Temporeros en la recolección de la alcachofa.
La brecha del empleo extranjero en Castilla-La Mancha: trabaja el 69 % de los hombres frente al 41 % de las mujeres
La ocupación de los hombres con origen en terceros países supera ampliamente la tasa de empleo regional; el empleo femenino sigue por debajo.
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La evolución de las tasas de empleo de la población extranjera en Castilla-La Mancha durante el siglo XXI confirma la abundante presencia de hombres procedentes de terceros países en el mercado laboral de la región. En el primer trimestre de 2026, el 69,3 % de los varones mayores de 16 años con nacionalidad diferente a la española estaban ocupados.
El abundante rastro de foráneos en la actividad profesional de la comunidad autónoma contrasta con las peores cifras que protagonizan las mujeres llegadas desde fuera: la incorporación a la fuerza de trabajo de este colectivo solo ha supuesto —en momentos muy concretos— la participación de algo más de la mitad de ellas en un desempeño reglado: en la actualidad, se afana apenas el 41,2 % de esta cohorte.
La serie histórica muestra un primer periodo de fuerte expansión del trabajo extranjero en la región, una etapa protagonizada por el boom inmobiliario previo a 2008. En el verano de 2004, el 91,7 % de los extranjeros residentes en Castilla-La Mancha con más de 16 años tenían un empleo —tan insólita cifra superaba por más de 40 puntos la tasa de empleo de Castilla-La Mancha—.
Pese a la corrección que provocó la gran recesión, la presencia de los hombres extranjeros en el mercado laboral se ha mantenido desde 2002 por encima del dato medio de Castilla-La Mancha. Así, el porcentaje resultante de dividir el número total de personas ocupadas no españolas —con un trabajo— entre la población total mayor de 16 años sin identidad nacional ha evidenciado el gran aporte que han brindado los forasteros.
Tras el final de la crisis financiera se produjo una recuperación gradual en la segunda mitad de la década de 2010 y una posterior nueva etapa de crecimiento sostenido tras el impacto de la pandemia. En cualquier caso, la comparación con la tasa media de empleo del conjunto de la población muestra una mayor vulnerabilidad del colectivo extranjero.
La ocupación masculina entre extranjeros ha sido superior a la femenina y a la media general de Castilla-La Mancha en los últimos 20 años. La brecha solo se ha estrechado en momentos de fuerte contracción del ciclo económico.
En 2013, la tasa de trabajo de los varones nacidos lejos de España se situó por debajo del 50 %. Desde entonces se ha producido una recuperación sostenida que, aunque no ha devuelto los registros del inicio de la serie, sí se ha consolidado en torno a valores cercanos al 70 %.
Por su parte, la presencia de la mujer extranjera en el trabajo en la región presenta un perfil más estable, aunque también mucho más escaso. Sus tasas han oscilado generalmente entre el 40 % y el 55 %, con algunos picos superiores.
Radiografía del trabajador que llegó de lejos
La caída que desató la crisis de 2008 resultó menos abrupta para las trabajadoras extranjeras, pero la recuperación posterior también ha sido más limitada. En los últimos años, muy favorables para el empleo en su conjunto, este grupo no ha consolidado una tendencia ascendente.
El análisis temporal también revela distintos ritmos de ajuste por sexos. La crisis iniciada en 2008 afectó primero y con mayor intensidad al empleo masculino; sin embargo, las recuperaciones posteriores han resultado igualmente más rápidas para este colectivo.
En todo caso, las fluctuaciones que protagonizan los hombres extranjeros parecen relacionarse con una elevada concentración de mano de obra en actividades dependientes del consumo, incluidas la construcción, la agricultura, la logística o determinadas ramas industriales.
En cambio, el empleo femenino se relaciona con actividades —tal vez, servicios y cuidados personales— con ciclos menos pronunciados, aunque con mayores dificultades estructurales para elevar su tasa de ocupación.
La ocupación femenina ha mostrado oscilaciones más moderadas, pero también una menor capacidad para consolidar avances. Más allá de las fallas del mercado laboral por razón de sexo, se adivina la concurrencia de razones de índole cultural como posible freno a una incorporación más nutrida al trabajo profesional por parte de ellas.
Perspectivas
La ocupación masculina extranjera ha vuelto a situarse por encima del 65 % en los últimos años, mientras la femenina transita entre el 40 % y el 50 %. La tasa media regional, entretanto, ha recuperado los niveles previos y se ha estabilizado ligeramente por encima del 50 %, un síntoma de cierta solidez para el mercado laboral de la comunidad autónoma.
Con carácter general, el empleo de los extranjeros se adivina mucho más sensible al ciclo económico que el promedio regional. Asimismo, emerge una persistente desigualdad entre hombres y mujeres, cuya profundidad apenas se ha diluido en las dos últimas décadas.
Pese a la recuperación posterior a la gran recesión y la resistencia frente al impacto de la pandemia, las diferencias por sexo —también entre la población extranjera— constituyen una de las principales características de la inserción laboral de Castilla-La Mancha.