La Feria de Albacete es a España lo que los toros a la nación, su fiesta. Aunque haya a quien le dé vergüenza decirlo, es así casi desde el Marqués de Villena y desde que el murciélago desplegara sus alas. Comienza ahora la madre de todos los eventos, el fragor y el pulso desprevenido de la Mancha, la conjunción de todos los caminos y el anchurón cósmico descamisado. Septiembre siempre tuvo algo de sísmico y mortecino, al compás de las aguas que vuelven a su cauce…
Sin embargo, es cuando la tierra da el fruto de la uva y en la Mancha decidimos celebrarlo. Albacete es el epígono de todas las cosas, la síntesis de España, la élite de la Mancha. Hay que volar muy alto para encaramarse a la noria del surrealismo en que se convierte nuestra patria. La tierra del choribollo y la marimorci, último invento LGTBI+ hyjk para hacer más inclusiva la Feria. De la panceta y la guarra al chorimorci pasando por las seguidillas. Si es que al final lleva razón Mota. No te digo que me lo superes, iguálamelo.
Así estamos desde el Quijote en la Mancha del surrealismo. Raúl Cimas es pregonero y representa la herencia y evolución del humor manchego hasta las vetas de las costuras, donde salta la realidad y comienza el ingenio. Desde Albacete se ven mejor las cosas, hasta las que pasan en Ceuta. Ha sido en Valdepeñas donde Mónica Naranjo dijo en un concierto que era el momento de la unidad para defender Ceuta. Ya verán cómo la Feria se vuelve caballa y atina en lo que es. No se trata de cuestión humanitaria, como quiere hacerse ver desde diferentes ámbitos interesados. Es un asunto fundamentalmente cultural, que habla de respeto y valores cívicos y democráticos. Qué pensarían quienes así opinan si su casa se viera asaltada por cien personas de golpe. ¿Las dejarían tranquilamente y las invitarían a desayunar? ¿Les comprarían el pan y les dejarían orinar en los jarrones? No es una cuestión de humanidad; es de choque de civilizaciones y culturas.
Naturalmente que es un problema complejo. El Imperio Romano cayó por las migraciones de Centroeuropa y los pueblos godos. Y la Península Ibérica estuvo invadida ocho siglos por los musulmanes. Precisamente por eso, en España sabemos de lo que hablamos. Y no es cuestión de bocadillos ni dar de comer como dice Radiotostón Española ni sus cuates adoctrinadores. Allá ellos con su mercancía, que se avería antes de salir a la calle. A donde Sánchez no pisa y envía reporteros para amasar victimismo.
Pero volvamos a la nación y la Feria, esa que se abre hoy de par en par y desde la que se otea el horizonte universal. La nación está en la calle como demostró el miércoles… Y dentro de esa nación, está la izquierda aunque no lo sepa… O no lo sepa su principal partido. Porque a Ceuta la defendemos todos y a España también.
Estamos en la encrucijada de la disolución occidental y su forma de vida. Europa está bien, pero nosotros tenemos de vecinos al Islam. Y la nación española quiere seguir siéndolo, por encima de coyunturas y gobiernos. Hay algo que equivocó Azaña y pagó caro. España nunca dejó de ser católica y es el circuito, la chispa, el cable que atraviesa el subsuelo de una tierra unida desde Recaredo en Toledo. Por eso, Albacete es la Feria Nacional, la de toda España, a donde todo el mundo quiere ir porque se reconoce y encuentra. Las banderas se concentran en una, la de España, que está ahí para quien la levante, no para darle con el mástil al hermano. Y sí, Ceuta estará en la Feria porque Ceuta está en España, aunque Sánchez no tenga claro si el rey es Felipe o Mojamé. Quizá quiera ser él, pero, francamente, no da ni para manchego de feria… ¡Ya le gustaría!
Hoy empieza el espectáculo de los siglos, la Meca de los manchegos, el hartazón de saya y chaleco, polainas, pañuelos, bombachos. La fiesta de lo nuestro, corregida y aumentada. La Feria de Albacete es la mayor de España y no tiene fronteras. Argonautas ha hecho un himno indie este año que reclama el Pincho como el lugar al que llegan los caminos. Roma, Santiago y Albacete en septiembre. La Feria Nacional que abre las puertas y acoge a sus hijos para que se reconozcan y abracen.