Las manos de una trabajadora frente al ordenador.

Las manos de una trabajadora frente al ordenador. Ángela Pulido Díaz

Empleo INFORME DE GI GROUP HOLDING

Ni alérgicos al esfuerzo ni dispuestos a todo: así entienden el trabajo los jóvenes de Castilla-La Mancha

El 58 % de los centennials castellanomanchegos ha rechazado alguna oferta laboral durante el último año.

Los horarios incompatibles con su vida personal, salarios insuficientes y la falta de estabilidad están detrás de este rechazo.

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La generación Z carga a menudo con el peso de la etiqueta de conformista o poco dada al esfuerzo, pero la realidad de los jóvenes de Castilla-La Mancha dibuja un escenario mucho más pragmático y complejo: no rechazan el trabajo duro, rechazan que el sacrificio no tenga una recompensa clara.

Lejos del estereotipo, casi un tercio de estos trabajadores, concretamente el 32,3 %, estaría dispuesto a renunciar a parte de su tiempo libre con tal de progresar profesionalmente.

A esta ambición se suma que un 24,7 % aceptaría perder flexibilidad horaria si eso impulsa su carrera y tres de cada diez asumirían mayores desplazamientos diarios.

Sin embargo, esta innegable disposición al esfuerzo viene acompañada de unas líneas rojas que en generaciones anteriores apenas existían. Los jóvenes ya no aceptan cualquier puesto por el mero hecho de tener una nómina; quieren crecer y asegurar su futuro, pero exigen que el empleo sea una pieza más de su vida, no el centro de la misma.

Esta nueva relación con el mercado laboral queda en evidencia en los datos del informe Generación Z: ¿Qué busca en su carrera profesional?, elaborado por Gi Group Holding.

Las cifras revelan que el 58 % de los jóvenes de Castilla-La Mancha ha rechazado alguna oferta laboral durante el último año. Aunque este porcentaje se sitúa algo por debajo de la media nacional, que alcanza el 65,7 %, demuestra un cambio de actitud muy profundo frente a un ecosistema laboral que el 40,9 % de los centennials —nacidos entre 1995 y 2010—de la región percibe como francamente precario y al que un 44,1 % considera muy complicado acceder.

A la hora de explicar los motivos para dar un portazo a una propuesta de trabajo, los jóvenes españoles sitúan en primer lugar los horarios incompatibles con su vida personal, seguidos de los salarios insuficientes y la falta de estabilidad.

El sueldo no lo es todo

Para los jóvenes españoles el salario sigue siendo el indicador rey, con un 47,6 % que considera imprescindible cobrar un sueldo acorde a sus responsabilidades, pero el dinero ha dejado de ser suficiente por sí solo. El 45,4 % ve fundamental disponer de tiempo para su vida personal, el 44,6 % sitúa la salud mental y el bienestar como pilares irrenunciables, y un 36,5 % necesita sentir que su trabajo tiene un sentido real.

Una vez dentro del engranaje laboral, las prioridades a la hora de plantearse un cambio de aires también están perfectamente definidas. En Castilla-La Mancha, la búsqueda de una mayor certidumbre pesa incluso más que el dinero, ya que el 45,2 % de los jóvenes cambiaría de empresa para conseguir un empleo más estable, frente al 41,9 % que daría el salto atraído por un sueldo más competitivo.

El ambiente de trabajo se consolida como otro factor crítico: alrededor del 17 % abandonaría su compañía actual para huir de una cultura corporativa tóxica, una mala comunicación interna o un liderazgo inadecuado.

Curiosamente, y a pesar de hablar de una generación nativa digital, el teletrabajo no es una prioridad absoluta para ellos. De hecho, es el factor menos determinante de todos los analizados en el informe, puesto que solo el 20,4 % de estos profesionales cambiaría de empleo por el simple hecho de no disponer de un modelo remoto o híbrido.

La importancia de los contactos

Paradójicamente, la entrada a este mercado laboral moderno sigue bebiendo de fórmulas muy tradicionales, demostrando que las redes personales mantienen un peso enorme.

El 23,7 % de los jóvenes castellanomanchegos consiguió su primer empleo remunerado gracias a contactos personales o familiares, siendo esta la principal puerta de acceso al mercado.

A esta vía le siguen las prácticas que terminan en contratación, con un 16,1 %, y los portales de empleo o plataformas digitales, que se quedan en un 14 %.

Sin embargo, lograr cruzar esa primera puerta no garantiza la satisfacción, pues el informe constata un fuerte choque entre las expectativas previas y la realidad. Un 21,5% reconoce que aterrizó en su primer puesto sin una perspectiva clara sobre su futuro, mientras que un 16,1 % imaginaba un empleo mucho más compatible con su vida personal y un 14 % esperaba encontrar una mayor estabilidad de la que finalmente tiene.

Frustración

Esta brecha entre lo soñado y lo vivido termina generando una palpable frustración, reflejada en que el 58 % de los jóvenes de la región siente que su carrera no despega.

En concreto, el 37,6 % cree que progresa muy lentamente y un 20,4 % asegura sentirse directamente estancado, dejando a una inmensa minoría la percepción de un avance rápido.

Como concluye Silvia Martínez, People & Culture Director de Gi Group Holding, "la generación Z no está cuestionando el valor del trabajo, sino las condiciones en las que quiere desarrollarlo".

"Los datos muestran que busca estabilidad, crecimiento y bienestar, algo que en realidad conecta con aspiraciones compartidas por profesionales de cualquier generación. El reto para las empresas pasa por responder a esas expectativas con mayor transparencia, coherencia y propuestas de valor creíbles", finaliza la experta.