Víctor Muñoz, en un entrenamiento de la Selección.

Víctor Muñoz, en un entrenamiento de la Selección. EFE EFE

Sociedad

El refugio del futbolista Víctor Muñoz: un pueblo de Castilla-La Mancha donde el campeón del mundo se relaja entre pinares

Se trata de Boniches, una localidad de apenas 135 habitantes, enclavada en plena Serranía Baja de Cuenca.

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Julia Toledano
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El delantero Víctor Muñoz acaba de tocar el cielo con la selección española. El extremo barcelonés, recientemente fichado por el Liverpool tras su explosión futbolística en el Osasuna, se proclamó este domingo campeón del mundo tras la victoria por 1-0 frente a Argentina en Nueva York.

Y mientras el país celebra la segunda estrella, hay un pequeño pueblo de Cuenca donde el triunfo se ha vivido casi como propio.

Se trata de Boniches, una localidad de apenas 135 habitantes, enclavada en plena Serranía Baja de Cuenca, donde el futbolista mantiene profundas raíces familiares.

Aunque nació en Barcelona y ha desarrollado toda su carrera lejos de Castilla-La Mancha, el abuelo paterno del internacional es natural de este municipio y Víctor ha pasado allí numerosos veranos y vacaciones de Semana Santa desde que era un niño.

Ahora, tras conquistar el Mundial, Boniches quiere devolverle todo ese cariño.

El Ayuntamiento ya prepara un homenaje al futbolista. La intención es colocar una placa con su nombre en el entorno de la zona deportiva del municipio, donde se encuentran el campo de fútbol y el frontón, un espacio muy ligado a los recuerdos del jugador.

La concejala Sandra Palomares ha explicado a Efe que el reconocimiento se celebrará previsiblemente en agosto y que el Consistorio espera contar con la presencia del futbolista o, al menos, de parte de su familia. Incluso la Comisión de Fiestas estudia ofrecerle el pregón de las celebraciones patronales.

En Boniches, cuentan, el Mundial se ha vivido con una emoción especial. Los jóvenes del pueblo todavía comentan que durante años compartieron los tradicionales "partidillos" del verano con quien hoy ya puede presumir de ser campeón del mundo con España.

Un refugio entre pinares

Lejos de los grandes estadios o de la presión del fútbol profesional, Boniches representa precisamente lo contrario. Rodeado de extensos pinares, montañas y espectaculares formaciones de roca rojiza, el municipio forma parte del Parque Natural de la Serranía de Cuenca y se ha convertido en uno de los grandes destinos de naturaleza de la provincia.

Una estampa natural de Boniches.

Una estampa natural de Boniches. Turismo CLM

Uno de sus lugares más emblemáticos es la Peña Sancho, una impresionante formación rocosa desde la que se obtienen algunas de las mejores vistas panorámicas de la comarca.

El silencio del bosque, las rutas senderistas, la observación de fauna y una arquitectura tradicional perfectamente integrada en el paisaje convierten a Boniches en uno de esos rincones donde el tiempo parece detenerse.

No es casualidad que la familia de Víctor Muñoz elija este lugar para desconectar. Según explica el Ayuntamiento, no solo acuden durante los meses de verano, sino también en temporadas de menor afluencia turística, cuando el pueblo recupera toda la tranquilidad que lo caracteriza.

Trayectoria

Nacido en Barcelona en 2003, Víctor Muñoz se formó entre las canteras del FC Barcelona y el Real Madrid antes de consolidarse en Osasuna y fichar este verano por el Liverpool en un traspaso histórico de 40 millones de euros.

Su progresión fue meteórica. Debutó con la selección absoluta el pasado mes de marzo marcando un gol frente a Serbia y apenas unos meses después entró en la convocatoria de Luis de la Fuente para el Mundial, donde este domingo levantó el trofeo de campeón.

Aunque no ha llegado a disputar ningún minuto durante el torneo —al igual que David Raya, Joan García y Alejandro Grimaldo—, el extremo ya forma parte de la historia del fútbol español.

Orgullo para el pueblo

En Boniches hablan de él con enorme cariño. Destacan la humildad de toda su familia y desean que su carrera siga creciendo tanto en la selección española como en el Liverpool.

Dentro de unas semanas, cuando regrese a este pequeño rincón de la Serranía conquense, ya no será solo el chico que jugaba cada verano con sus amigos en el campo del pueblo. Será el campeón del mundo al que Boniches quiere agradecer que nunca haya olvidado sus raíces.