Image: La última noche del Rais

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Novela

La última noche del Rais

Yasmina Khadra

27 noviembre, 2015 01:00

Yasmina Khadra

Traducción de Wenceslao-Carlos Lozano Alianza. Madrid, 2015. 16 €, Ebook: 9'49 €

La novela más reciente del escritor argelino Yasmina Khadra (1955), La última noche del Rais, ha causado tanta curiosidad como estupor. El libro describe las últimas horas del dictador libio Muamar Gadafi, que fue asesinado el 20 de octubre de 2011.

Khadra, que en sus comienzos compaginó una doble vida de militar y escritor, decidió esconderse tras el seudónimo femenino bajo el cual, hoy en día, el mundo entero lo conoce. Traducido a más de cuarenta idiomas, su voz decidida y valiente es de una virilidad sin igual y consigue retratar con las palabras lo más sórdido del ser humano. El atentado, Las sirenas de Bagdad, o la maravillosa Lo que el día debe a la noche le han valido el reconocimiento internacional y numerosos premios. Khadra retrata la violencia gracias a una dolorosa sensibilidad desarrollada durante su vida de militar y se reconoce en sus libros una profunda belleza.

En La última noche del Rais la voz del escritor ha desaparecido. La novela de Khadra cuenta los últimos momentos de la vida del dictador, en primera persona, cuando Gadafi se encuentra oculto en Sirte, asediado por los rebeldes. El personaje produce, entre los suyos, una mezcla de admiración y terror absoluto. Cualquier palabra puede ser malinterpretada y el dictador es capaz de mandar ejecutar al osado. Sus seguidores lo saben.

Khadra también sabe cómo volver ese ambiente insoportable para el lector. Lejos de ser un reportaje, la novela no puede ser más realista. Khadra elige una estructura clásica respetando la regla de las tres unidades (tiempo, lugar y acción) a la perfección. Todo se desarrolla en Sirte, la noche del 19 al 20 de octubre de 2011. La novela opera por flashback y, siendo una obra realista, Khadra maneja los utensilios de la ficción para acercarnos al dictador. Gadafi recuerda su infancia y cómo le llegó la llamada del profeta. A medida que avanza la narración, el lector va desarrollando sentimientos contradictorios respecto a este ser despreciable que Khadra presenta cada vez más humano. El diálogo ocupa la mayor parte de la novela. Un diálogo sostenido, tremendamente trabajado y léxicamente soberbio.

Khadra es un maestro en esa lexicología precisa y su vocabulario es exuberante. Gracias al poder de la ficción, la novela ofrece nuevas pistas de comprensión psicológica y nos acerca a un personaje que supo rendir París a sus pies cuando le recibió Sarkozy con gran pompa y honor durante seis días. Como explicó el propio Khadra "escribo para comprender".

@JacintaCremades