Novela gráfica

Astérix y la historia real

Royen y der Vegt

7 junio, 2000 02:00

Beta. 191 págs., 2.900 pesetas

Desde que el 29 de octubre de 1959 apareciera en las páginas de la revista “Pilote”, el personaje de Astérix tuvo una acogida entusiasta en toda el área francófona, gracias al factor de afirmación nacionalista, al narrarnos, en contra de la verdad histórica, que hubo una pequeña aldea de galos que en el 50 a.C permanecía sin conquistar por las tropas de Julio César, y la genialidad del guionista René Goscinny y del dibujante Albert Uderzo para trascender esa primera circunstancia para hacer de su héroe un mito universal.



Es esa última particularidad la que, con independencia de sus álbumes, en manifiesto declive tras la muerte del guionista en 1977, ha hecho posible el nacimiento de una serie de publicaciones colaterales que permite a los seguidores del pequeño galo profundizar en toda clase de pormenores. Y es en esa corriente en la que hay que inscribir el trabajo de los profesores Van Royen, de Historia Antigua, y Van der Vegt, de Filología Clásica, que ahonda, con amenidad, tanto en las verdades como en las inexactitudes que este tebeo refleja sobre la vida de los galos.Todo aquel que quiera saber, por ejemplo, que la idea de que lo que más temían los celtas era que el cielo cayera sobre sus cabezas arranca de una contestación que le dieron a Alejandro Magno, o que es un manifiesto anacronismo el ir y venir de Obélix con los menhires, debería leer esta historia, que en absoluto trata de contrarrestar el buen hacer del que fuera uno de los mejores guionistas europeos y un gran conocedor de los textos clásicos.



Goscinny, molesto sin duda desde la escuela por el desenlace de la batalla de Alesia, en la que Vercingetórix hubo de deponer sus armas ante Julio César, reivindicó un tiempo en el que parte de sus antepasados fueron capaces de hacer morder el polvo a los representantes de un gran imperio. Su magnífico ingenio le salvó de hacer una obra exclusivamente “chauvinista”.