación de marca y que prioriza la identidad del grupo matriz.
Con motivo de la conmemoración del Día Mundial del Agua, el gerente de la concesionaria, Enrique Triviño, se adentra en las singularidades que rodean al servicio en Toledo, abunda en las inversiones realizadas y se detiene en las recientes actuaciones ejecutadas en el embalse del Torcón y el arenero de Azucaica.
El Día Mundial del Agua invita cada año a reflexionar sobre su gestión. Tras 20 años de servicio en Toledo, ¿cómo ha evolucionado la gestión del agua en la ciudad en este tiempo?
Es un periodo que ha servido para modificar gran parte de la infraestructura del agua que tenemos ahora. A lo largo de todo este tiempo se han cambiado y se han desarrollado muchos sistemas de eficiencia, sistemas de tratamiento de calidad y buena parte de las infraestructuras que nos han permitido continuar con el suministro del día a día y cumplir con todas las normativas.
Las infraestructuras que hay en Toledo tienen —relativamente— mucho tiempo. El enfoque que, de forma clara, hemos querido dar es de mejora continua, cambios y refuerzos del servicio. El cambio ha sido totalmente necesario tanto en la parte del día a día como en la renovación de puntos estratégicos. Se ha mejorado el abastecimiento, el tratamiento y toda la parte de saneamiento y recogida, incluidos pluviales.
En estos 20 años se ha hecho una red bastante más robusta a partir del enfoque de trabajar con unas infraestructuras o un sistema de abastecimiento y saneamiento de agua antiguo. Ha sido un cambio continuo.
La ciudad presenta características muy definidas desde el punto de vista geográfico. ¿Qué singularidades tiene la gestión del agua y qué retos específicos plantea?
Pese a ser una ciudad media, Toledo es una ciudad muy extensa: tiene unos 86.000 habitantes, pero muchísimo territorio. Además, está muy disgregada en distritos y la distribución en estos puntos supone un gran reto: no es igual que hacerlo en edificios más altos y concentrados, como ocurre, por ejemplo, en Castellón [cuna de la empresa Facsa]. Extensiones mucho más grandes hacen que la red tenga que ser mucho más extensa.
Otra de las peculiaridades que tiene Toledo, más allá de la parte patrimonial, es su orografía. Hay mucha diferencia entre los puntos altos y los puntos bajos. Eso provoca que el sistema sea una red con muchas diferencias de presiones: hay presiones muy altas en puntos mucho más bajos y hay puntos donde para llegar a las presiones consideradas necesitan una pequeña ayuda con sistemas de bombeo.
También existe la necesidad de traer agua. Procede, principalmente, del Torcón, que es un abastecimiento que está a 60 kilómetros de distancia y llega directamente por gravedad, en un canal puro, hasta la potabilizadora. Para poder distribuirla son necesarios unos planteamientos donde tenemos localizaciones estratégicas y depósitos para poder continuar abasteciendo Toledo de forma controlada.
"Afrontamos la posibilidad de averías. Por eso necesitamos un plan b en todos los puntos de abastecimiento con mallados, varias entradas de agua desde diferentes puntos y depósitos"
El sistema de la calidad no es solo llevar agua: es hacerlo con calidad en los diferentes puntos en los que tenemos zonas de decloración, también es saber —por disponer de un sistema tan extenso— que afrontamos una posibilidad inmensa de roturas o averías. Por eso necesitamos un plan b en todos los puntos de abastecimiento: cerrar con mallados, disponer de distintas entradas de agua desde diferentes puntos o jugar con los depósitos.
¿Cómo se trabaja en un espacio patrimonial?
Respecto a la singularidad patrimonial, hay que valorar la antigüedad que tienen muchas infraestructuras, sobre todo de saneamiento, en el Casco Histórico. Hay elementos, galerías, muy antiguos. Incluso la posibilidad de hacer una redistribución nueva cuando se produce la rehabilitación de algún edificio resulta compleja por todo lo que implica. La dificultad relativa al agua que siempre se tiene cuando se hace una obra en cualquier sitio es aún mayor cuando se trata de encontrar una solución no destructiva con el sistema patrimonial.
Y con la red de saneamiento, de igual modo que con la de abastecimiento, también tenemos diferentes sistemas de bombeo para redistribuir todo ese agua. Es, en ese sentido, peculiar.
En los últimos años se han impulsado diferentes inversiones para modernizar el sistema hidráulico de la ciudad. ¿Cómo valoran desde Facsa Toledo este esfuerzo inversor?
Siempre hemos colaborado de forma estrecha con el Ayuntamiento de Toledo, un vínculo desde el punto común y estratégico de la mejora de la red y la infraestructura. Además, en los dos últimos años hemos invertido unos cuatro millones de euros en infraestructuras hidráulicas.
Uno de los proyectos más importantes ha sido la mejora del embalse del Torcón, una de las fuentes principales de abastecimiento que tenemos. Se le ha dotado de unos sistemas de control de apertura de compuertas y de un sistema de desagüe de fondo que llevaba muchísimos años inutilizado. Se trata de uno de estos puntos que, por las peculiaridades de las presas, dejan de funcionar.
"Se ha dotado al Torcón de unos sistemas de control de apertura de compuertas y de un sistema de desagüe de fondo que llevaba muchísimos años inutilizado"
Es una solución de seguridad e incluso de limpieza: a través del desagüe tenemos la opción de limpiar toda la parte de abajo de forma momentánea. Aunque no es el desembalse normal, pero es una de las posibilidades que tenemos para gestionarlo. Se han mejorado los accesos, el control remoto y el sistema de alimentación de energía ininterrumpida en caso de problemas con la luz.
Queremos reforzar uno de los tres inputs principales que tiene la ciudad para recibir agua [junto a Picadas y la reserva del Guajaraz]. Hablamos de instalaciones de finales de los años 40: para nosotros era muy importante tener toda esta infraestructura funcional.
Otra infraestructura que se ha mejorado específicamente es Azucaica, un punto que hasta ahora ha sido bastante crítico por la casuística de la orografía y las inundaciones que se sufrieron hace unos años. La mejora del arenero y la previsión de la segunda fase terminará de cerrar.
En los últimos años se han impulsado respuestas a problemas históricos, como las inundaciones en Azucaica. ¿Qué ha supuesto para el barrio? ¿En qué medida estas actuaciones mejoran la resistencia del sistema ante episodios climáticos extremos?
La dana de septiembre de 2023 provocó el desbordamiento del arroyo Villagómez. En ese punto del barrio de Azucaica existe un sistema de evacuación de aguas pluviales con diámetros que, según los periodos de retención previstos hasta entonces, siempre habían sido suficientes. Sin embargo, por las características del terreno y la intensidad de las lluvias registradas, toda la parte de arenas, lodos y sedimentos acabó colmatando el sistema de evacuación.
Al quedar colmatado, el agua terminó saltando hacia la zona urbana, originando las inundaciones que se produjeron. La actuación posterior —en la que intervino Facsa Toledo— incluyó la construcción de un arenero que permite dos mejoras principales: por un lado, la retención de sólidos, de forma que las conducciones existentes mantienen su capacidad y permanecen funcionales en todo momento; y por otro, el funcionamiento de este arenero como una especie de tanque de tormentas, capaz de laminar el agua entrante hacia los colectores de evacuación.
Detalle de la obra realizada por Facsa Toledo en el barrio de Azucaica.
Hasta el momento, todo el sistema ha funcionado correctamente, sobre todo durante este último periodo de lluvias, en el que el comportamiento ha sido positivo. La segunda fase del proyecto, ya planificada, permitirá ampliar aún más la capacidad de evacuación.
En resumen, lo que se ha hecho hasta ahora garantiza que las infraestructuras actuales estén plenamente operativas, evitando su colmatación por fangos. Con la segunda fase se ampliará la capacidad colectora, adaptándola a las nuevas condiciones de lluvia que se prevén en el futuro.
¿Cuáles han sido las principales líneas de actuación para reforzar el sistema de abastecimiento de la capital de Castilla-La Mancha?
Además de las grandes inversiones, se trabaja cada día en el mantenimiento de las redes, con reparaciones y trabajos preventivos para hacer que en las pequeñas escalas, no solo en las grandes, se pueda seguir distribuyendo. Al final son los vecinos quienes lo notan. "Me han cortado en la calle, tenemos un problema".
También se han producido, aunque sean menos vistosas, inversiones referentes a la planta potabilizadora. Este es un lugar donde todo está bien mientras el agua sea de calidad. Por eso, precisamente, es tan importante: porque hace que el agua sea apta para el consumo. Y en Toledo disponemos de una calidad bastante alta.
Asimismo, se ha mejorado el sistema de tratamiento de fangos. Nos ha permitido reducir mucho el volumen de agua por tratamiento y eso ha mejorado mucho los rendimientos. Es algo positivo no tanto para las épocas de grandes lluvias y torrentes, sino para épocas de sequía: cuanto menos agua se desperdicie en esta función, mejor.
Los sistemas de control facilitan la gestión del día a día y la identificación temprana de fallos. La digitalización y la monitorización de los sistemas nos permiten una disponibilidad inmediata para reparar y actuar de forma preventiva. Se trata de dar el enfoque de que el agua es un bien totalmente necesario y que cortar el suministro implica el compromiso de restablecer rápido el servicio de abastecimiento.
Entre las actuaciones más relevantes se encuentran las mejoras en infraestructuras estratégicas como el embalse del Torcón. ¿Qué trabajos se han realizado? ¿Qué importancia tienen este pantano para el abastecimiento de la ciudad?
El abastecimiento del agua de la ciudad proviene principalmente de Torcón, también de agua importada de Picadas. El embalse de Guajaraz es una reserva estratégica que se utiliza en momentos puntuales y es agua totalmente tratable y funcional. Pero el Torcón es la principal fuente.
"De la zona de los Montes de Toledo viene agua muy pura, muy buena y que se trata con facilidad. Es la fuente principal del sistema"
De la zona de los Montes de Toledo viene agua muy pura, muy buena y que se trata con facilidad. Es la fuente principal del sistema, y aunque es de la década de los 40, la tenemos totalmente funcional, actualizada y adecuada a los últimos estándares.
Sabemos que las infraestructuras de este tipo son susceptibles de quedarse un poco anticuadas; en este caso, queríamos ponerlo al día con un sistema moderno de control y actualizar el desagüe de fondo.
Este año la empresa inicia una nueva etapa bajo la denominación Facsa Toledo. ¿Qué supone este cambio para la compañía y para la ciudad?
Es que estos 20 años no ha estado Tagus solo, ha estado Facsa porque Tagus pertenece a este grupo. De hecho, en el logo ponía 'Tagus by Facsa'. Tagus tiene detrás a la empresa Facsa, que siempre ha estado trabajando a su lado.
Seguimos siendo el mismo equipo técnico y administrativo, las mismas personas: conocemos toda la red, somos gente de aquí. El equipo no ha cambiado absolutamente nada y mantenemos el mismo compromiso, las mismas ganas, los mismos conocimientos y el mismo servicio al ciudadano. Eso es lo importante.
Triviño reivindica el trabajo realizado por Tagus, ahora Facsa Toledo, en los últimos 20 años.
Ahora se va a mostrar a la empresa matriz. Es una forma de acercarnos a la ciudad como Facsa, aunque estos 20 años Facsa ha estado en la ciudad. A través de este cambio de marca y de denominación pretendemos aprovechar la situación para aunar el concepto de Facsa a Tagus. Pero seguimos siendo los mismos.
¿Qué papel juega la concienciación ciudadana dentro del modelo de gestión del agua que impulsa Facsa Toledo?
Desde hace mucho tiempo trabajamos en una serie de acciones. Tenemos un concurso de dibujo que tiene mucha aceptación, con unos mil participantes, alumnos de quinto y sexto de primaria. Reciben reconocimientos, premios, diplomas y medallas. Eso nos hace llegar a los niños, a las nuevas generaciones: es muy importante recordarles que el agua es un bien que tenemos que cuidar y tratar.
Aparte del concurso de dibujos, también tenemos visitas a nuestras instalaciones, a la estación de tratamiento de agua potable situada en el Cerro de los Palos y al embalse de Guajaraz. Son lugares donde se ven los procesos del agua y se comprueba cómo es algo tangible y que se tiene que tratar. Es una forma de llegar mucho a la gente.
También tenemos cursos del agua para escolares en nuestras instalaciones del polígono industrial. Les preparamos una serie de pequeños experimentos que se relacionan, sobre todo, con el tema de la separación. Hacemos mucho hincapié en las toallitas, son materiales que complican muchísimo el día a día en la red de saneamiento. Provocan muchas averías, aunque existan sistemas de retención preventivos.
Desde el grupo Facsa se impulsan campañas puntuales para concienciar, principalmente, a los más pequeños: es importante trabajar con las primeras generaciones para que lo tengan interiorizado
¿Cuáles son las principales líneas de trabajo y los retos que marcarán el futuro de la gestión del agua en Toledo?
Nuestros retos actuales pasan por todos los puntos de contraste que, precisamente, advertimos con los cambios climáticos. Ya contamos con muchas infraestructuras pensadas para determinados tipos de precipitaciones, de lluvias o incluso de niveles de sequía que pueden producirse, como las guardas de los embalses. Todo eso nos ha obligado, de alguna forma, a reconvertirnos y a tomar una serie de acciones para poder adaptarnos.
"Contamos con infraestructuras pensadas para las grandes lluvias o los niveles de sequía que pueden producirse, como las guardas de los embalses"
En este caso, todo se orienta hacia una dimensión más puntual y de contraste. Es también una forma de trabajo que apunta, más allá de todo esto, a una gestión mucho más preventiva. La sensorización de los datos de la que disponemos ahora nos permite anticiparnos, reconocer comportamientos o realizar una identificación temprana que facilita la detección de los problemas. Este es uno de los nuevos enfoques dentro de los cambios que tenemos que impulsar en general.
Toda la parte de sectorización, la gestión e interpretación de datos o la digitalización ocupa un papel clave. En un ámbito que, a primera vista, puede parecer tan básico como el abastecimiento o el saneamiento de agua, estas nuevas tecnologías aportan una mejora decisiva en la gestión diaria.
El enfoque, por tanto, además de seguir renovando y modificando la infraestructura general, pasa también por avanzar en esa digitalización y en el control del dato, con sistemas de alarma que permitan una identificación temprana. Aunque esta perspectiva ya suena más ligada al futuro y a la inteligencia artificial, el eje principal sigue siendo la gestión eficiente y la modularización de todo el sistema.